lunes, 14 de febrero de 2011

la Gracia


El problema de la Gracia

Desde los tiempos de la iglesia primitiva ha existido problema con el Evangelio de la Gracia. En aquel tiempo, muchos judaizantes querian seguir viviendo bajo los preceptos de la ley, pues no habian entendido el verdadero significado de la Gracia. Lo peor del caso era que tambien querian hacer que los gentiles que ponian su fe en Cristo, guardaran tambien la Ley de Moises como ellos. A ellos no se les hacia muy dificil entender que eran libres en Cristo. Estaban tan acostumbrados a tratar de recibir la justificación por medio de las obras que les parecía imposible el que ahora con el simple hecho de haber creído en Jesús recibieran completa justificación.

En Hechos 15 se tuvo que llevar a cabo en Jerusalem el primer concilio de la Iglesia Cristiana para resolver el problema de los judaizantes que querian seguir imponiendo cargas a los nuevos creyentes en Cristo que eran de decendencia gentil. El Espiritu Santo guió a los apostoles a ordenar a los gentiles que no tenian que guardar la ley.

Hoy en dia el concepto de la Gracia es para algunos dificil de entender porque tambien piensan que tienen que hacer algo ademas de creer para poder salvarse. Cuando no se entiende el verdadero concepto de la Gracia, el hombre en su mente humana siempre tratará de ayudarse en su salvación por medio de obras. Algunos todavía creen y enseñan que aunque la Ley pasó, todavia existen aspectos de la ley que se deben de guardar y hasta piensan que ofenden a Dios y pierden su salvación si no lo hacen.

El espiritu legalista sigue vivo aún en muchas formas distintas en algunos grupos de cristianos en este tiempo. La religiosidad les atrae, se piensa que si no hay procesiones, ritos y obras distintas, no es posible que haya salvación o relación con Dios. El apóstol Pablo nos habla en contra de dejar la Gracia y volvernos a los debiles y pobres rudimentos que esclavizan, guardando dias, meses, tiempos y los años. (Galatas 4:8-11)

Algunas iglesias han sabatizado el domingo, se añaden ritos como el bautismo, a misa, la confesión a hombres que se hacen mediadores hacia Dios, la penitencia y los sacramentos como requerimientos y parte de la salvación.

Cuando no se tiene un conocimiento pleno acerca de lo que la Gracia representa y loque en realidad es en verdad para el creyente que esta en Cristo, se tratará de añadir otras formas de tradiciones para hacer su religión mas completa. Sin embargo la Gracia de Dios es completa, y tiene grandes bendiciones las cuales veremos mas adelante:

domingo, 13 de febrero de 2011

Que es la Gracia


Que es la Gracia

La gracia podemos definirla como el acto miseridordioso de Dios por el cual ofrece salvación y vida eterna a todos los pecadores que ponen su fe en Cristo para ser salvos. Creo que donde mejor podemos ver el mensaje de la Gracia es en las palabras de Jesús cuando dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." Juan 3:16.

En el libro de Efesios 2 el apóstol Pablo nos habla acerca de esta Gracia tan poderosa que hemos recibido de parte de Dios y que nos da la salvación. "Porque por Gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se glorie" (Efesios 2:8-9).

Cuando leemos los versos anteriores, podemos entender que la Gracia es el despliegue de Amor, Misericordia y de Perdón de Dios hacia una humanidad que no se lo merecia. Pues Dios ofreció su perdón aún "cuando estabamos en muertos en delitos y pecados"(Efesios 2:1,5). El mensaje es claro:

Dios ama al mundo pecador

Dios da un medio de Salvación (Jesus)- (Todos los hombres- Tito 2:11)

El pecador cree (Juan 3:16; Romanos 10:10)

Se recibe salvación (Vida Eterna- Juan 3:16).

La Gracia es:

"la Justicia de Dios" (Romanos 3:21-26)

"La Ley del Espiritu Santo; Guianza del Espiritu Santo" (Romanos 8:1-2; Galatas )

"La Ley de Cristo" (I Corintios 9:21; Explicita: Galatas 5:14; Mateo 7:12; 22:40; Stgo 2:8)

"Libertad en Cristo" (Galatas 2:4; 5:1, 13)

"El pacto de la libertad" (Galatas 4:22-26)

La gracia de Dios se ha manifestado universalmente para todo el mundo, pero también individualmente para cada uno. Dios trata con las personas a un nivel general o global pero tambien a un nivel personal.

sábado, 12 de febrero de 2011

El síndrome del éxito


El síndrome del éxito

Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.

Filipenses 2:17

La sociedad norteamericana está produciendo una generación de cristianos que quieren sobre todo alcanzar el éxito. Casi nunca tienen una humilde actitud de servicio. No están dispuestos a hacer sacrificios por la causa de Cristo porque se les ha enseñado, de forma oral o de algún otro modo, que los cristianos deben ser ricos y famosos, que deben tener éxito y ser populares.

Tal orientación hacia el éxito personal y no hacia el servicio humilde es lo opuesto de lo que glorifica a Dios. Vivir para la gloria de Dios quiere decir que usted sabe que es mortal y está dispuesto a morir, si fuera necesario, para lograr los propósitos de Dios. Tal actitud humilde glorifica a Dios.

Para crecer espiritualmente, debemos estar absortos en el señorío de Cristo en el momento de la salvación y permitirle que domine nuestra vida de allí en adelante. Al hacerlo, debemos buscar solamente su gloria, no nuestra comodidad ni nuestro éxito. No creceremos cuando escojamos nuestro propio camino o sirvamos a Dios con el motivo incorrecto. Despojarse del peso muerto

Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.

Hebreos 12:1

Cada vez que nos excusamos por nuestro pecado, estamos culpando a Dios. Adán lo hizo cuando Dios le preguntó acerca del comer el fruto prohibido. Él respondió: "La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí" (Gn. 3:12). Adán no aceptó la responsabilidad de su pecado, sino que culpó a Dios, de que le había dado a Eva.

El pecado nunca es culpa de Dios, ni es la culpa de una persona o circunstancia que Dios trajo a nuestra vida. El excusar el pecado pone en tela de juicio a Dios por algo que solo es nuestra culpa. Si decide castigarnos es porque lo merecemos.

Por eso la confesión de pecado es indispensable para el crecimiento espiritual. Cuando acepte la realidad de su pecado y lo confiese, tiene menos peso muerto que lo arrastre hacia abajo en el proceso de crecimiento. Como lo indica el versículo de hoy, aumentará su crecimiento cuando se despoje del pecado del pecado mediante la confesión.

viernes, 11 de febrero de 2011

Sentir lo que Dios siente


Sentir lo que Dios siente

Sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

Romanos 14:8

Recuerdo a una joven que aprendió a sentir dolor cuando no se honraba a Dios. Salió de un pequeño pueblo en Virginia occidental para ir a vivir con un estudiante en la UCLA. Poco después la echó a patadas. Ella anduvo deambulando y trató de quitarse la vida varias veces, pero cada vez sobrevivió. Mi hermana y yo la conocimos y tuvimos la oportunidad de guiarla a Cristo. Poco después de eso ella decidió volver a su pueblo natal para hablarles de Cristo a su mamá y a sus amigas.

Varios meses después, me escribió una carta. Esto es algo de lo que escribió:

"Puedo casi sentir la insoportable tristeza que Dios siente cuando alguien lo rechaza y no lo glorifica. ¡Él es Dios! Él nos hizo. Él nos lo dio todo. Seguimos dudando y rechazándolo. ¡Es horrible! Cuando pienso en cuánto lo herí, espero que algún día yo pueda compensar eso.

"Está muy claro para mí que debe glorificarse a Dios. Él lo merece, y desde hace mucho tiempo. Anhelo decirle a Cristo, y así indirectamente a Dios, que lo amo. Quiero que Dios sea Dios y que ocupe el lugar que merece. Estoy hastiada de ver cómo las personas lo rebajan." Confrontación con un mundo malvado

Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.

1 Pedro 4:14

Nadie puede vivir para la gloria de Dios y sentirse totalmente cómodo en este mundo. Usted no debe ser aborrecible ni tratar de ser un inadaptado, pero si su vida es cristiana, entonces sufrirá algunos de los vituperios que soportó Él.

Vivimos en una época en la que muchos quieren hacer el cristianismo fácil, pero la Biblia dice que es difícil. Muchos quieren hacer a los cristianos encantadores, pero Dios dice que serán detestados. El cristianismo debe confrontar el sistema siendo diferente de él. Debe exponer el pecado antes de que pueda mostrar el remedio.

Asegúrese de que su vida refleje su devoción a Cristo. Eso es lo que lo distinguirá a usted del mundo.

jueves, 10 de febrero de 2011

la inmutabilidad de Dios.13


En el día de hoy, en nuestra cultura muchos consideran la inmoralidad, la perversión y los
pensamientos torcidos, como progreso, como una bendición. Pero debemos considerarlos por lo que son -juicio divino- una pequeña muestra de lo que vendrá. (6) El Dios inmutable es el único medio por el cual los hombres pecadores pueden ser cambiados para poder entrar en las eternas bendiciones de Dios. Mientras Dios no cambia, los hombres pecadores deben cambiar para entrar el reino de Dios. Este „cambio‟ va de un hombre que es un vil pecador, que merece la eterna ira de Dios, a un pecador perdonado, que ahora está vestido en la justicia de Dios, por medio de su fe en Cristo. Es Dios quien provee los medios mediante los cuales los pecadores pueden cambiar transformándose en una nueva creación, perdonado, justificado, teniendo una esperanza no perecible. Lo que se requiere de los hombres, es que se arrepientan, dejar de pensar y actuar como lo hicieron alguna vez, reconociendo sus pecados y confiar en Jesucristo. No son las buenas obras que hacen los hombres, las que ganan el favor de Dios. Más bien, es le buena obra que Dios cumple en nuestras vidas, el resultado de Su bondad y de Su gracia. El único cambio que Dios aceptará, es el cambio que Él produce en y a través nuestro, por medio de la obra de Cristo y del Espíritu Santo. No hay mayor espanto que saber que somos pecadores y que Dios no sólo odia el pecado, sino que Él ciertamente juzgará a los pecadores. Para los pecadores no hay consuelo que pueda encontrarse en la inmutabilidad de Dios. Pero para aquellos que han confiado en la provisión de Dios para los pecadores, no hay mayor consuelo que saber que Dios nos ha elegido, nos ha llamado y nos ha prometido la salvación eterna que no cambia. Algunos de los propósitos de Dios son temporales y transitorios. El pacto mosaico, por ejemplo, fue una provisión transitoria que no alteró en modo alguno o dejó de lado, el eterno pacto de Dios con Abraham (ver Gálatas 3:17).
Debemos decir que incluso los no-dispensacionalistas creen en las dispensaciones que existen en ciertas distinciones en el programa de Dios a través del curso de la historia bíblica. El desacuerdo se origina en el hecho de tales diferencias; pero en la interpretación de estas diferencias. Como regla, los dispensacionalistas tienden a enfatizar las diferencias mientras que los teólogos del pacto, enfatizan la unidad de todo el plan que abarca todas las dispensaciones

miércoles, 9 de febrero de 2011

la inmutabilidad de Dios.12



INMUTABILIDAD DE DIOS7 (5) Con frecuencia los impíos hacen mal uso de la inmutabilidad de Dios, haciendo de ella un pretexto para vivir en el pecado sin temer el castigo. Los hombres y mujeres pecadores a menudo abusan de la inmutabilidad de Dios. El Dios inmutable es Uno que es el sostenedor de todas las cosas. Por supuesto, todas las cosas permanecen desde la fundación del mundo (Colosenses 1:16-17; ver también 2ª Pedro 3:3-4). La constancia del mundo en el cual vivimos, es un asunto de la gracia común y esta constancia testifica Su bondad y gracia. Los no creyentes malinterpretan la consistencia del orden de la creación, haciendo de ella „una prueba‟ de que Dios no juzgará al mundo por su pecado (2ª Pedro 3:3-4). Entonces, ¿cómo podemos estar seguros de Su juicio? (1) Porque la Palabra de Dios nos advierte del juicio y la Palabra de Dios, al igual que Dios, no cambia. (2) Porque la historia de la Biblia está llena de ejemplos de la intervención de Dios en la historia humana juzgando sus pecados. Este juicio tiene a veces una forma espectacular, tal como lo vemos en el diluvio (Génesis 6-7) o en la destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 19). Otras veces, el juicio es retrasado de manera que los hombres puedan arrepentirse y ser salvos. Y otras veces, el juicio de Dios llega en una forma en que no se le reconoce como un juicio divino. Este es el caso en Romanos 1:18-32. La ira de Dios es evidente al permitirle a los hombres sufrir la degradación y la corrupción del pecado de manera que se contaminan tanto en el cuerpo como en la mente. Él juzga a los pecadores permitiéndoles persistir en su pecado sin interrupción divina, cosechando así el torbellino de consecuencias por su pecado.

martes, 8 de febrero de 2011

Confesar a Cristo como Señor


Confesar a Cristo como Señor

Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Romanos 10:9

Para dar gloria a Cristo, debemos confesarlo como Señor. Eso es parte de la salvación, no un acto subsiguiente. La salvación es cuestión de confesar que Cristo es Dios y, por lo tanto, que Él es soberano en su vida.

Si nunca ha confesado a Jesucristo como Señor, no puede vivir para su gloria. No puede decir: "Niego a Cristo. Él no es mi Salvador ni Señor", y luego esperar glorificar a Dios. Si usted no honra al Hijo, no honra al Padre (Jn. 5:23). Así que la salvación es el necesario comienzo de glorificar a Dios y, por lo tanto, para el crecimiento espiritual. No se puede crecer hasta que no se haya nacido. Interesados en la gloria de Dios

No puedes soportar a los malos.

Apocalipsis 2:2

Debemos estar tan interesados en la gloria de Dios que suframos cuando no se le honra. Esa fue sin duda la actitud de David cuando dij "Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí" (Sal. 69:9). David sufría profundamente cuando no se honraba a Dios.

Como padre, comprendo lo que David estaba diciendo. Si alguien hiere a uno de mis hijos, me hiere a mí. A menudo he llorado por alguien a quien amo y cuyo corazón estaba quebrantado. Cuando usted se identifique con Dios de esa manera, le interesará su honra mucho más de lo que le ocurre a usted.