lunes, 21 de octubre de 2013

Para ganar la guerra

Para ganar la guerra

1 TIMOTEO 1.18

Después del 11 de septiembre de 2001, nuestro país le declaró la guerra al terrorismo. Al comienzo, este esfuerzo monopolizó los titulares de prensa y mantuvo a muchos de nosotros pegados a la TV. Diez años más tarde, hay mucha menos publicidad acerca de esta guerra, pero aun estamos lejos de experimentar la paz internacional.

Estos son tiempos difíciles, y no solo a nivel mundial. Como cristianos, nos enfrentamos a una guerra constante, luchando con el pecado y sus consecuencias. Siempre en una encrucijada: ¿Seguiremos a Jesús o dejaremos que las presiones de la vida dirijan nuestra lealtad hacia otras cosas?

En cualquier guerra, ya sea en las renovadas tensiones del Medio Oriente o de nuestra propia batalla espiritual, hay varias acciones esenciales para lograr la victoria. Hoy nos centraremos en la primera táctica: conocer a nuestro enemigo y en la forma como trabaja. En su deseo de alejarnos del Señor, el diablo trata de traer dudas, pecado, sentimientos de culpa y destrucción a nuestras vidas. Engaña, divide y destruye.

Los cristianos debemos estar alerta. Cuando leemos la Biblia, oramos y pasamos tiempo con otros creyentes, nos estamos protegiendo. Al memorizar las Sagradas Escrituras, tenemos la verdad para protegernos contra el engaño. Además, podemos decirle a Satanás que huya, en el nombre de Jesucristo (Mr 16.17; Lc 10.17).

¿Está usted en una situación de vulnerabilidad a la que Satanás tiene fácil acceso? Asegúrese de que su vida esté firme sobre la roca sólida que es Jesucristo. A menos que se mantenga cerca de Él, el diablo le alejará de Dios. Sea como una rama que permanece unida a la vid, para que la victoria sea suya.

domingo, 20 de octubre de 2013

Victoria en la guerra espiritual

Victoria en la guerra espiritual

EFESIOS 6.10–13

La Biblia enseña que Satanás le ha declarado la guerra a Dios y a los que le siguen. Esto significa que todos los cristianos están en un campo de batalla espiritual.

En cualquier conflicto, los soldados deben tener el equipo adecuado y la capacitación sobre cómo usarlo. De lo contrario, sería imposible esperar el éxito. De la misma manera, debemos seguir las instrucciones de Dios acerca del uso de la armadura espiritual que Él nos ha suministrado.

Examinemos cada elemento. Primero, el cinturón de la verdad nos indica que debemos conducirnos de acuerdo con la Biblia, la que nos mantiene en la seguridad de la voluntad de Dios. Segundo, la coraza de justicia protege nuestro corazón de emociones equivocadas. Tercero, debemos tener pies que estén dispuestos a mantenerse firmes contra el diablo y a llevar las buenas nuevas a los demás (Is 52.7). Cuarto, el escudo de la fe detiene los dardos de fuego de Satanás y nos permite enfrentar la duda, el miedo y la confusión. Quinto, la espada del Espíritu es el arma verdadera para causar daño a nuestro adversario. La Biblia, que es “más cortante que toda espada de dos filos” (He 4.12), nos transforma para que seamos como Jesús, arrojando luz en un mundo oscuro y permitiendo que los ciegos espiritualmente vean. Por último, el casco de la salvación es la protección para nuestros pensamientos.

¿Comprende usted, en verdad, que tiene un enemigo activo? Éste trata siempre de alejarle del Señor Jesús. La senda de Satanás parece cómoda y buena, pero solo conduce a la perdición. No hay término medio: o lucha contra el Satanás, o éste le alejará con engaño de la verdad.

sábado, 19 de octubre de 2013

El fundamento de una fe inquebrantable

El fundamento de una fe inquebrantable

HEBREOS 13.1–8

Cuando surgen las tormentas de la vida, ¿cuál es su respuesta? Algunas personas pierden el rumbo fácilmente. A otras se les disocia el pensamiento cuando la duda y el temor invaden sus mentes. Comienzan a preguntarse si el Señor realmente se preocupa por ellas. Pero la Biblia nos dice inequívocamente que sí se preocupa.

El pasaje de hoy nos proporciona el fundamento de nuestra seguridad en los tiempos difíciles. En el v. 8, se nos asegura que el Señor Jesús jamás cambia. Su ser, sus obras y sus palabras no cambian nunca. Para entender la importancia de esta constancia, imagine a un amigo que le parecía leal, pero de repente murmura de usted o le traiciona de alguna otra manera. Esa lealtad incierta y la violación de la confianza causan heridas dolorosas.

Todas las personas en algún momento nos defraudarán de una forma u otra. El Señor es el único que nos ama de manera perfecta y constante. Así que, anímese: Dios nunca cambia. No importa lo que estemos enfrentando hoy, nuestro Padre celestial sigue siendo Aquel cuya mano derramó bendiciones sobre nosotros en tiempos de felicidad. Y es Quien nos fortalece, guía y sostiene en los días difíciles. Cada pasaje de la Biblia revela otra faceta de su carácter sin tacha, y podemos saber que somos amados con la misma fidelidad que Cristo mostró al morir por nosotros en el Calvario.

Piense en los altibajos de la vida. Cuando las situaciones le producen felicidad, ¿cómo imagina usted a Dios? Cuando surgen las dificultades, ¿cambia su perspectiva? Afortunadamente, en el flujo y reflujo de las circunstancias, podemos aferrarnos al Señor Jesús como nuestra ancla.

viernes, 18 de octubre de 2013

Nuestro divino Maestro

Nuestro divino Maestro

1 CORINTIOS 2.9–16

Una de las razones por la que las personas, incluyendo a muchos creyentes, no leen la Biblia, es porque no pueden entenderla. Es de esperarse que ése sea el caso de aquellos que no conocen a Cristo, pero ¿por qué tantos creyentes no pueden comprender las verdades de las Sagradas Escrituras? Tal vez sea porque no han pedido ayuda a su divino Maestro. Una de las principales responsabilidades del Espíritu Santo es capacitar a los cristianos para que comprendan las cosas de Dios.

Al mirar a cristianos que saben más que nosotros, a veces pensamos: Nunca seré capaz de llegar a ese nivel. La cuestión, sin embargo, no es la cantidad de conocimiento que usted tiene ahora, sino si está creciendo en entendimiento. El Espíritu le enseñará lo que ustednecesite saber, no necesariamente lo que otros sepan. Porque Él quiere que seamos personas consagradas a Dios, nos dará la verdad suficiente cada día para transformar nuestras vidas. Él interpretará el significado y dará una aplicación diseñada específicamente para cada persona.

El propósito del Espíritu no es llenar su mente con información, sino llevarle a un nivel más profundo en su relación con el Señor. Él quiere que usted entienda la verdad, para que se enamore del Señor Jesús. Entonces anhelará pasar tiempo en su Palabra, con lo que llegará a conocerlo mejor.

Pero todos estos tesoros de la Biblia pueden permanecer fuera de su alcance si no le pide al Maestro que se los revele. Cada vez que lea su Biblia, pídale al Señor entendimiento. A quienes permiten que el Espíritu Santo les revele los pensamientos de Dios, les espera una maravillosa relación de amor con Cristo.

jueves, 17 de octubre de 2013

Nuestra prioridad absoluta

Nuestra prioridad absoluta

LUCAS 10.38-42

Jesús amaba mucho a Marta, a su hermana María, y a su hermano Lázaro (Jn 11.5). Un día, mandó a decirles que Él y sus discípulos vendrían a visitarles. Las mujeres comenzaron a preparar su casa, ya que había mucho que hacer antes de que llegaran los hombres. Pero Marta, por su afán, perdió de vista la importancia de pasar tiempo con el Señor.

Nuestra relación con Jesús debe estar por encima de todo en la vida. Nuestros pensamientos, actitudes y acciones deben surgir de nuestra íntima conexión con Él, pero como todos hemos descubierto, sin duda, no es fácil hacer esto. Nuestra naturaleza egoísta clama por la supremacía, y el mundo con todas sus tentaciones nos anima a satisfacer nuestros deseos. Incluso, en el trabajo que hacemos para el Señor, podemos perder de vista nuestra prioridad absoluta: profundizar nuestra relación con Cristo.

Cuando el Señor Jesús llegó, María dejó lo que estaba haciendo para poder escuchar sus palabras y aprender de Él. Marta, distraída por todo lo que aún no se había hecho, seguía trabajando. El Señor aprobó la decisión de María de estar con Él, e instó a Marta a seguir el ejemplo de su hermana. Ambas mujeres expresaron su amor y su preocupación por Jesús por medio de sus acciones, pero María escogió la mejor manera de hacerlo.

Nada debe sustituir su relación con Cristo; su carácter y conducta deben reflejarlo a Él (Ef 4.24). Durante la visita de Jesús, Marta dejó que su servicio al Señor fuera más importante que pasar tiempo con Él. Si los amigos suyos le observaran, ¿qué dirían ellos que es lo más importante para usted?                             Dar al Señor Jesús el primer lugar

FILIPENSES 2.9–11

Cuando Jesucristo tiene el primer lugar en nuestras vidas, experimentamos muchas bendiciones, entre ellas:

Un espíritu reposado.Cuando dirigimos nuestra atención al Señor y meditamos en su Palabra, Él “junto a aguas de reposo [nos] pastoreará”, donde hallamos descanso para nuestra alma (Sal 23.2). El Espíritu Santo nos ayuda a dejar fuera las distracciones, para darnos la seguridad del amor y el sostén de nuestro Padre celestial. Con una mente y un corazón reposados, podemos discernir lo que Dios nos está diciendo.

miércoles, 16 de octubre de 2013

El logro de una mente comprensiva

El logro de una mente comprensiva

Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

Santiago 1:3

Nunca dude que las pruebas lograrán algo positivo. Están destinadas a producir "paciencia" o, mejor traducido, "resistencia" o "perseverancia". Con cada prueba forjamos la tenacidad de espíritu que resiste bajo presión mientras esperamos con paciencia que Dios quite la prueba a su debido tiempo y entonces nos recompensa. Eso nos fortalece a medida que obtenemos más resistencia.

Dios nos edifica de la misma manera que un corredor va desarrollando poco a poco la capacidad de correr largas distancias. Él comienza por lo más insignificante y va aumentando hasta la capacidad máxima. Dios permite mayores pruebas en nuestra vida a fin de aumentar nuestra resistencia para un mayor servicio y gozo, ya que cuanto más difícil la batalla, tanto más grata la victoria. Cuando usted sale de una prueba difícil, puede regocijarse por la liberación que Dios le ha dado. Eso prueba que se puede confiar en Él, y eso fortalece su fe.    Esperanza del cielo

Gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos.

Romanos 8:23-24

Las pruebas en la vida de un creyente aumentan su esperanza del cielo. Así como las pruebas crean un creciente desinterés por el mundo efímero, también crean un mayor deseo, por ejemplo, de reunirse con un ser querido que se ha ido para estar con el Señor. Si los seres más queridos de su vida han ido a la presencia de nuestro Salvador, y si usted ha invertido su tiempo y su dinero en las cosas eternas, entonces no tendrá muchas ataduras con este mundo transitorio.

Más allá de esta vida de sufrimiento hay un futuro glorioso para el creyente que nos hace desear aun más el cumplimiento de la salvación. De modo que las pruebas nos dan un mayor aprecio de lo que es eterno; nos ayudan a anhelar la ciudad eterna del cielo.

martes, 15 de octubre de 2013

Nuestra prioridad absoluta

Nuestra prioridad absoluta

LUCAS 10.38-42

Jesús amaba mucho a Marta, a su hermana María, y a su hermano Lázaro (Jn 11.5). Un día, mandó a decirles que Él y sus discípulos vendrían a visitarles. Las mujeres comenzaron a preparar su casa, ya que había mucho que hacer antes de que llegaran los hombres. Pero Marta, por su afán, perdió de vista la importancia de pasar tiempo con el Señor.

Nuestra relación con Jesús debe estar por encima de todo en la vida. Nuestros pensamientos, actitudes y acciones deben surgir de nuestra íntima conexión con Él, pero como todos hemos descubierto, sin duda, no es fácil hacer esto. Nuestra naturaleza egoísta clama por la supremacía, y el mundo con todas sus tentaciones nos anima a satisfacer nuestros deseos. Incluso, en el trabajo que hacemos para el Señor, podemos perder de vista nuestra prioridad absoluta: profundizar nuestra relación con Cristo.

Cuando el Señor Jesús llegó, María dejó lo que estaba haciendo para poder escuchar sus palabras y aprender de Él. Marta, distraída por todo lo que aún no se había hecho, seguía trabajando. El Señor aprobó la decisión de María de estar con Él, e instó a Marta a seguir el ejemplo de su hermana. Ambas mujeres expresaron su amor y su preocupación por Jesús por medio de sus acciones, pero María escogió la mejor manera de hacerlo.

Nada debe sustituir su relación con Cristo; su carácter y conducta deben reflejarlo a Él (Ef 4.24). Durante la visita de Jesús, Marta dejó que su servicio al Señor fuera más importante que pasar tiempo con Él. Si los amigos suyos le observaran, ¿qué dirían ellos que es lo más importante para usted?                             Dar al Señor Jesús el primer lugar

FILIPENSES 2.9–11

Cuando Jesucristo tiene el primer lugar en nuestras vidas, experimentamos muchas bendiciones, entre ellas:

Un espíritu reposado.Cuando dirigimos nuestra atención al Señor y meditamos en su Palabra, Él “junto a aguas de reposo [nos] pastoreará”, donde hallamos descanso para nuestra alma (Sal 23.2). El Espíritu Santo nos ayuda a dejar fuera las distracciones, para darnos la seguridad del amor y el sostén de nuestro Padre celestial. Con una mente y un corazón reposados, podemos discernir lo que Dios nos está diciendo.

Una fe más fuerte.El estudio de la Biblia ensancha nuestra visión de Dios, y nos da discernimiento y dirección. El leer la manera como el Señor ha ayudado a otros, nos da la confianza de que Él está a nuestro lado, permitiéndonos enfrentar las exigencias de la vida. Nuestra fe crece a medida que obedezcamos su dirección y observemos la manera como actúa a favor nuestro.

Un corazón purificado.Al igual que un espejo, la Biblia nos refleja lo que realmente somos, y revela lo que necesitamos cambiar. Si confesamos nuestro pecado, Dios promete limpiarnos de toda maldad (1 Jn 1.9).

Una mente preparada.No sabemos lo que acontecerá en el futuro, pero Dios sí. Él quiere prepararnos, tanto para los tiempos felices como para los difíciles. Por medio del Espíritu Santo, estaremos equipados para lo que nos depare la vida (2 P 1.3).

La vida de Pablo demuestra lo que significa dar al Señor Jesús el primer lugar (Gá 2.20), él conoció el gozo en medio de las pruebas, y recibió fuerzas para enfrentar crisis y dificultades. Nosotros tendremos también estas bendiciones si hacemos de la relación con el Señor Jesús nuestra prioridad.