viernes, 30 de diciembre de 2011


último de la tierra.
(Hechos 1:8)
La palabra para "poder" aquí es "dunamis" que es la palabra de la cual recibimos la palabra española "dinamita". Dios quiere que seamos
llenos con ese mismo poder para que podamos testificar de la vida de Jesús; no solamente para capacitamos para hablar de Jesús, sino que también
lleguemos a ser como Jesús para otros hombres y mujeres en el poder del Espíritu Santo, será como si Jesús estuviese con ellos
(Juan 14:12).

Cuatro razones importantes del porqué todo necesitamos el poder del Espíritu Santo en nuestra vida


Cuatro razones importantes del porqué todo necesitamos el poder del
Espíritu Santo en nuestra vida
(I) Poder para llegar a ser
Sin el poder de Dios en nosotros nunca podemos llegar a ser hijos de Dios. La humanidad ha perdido camino y no reconoce a su verdadero
Padre. La obra del Espíritu Santo es la de despertar nuestra necesidad espiritual y señalamos el camino hacia Jesús, que es el camino de Dios
para que la humanidad sea traída de nuevo a El mismo (Juan 1:12-13). Con el poder del Espíritu Santo obrando en nosotros podemos llevar a
cabo lo que en nuestras propias fuerzas no podríamos hacer nunca. Podemos llegar ser hijos de Dios y actuar y vivir como miembros de su familia.
(II) Poder para llegar a ser
Tenemos poder en nosotros por medio del Espíritu Santo para nuestro vivir diario. Dios quiere que conozca su poder para que podamos vivir una vida de fe
continuamente, y llegar a ser ejemplo a los demás de lo significa vivir la nueva vida en Jesús día a día. Sabemos que la carne es débil, pero no estamos
solos. Dios ha abierto el canal de poder divino. Dios mismo mora en nuestro corazón. (Efesios 3:16-17).
(III) Poder para vencer
Todo creyente cristiano vive en una zona de guerra. Antes de convertirnos en cristianos estábamos e lado de Satanás, pero cuando escogimos seguir a Jesús
fuimos puestos en el lado ganador, el lado de (Efesios 2:1-5). La guerra que experimentamos de parte de Satanás es mucho más dura después de c porque él
está intentando detenernos de seguir a Jesús. Dios hace disponible su poder dentro de nosotros para que tengamos la fuerza y capacidad de derrotar al diablo
(1 Juan 4:4).
(IV) Poder para compartir
Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén en todo Judea, en Samaria, y hasta lo

jueves, 29 de diciembre de 2011

La obra del Espíritu Santo en un discípulo de Jesús


La obra del Espíritu Santo en un discípulo de Jesús
Nos habilita para echar fuera demonios (Mateo 12:28).
Nos habilita para hablar como Dios querría que hablásemos (Marcos 13:11).
Nos habilita para nacer de nuevo (Juan 3:5-8).
Será nuestro consolador para siempre (Juan 14:16).
Vive en nosotros (Juan 14:17).
Nos enseña (Juan 14:26; Juan 16:13-14).
Nos convence de pecado (Juan 16:8-11).
Nos da el poder para ser testigos de Dios (Hechos 1:8).
Posibilita que el amor de Dios sea derramado en nuestro corazón (Romanos 5:5)
Da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios (Romanos 8:16).
Nos ayuda en nuestra debilidad (Romanos 8:26).
Habilita justicia y paz en nosotros (Romanos 14:17).
Nos habilita a abundar en esperanza (Romanos 15:13).
Nos santifica (Romanos 15:16).
Reparte varios dones como El quiere (1 Corintios 12:4-11).
Habilita el fruto del Espíritu en nosotros (Gálatas 5:22-23).
Habilita gozo en nosotros (1 Tesalonicenses 1:6).

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La Biblia describe al Espíritu Santo de diferentes maneras


La Biblia describe al Espíritu Santo de diferentes maneras
(I) A través de diferentes nombres; por ejemplo:
- El buen Espíritu (Nehemías 9:20).
- El Espíritu de Dios (Mateo 3:16).
- El Consolador (Juan 14:16,26).
- El Espíritu de verdad (Juan 16:13).
- El Espíritu de Cristo (Romanos 8:9).
- El Espíritu de adopción (Romanos 8:15).
- El Espíritu de gracia (Hebreos 10:29).
(II) A través de símbolos:
- Paloma (Mateo 3:16).
- Voz (1 Reyes 19:12).
- Sello (Efesios 1:13).
- Agua y agua viva (Isaías 44:3; Juan 7:37-39).
- Viento (Hechos 2:2).
- Aceite (1 Samuel 16:13).
- Fuego (Hechos 2:3).

martes, 27 de diciembre de 2011

La Persona y la obra del Espíritu Santo


 La Persona y la obra del Espíritu Santo
 Escrituras clave
Juan 14:12,15-27 Hechos 1:4-8
Juan 16:5-15 1 Corintios 2:9-16
 Introducción
El Espíritu Santo no es una vaga influencia ni una idea mística, es una persona. Esto significa que puede comunicarse y hacerse real a nosotros.
No podemos necesariamente verle, pero es real y puede impresionar mucho nuestra vida por medio de nuestro ser interior. Es el tercer miembro
de la triple divinidad. Como Dios el Padre y Dios el Hijo, el Espíritu
Santo es eterno (Hebreos 9:14), omnipresente -presente por todas partes (Salmo 139;7), omnisciente -todo lo sabe (1 Corintios 2:10), y omnipotente
-todo lo puede (Lucas 1:35). Nos muestra atributos de personalidad; intelecto (Romanos 8:27), voluntad (1 Corintios 12:11), y sensibilidad
(Efesios 4:30). El está íntimamente dentro de las situaciones de nuestra vida, comunicándose con nosotros, abriéndose a nosotros y buscando
para que nos abramos a El en respuesta. Es una persona y nos habla personalmente. Todo creyente debería conocer la realidad y poder del Espíritu
Santo, trayendo vida directamente a lo más íntimo de su ser, fuerza en su vida (Juan 7:38-39). Sin el Espíritu Santo no podríamos vivir
nunca en el poder de Dios, ni conocer la fuerza de Dios en nuestra vida cotidiana. Para pleno placer y satisfacción en nuestra existencia humana
necesitamos este gran don, el Espíritu Santo de Dios nuestro Padre.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Resumen y aplicación


Resumen y aplicación
1. Como discípulos de Dios necesitamos conocer bien las tres partes de la Trinidad; a saber: Dios el Padre; Dios el Hijo; y Dios el Espíritu Santo,
para tener un punto de vista equilibrado de Dios.
2. Nuestro Padre celestial es el perfecto ejemplo de la paternidad (Mateo 5:48).
3. Necesitamos conocer a Dios como Padre, para poder edificar nuestra vida como discípulos de Dios en fundamentos correctos, y conocer
los propósitos de Dios para nosotros como hijos suyos.
4. Para disfrutar de nuestra relación con Dios el Padre necesitamos aprender a relacionarnos y responder a sus principios, leyes, palabras y
autoridad.
5. En vista de quién es nuestro Padre celestial y lo que ha propuesto que seamos, respondamos a El con nuestro amor (Juan 14:21), adoración
(Juan 4:23-24), y en obediencia (Juan 14:15, 1 Pedro 1:2,17; Romanos 6:16-18).

domingo, 25 de diciembre de 2011

En resumen


En resumen
Muchos cristianos hoy día viven bajo una amenaza religiosa del terrible juicio de Dios. Se les ha dicho que Dios de alguna manera está
contra ellos y les está vigilando para castigar y limitar a toda hora. Dios sí que odia el pecado, pero no odia al pecador. Si Dios ama al pecador
y'se ha puesto a sí mismo a su alcance, cuanto más debe estar al alcance de nosotros los creyentes que caminamos en la Palabra de Dios y procuramos
vivir en obediencia a El (Apocalipsis 1:5-6). Jesús nos amaba como pecadores cuando vinimos a El. Sin embargo no nos dejó como
pecadores, sino que nos limpió, nos hizo reyes y sacerdotes, y luego nos presentó a Di su Padre. En aquel momento Dios se hizo nuestro
Padre. Nuestro Padre sólo puede recordarnos como sacerdotes y reyes. Jesús así lo aseguró. Incluso cuando nos metemos en un lío y pecamos,
y hacemos cos que son desagradables a Dios nuestro Padre, Jesús siempre vive para hacer intercesión por nosotros. S ministerio
como abogado está siempre a nuestra disposición para mantenernos en comunión con nuestro Padre amoroso (1 Juan 1:9; 2:1).
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para oportuno socorro. (Hebreos 4:16)
Tenemos una invitación perpetua para entrar confiadamente al trono de nuestro Padre. Por su amor y gracia podemos hacerlo confiadamente
como un rey y no como un mendigo. Observa que somos invitados para venir obtener misericordia, no sólo la esperanza de obtenerla.
1 Juan 4:18 dice: "El perfecto amor echa fuera el temor". Necesitamos poner todos nuestros temores, preocupaciones y ansiedades en la
mano de nuestro poderoso Padre. Nos ama como hijos y herederos. No nos decepciona Quiere sólo lo mejor para nosotros y quiere que
crezcamos en madurez en El. Necesitamos confiar en nuestro Padre celestial y darle nuestro todo.