miércoles, 6 de octubre de 2010

¿Qué hay en su corazón?

¿Qué hay en su corazón?

Dios lo dejó [al rey Ezequías], para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón.

2 Crónicas 32:31

Dios no necesitaba probar a Ezequías para saber lo que había en su corazón. Dios ya lo sabía por su omnisciencia. Pero Él nos prueba para que podamos averiguarlo. Nos ayuda a hacer un recuento espiritual acerca de nosotros mismos al traer pruebas a nuestra vida a fin de demostrar la fortaleza o la debilidad de nuestra fe. Si en la actualidad está pasando por una prueba y se enoja con Dios preguntándose por qué le sucede eso, esa es una buena señal de que tiene una fe débil. Si, por otra parte, está descansando y regocijándose en el Señor, habiendo puesto la prueba en sus manos, entonces tiene una fe fuerte. Separados del mundo

[Moisés tuvo] por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.

Hebreos 11:26

Cuanto más vivimos, tanto más acumulamos. Pero esas cosas tienden a tener menos importancia para los cristianos. Cuando llegan las pruebas a la vida y usted se esfuerza por alcanzar esas cosas terrenales, ve lo efímera que son. Las pruebas pueden separarlo a usted de las cosas terrenales cuando demuestran lo inútil que son para resolver algún problema o para dar algún alivio en tiempo de tensiones.

Moisés aprendió el valor de las pruebas aunque se había criado en la casa del Faraón como príncipe de Egipto. Como parte de la familia real, tenía la mejor educación y alcanzó la cima de la sociedad egipcia desde el punto de vista de la riqueza, la honra y la comodidad. Pero consideró los sacrificios hechos al identificarse con los propósitos de Dios "mayores riquezas... que los tesoros de los egipcios". Quitó la mirada de todas las cosas terrenales que tenía a su disposición y comenzó a preocuparse por las pruebas de su pueblo, lo que el Señor usó para separarlo de los placeres materiales.

martes, 5 de octubre de 2010

Nada de felicidad engañosa

Nada de felicidad engañosa

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.

Salmo 23:4

Tenemos que comprender que Dios va a permitirnos que pasemos por las pruebas y que Él está obrando para que todo resulte en su propósito santo (Ro. 8:28). Sé que todos soñamos con un ambiente perfecto de comodidad y tranquilidad. Aunque cualquier reposo temporal de las pruebas nos lleve a creer que podamos hallar una permanente liberación de ellas, nuestra vida en la tierra nunca estará libre de las pruebas. Podemos vivir en una felicidad engañosa, nunca presagiando ningún problema y prediciendo un futuro desahogado, pero eso es una fantasía. Cristo advirtió a sus discípulos y a todos los que sigan sus pasos que esperaran pruebas en esta vida (Jn. 15:18-16:6).

El puritano Thomas Manton observó una vez que Dios tuvo un Hijo sin pecado, pero ningún hijo sin una cruz. Como cristianos, podemos estar seguros de que tendremos pruebas. Pero nuestra confianza es que tendremos victoria sobre ellas por la presencia de Dios. Vendrán las pruebas, pero la gracia de Dios estará con nosotros en nuestro tiempo de necesidad.

domingo, 3 de octubre de 2010

4. Cree y Espera Siempre lo Mejor.

4. Cree y Espera Siempre lo Mejor.

Nuestros pensamientos gobiernan nuestras acciones (Mt.15:19). Dice John Maxwell: “Estamos donde estamos y somos lo que somos por los pensamientos que dominaron nuestras mentes… Nuestro reto es pensar bien en un mundo negativo”.

¿A qué te desafía Romanos 12:2?

¿Y cómo tienen que ser tus pensamientos de acuerdo a Filipenses 4:8?

Si mis pensamientos son positivos:

Tendré una sana imagen de mí mismo. Tengo significado y tengo debilidades.
Reaccionaré con gratitud hacia la vida.
Escogeré el gozo en medio de los problemas.
Buscaré edificar y bendecir a los demás.
Alabaré a Dios.
Aprovecharé mi tiempo en lo que realmente es importante.
A. Debo esperar que me sucedan cosas buenas. ¿Por qué?

Porque Dios es bueno. (Sal.107:1).
Porque su voluntad es buena. (Ro.12:2).
Sus deseos para mi vida son buenos. (Jer. 29:11).
B. Debo arrancar las dudas de mi vida.

En lugar de pensar “¿por qué creo que no puedo hacer algo?”, piensa ”¿por qué creo que sí lo puedo hacer?”, ¡y escríbelo!

C. Debo darme cuenta de mis posibilidades.

Tienes que aprender a eliminar lo negativo y a vivir con la convicción de que puedes lograr lo que te propongas. No debemos ver nuestras limitaciones como impedimentos ni como algo negativo, sino como parte de nuestra vida.

D. Necesito rodearme de gente positiva y motivadora.

¿Cómo son las personas con las que paso la mayor parte de mi tiempo, positivas o negativas?

¿Qué personas positivas y motivadoras pueden ayudarme a cambiar mi forma negativa de ser y pensar?

E. Necesito leer libros y escuchar mensajes positivos para mi crecimiento.

F. Necesito entender que “lo que es posible no siempre se logra rápidamente ni siempre es respaldado con entusiasmo

G. Necesito recordarme a mi mismo lo siguiente:

Nunca me daré por vencido mientras sepa que tengo la razón.
Creo que todo obrará a mi favor si me mantengo firme hasta el final.
Tendré animo y no desmayaré frente a los problemas.
No permitiré que nadie me intimide ni me separe de mis metas.
Lucharé para vencer todos los impedimentos físicos y las contrariedades.
Trataré una y otra vez para realizar lo que quiero.
Obtendré fe y aliento al saber que todos los hombres y mujeres de éxito lucharon contra la derrota y la adversidad.
Nunca me rendiré al desaliento o a la desesperación, no importa con qué obstáculos aparentes o reales me enfrente.

sábado, 2 de octubre de 2010

La confesión de Job

La confesión de Job

Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.

Job 42:3

En los momentos difíciles de nuestra vida, Dios puede parecer esquivo o desinteresado en nuestra difícil situación. Se debe a que nuestras emociones humanas pueden dañar la confianza en la verdad de Dios, y podemos llegar a creer que no hay ningún resultado deseable para nuestra situación actual.

Sin embargo, Job nos muestra que con resistencia y paciencia podemos aprender cualquier lección que Dios quiere que aprendamos. Fue esa misma confianza la que hizo que glorificara a Dios al terminar su tiempo de sufrimient "De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza" (Job 42:5-6).

Como resultado de la paciencia y la confianza constantes durante su larga prueba, Job alcanzó un nuevo conocimiento de su Dios soberano y una mayor seguridad de las alegrías de ser tratado como uno de sus hijos. La fe de Abraham

Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dich En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos.

Hebreos 11:17-19

La obediencia de Abraham requirió una gran fe. Estuvo dispuesto a obedecer a Dios porque creía que Dios podía resucitar a los muertos, aunque nunca había visto que los muertos resucitaran. Creía que Dios era tan fiel a su Palabra y a su carácter que, si hacía una promesa, resucitaría aun a los muertos para cumplirla. ¿Es acaso asombroso que sea el ejemplo humano más grande de fe?

El apóstol Pablo también comentó sobre la fe de Abraham: "Los que son de fe, éstos son hijos de Abraham... Los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham" (Gá. 3:7, 9). Cualquiera que vive por la fe en Dios es en un sentido espiritual hijo de Abraham. Él es el padre de los fieles. La historia de Abraham nos dice que un hombre puede pasar por la más severa prueba de la vida imaginable si confía en Dios, creyendo que cumplirá su promesa y logrará sus propósitos sin cometer un error.

viernes, 1 de octubre de 2010

¿Qué importa el nombre?

¿Qué importa el nombre?
Ya no te llamarás Abram, sino que de ahora en adelante tu nombre será Abraham, porque te he confirmado como padre de una multitud de naciones. Génes is 17:5

Un matrimonio le puso por nombre a su hijo «Necio». Con el tiempo, Necio creció y se hizo adulto, y toda la vida vivió acorde a cómo se le llamaba. Conoció a alguien con quien estableció amistad, pero hizo enojar a esta persona al no reconocer su generosidad. La esposa de Necio, que era sabia, hizo lo correcto y canceló la deuda pagando lo que su marido le debía al hombre. Pero al enterarse de esto, Necio se enojó y su furia le causó un ataque. Como había sido Necio desde su nacimiento, en diez días Nabal murió.

Sí, se trataba de Nabal, el personaje del Antiguo Testamento (1 Samuel 25) cuyo nombre en hebreo significa «necio». ¿Por qué cargarían sus padres al pobre chico con un nombre tan negativo? Los padres, o cualquier figura de autoridad, ejercen un gran poder al nombrar a un niño. Cuando le damos nombre a alguien ejercemos cierto poder sobre su vida. Esa persona nos cree ¿por qué no lo haría? y piensa de sí misma según los términos que impone su nombre. Piense en est ¿Qué preferiría oír un niño que juega en las Ligas Menores de parte de su padre que lo observa desde las gradas: ¡Bien, campeón! o ¡Qué mal jugaste, tonto!?

No importa cuál sea su nombre legal, si usted cree en Cristo entonces tiene un nombre nuev cristiano, que significa el de Cristo o pequeño Cristo.Y sí vale la pena vivir según este nombre.

Los nombres pintan imágenes. Píntelas con mucho cuidado.

jueves, 30 de septiembre de 2010

¿Quién es su prójimo?

Ámenme a mí y amen a los demás

De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Mateo 22:40

Jesús dijo que los Diez Mandamientos pudieran resumirse en dos mandatos: ámenme a mí y amen a los demás. Tal vez usted se pregunte cómo puede poner en práctica todos los mandamientos de la Biblia. La respuesta es muy sencilla: "Ame a Dios, ame a las personas y haga lo que quiera".

Cuando usted ama a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con toda su mente y con todas sus fuerzas, y ama a su prójimo como a usted mismo, puede hacer lo que usted quiera porque será la persona que Dios quiere que sea. Gracias a su amor, usted no matará a nadie, no corromperá a nadie, no robará nada ni codiciará lo que tenga otra persona. El Espíritu cultivará en su corazón un amor que impide cualquier deseo de hacer lo malo. ¿Quién es su prójimo?

Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Romanos 13:9

Cuando Pablo dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, quiere decir que debemos tener el mismo cuidado e interés por los demás que el que tenemos por nosotros mismos. Pablo dijo lo mismo de esta manera: "No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros" (Fil. 2:4). Usted debe interesarse en la comodidad, la felicidad, la paz y la alegría de los demás tanto como se interesa en la de usted.

¿De quién es la cara que usted lava por la mañana? ¿De quién es el cabello que usted peina? ¿De quién es la ropa que compra? ¿De las comodidades de quién se preocupa usted? Usted está interesado en su conservación y en su comodidad, y debe interesarse en los demás de la misma manera. Présteles tanta atención como se presta a sí mismo. Eso es amar a su prójimo como a usted mismo.

¿Quién es su prójimo? Cualquiera que se cruce en su camino. Aunque sea difícil amar a todo el mundo, usted tiene una nueva capacidad en usted para hacer eso (Ro. 5:5).

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Otra Oportunidad

Devocional Diario – Otra Oportunidad


-“Estoy en un callejón sin salida…” ¿Es éste su modo de pensar acerca de la vida y las situaciones penosas y trágicas en que se encuentra atrapado? Quizás ha pensado que si hubiese sabido hace años lo que sabe hoy, podría haber tomado otro rumbo. O si hubiese prestado atención a los consejos de sus padres hubiera escapado de todo esto. Pero ahora dice: -“Ya es tarde y no tiene solución”. Tiene que “sonreír” y “aguantar”.

Puede tratarse de distintos problemas. Muchas personas se dan cuenta de que su matrimonio marcha hacia el divorcio, sin que puedan hacer nada para evitarlo. Algunos son esclavos de vicios destructivos y se creen más allá de cualquier posibilidad de salvación. Alguien ha hecho algo tan malo que cree que no puede ser perdonado. Muchos hombres y mujeres reconocen que se equivocaron de camino, pero se creen ya demasiados viejos para cambiar. “La suerte está echada”, dicen. Por lo tanto hay que “sufrir” y “aguantar”.

Pero todas éstas son mentiras…

¡El camino SÍ tiene salida! La suerte no está echada. Nadie es tan malo que no pueda cambiar y nadie es demasiado viejo como para tomar un rumbo nuevo. Si nos resignamos a una vida inútil, si abandonamos la esperanza, estaremos perdidos. Pero mientras hay vida, hay esperanza, y esa esperanza es mucho más grande de lo que usted cree.

Hay un mundo de diferencia entre una situación grave y una imposible. Un camino puede ser malo, pero no por eso tenemos que seguirlo hasta el fin. A lo mejor la situación parece insoluble porque usted es demasiado orgulloso como para confesar que está equivocado y desesperado.

¿No sabe que Jesucristo es la solución para todo esto? A la luz de lo que Jesús hizo, no hay callejones sin salida, porque Jesús mismo es la salida. Dios lo envió al mundo, no para ayudar solamente a los casos fáciles sino también a los que se creían en callejones sin salida.

No negamos la gravedad de los problemas matrimoniales, pero cualquier herida de este tipo puede ser sanada por medio de un poco de amor desde afuera. Jesús ofrece ese amor.

Los vicios muchas veces resisten la mejor fuerza de voluntad. Hay que reconocer que el vicio fue adoptado en el principio para llenar una necesidad psicológica. Cuando Jesús entra en la vida, ya no son imprescindibles los vicios.

El criminal más endurecido o el peor degenerado tiene una necesidad interior de dar y recibir afecto y de comprobar su valor como persona, aunque sus antecedentes de ofensas contra la sociedad hayan sofocado ese instinto. A veces una palabra o un hecho muy insignificante rompe la cadena de maldad y libera a la persona para que se realice en actividades positivas. Jesús se especializa en este tipo de liberación.

La vejez no es excusa válida para resignarse a la vida equivocada. Una persona mayor generalmente tiene ideas muy fijas, pero esto se debe mayormente a su miedo al cambio. Investigaciones médicas en los últimos años han demostrado que gran parte del envejecimiento es más psicólogo que físico, y por lo tanto no es necesario. Se debe a la atrofia de cuerpo y mente, y esto se debe a la falta de ejercicio y alimentación. Un anciano puede cambiar, sobre todo cuando abre su corazón a Jesús.

En cuanto al callejón sin salida, Dios te quiere dar otra oportunidad. Las palabras “me equivoqué” o “lo hice mal”, rompen la cadena del hábito.

No te resignes, hay salida para cada situación difícil de tu vida. Con Dios interviniendo en tu historia, todavía hay esperanza.