CRISTO ES NUESTRA SABIDURIA
Lectura bíblica: 1 Co. 1:30
La Biblia declara que Cristo es nuestra vida de muchas maneras. No obstante, el significado de la expresión “Cristo es nuestra vida” no es tan simple. Veamos 1 Corintios 1:30. Podemos dividir este pasaje en dos secciones. La primera dice: “Mas por El estáis vosotros en Cristo Jesús”. Esto se refiere a la relación que nosotros tenemos con Cristo. La segunda dice: “El cual nos ha sido hecho de parte de Dios sabiduría”. Esto se refiere a la relación que Cristo tiene con nosotros. Dicho de otra manera, este versículo muestra que nosotros estamos en Cristo, y que Cristo está en nosotros. Debemos prestar atención a estos dos aspectos. Algunos cristianos dan énfasis al primer aspecto, y otros, al segundo. Si somos parciales y damos énfasis a uno de los dos, esto nos ocasionará problemas y afectará nuestra vida cristiana. Debemos tener un conocimiento apropiado de ambos. Debemos saber que estamos en Cristo y que El está en nosotros.
Dios nos dio al Señor Jesús, no como maestro ni como modelo, sino para que sea nuestra vida; de tal manera que Su vida se manifieste por medio de nosotros. Si no tenemos la vida de Cristo, no podemos ser cristianos. Sin embargo, si la tenemos y no sabemos cómo llegó a ser nuestra, no podemos manifestarla. ¿Cómo puede Cristo ser nuestra vida? Esta es una pregunta muy importante. El Señor Jesús es Dios y a la vez hombre. Entonces, ¿cómo puede El ser nuestra vida? Esto parece imposible. Nosotros no podemos solucionar este problema, pero Dios sí puede. El puede hacer lo que el hombre no puede. Dice 1 Corintios 1:30 que Dios hizo esta obra. Si no fuera así, Cristo no habría podido ser nuestra vida. La primera parte de este versículo dice: “Mas por El estáis vosotros en Cristo Jesús”. Esto indica que la primera parte de la obra fue llevada a cabo por Dios. Y añade: “El cual nos ha sido hecho de parte de Dios sabiduría”. Esta segunda parte de la obra también fue realizada por Dios. Nosotros no podemos hacer que el Señor Jesús sea nuestra sabiduría; El “nos ha sido hecho sabiduría de parte de Dios”. Por lo tanto, el hecho de que Cristo sea nuestra vida, es algo que Dios mismo ha logrado. Nada de esto sería posible si Dios no lo hubiera hecho. Sin El no podemos hacer nada. Dios hizo que Cristo sea nuestra vida.
miércoles, 11 de agosto de 2010
lunes, 9 de agosto de 2010
No es optativo el arrepentimiento
No es optativo el arrepentimiento
Arrepentíos, y creed en el evangelio.
Marcos 1:15
Si quiere entrar por la puerta estrecha, tiene que arrepentirse. Muchos judíos de la época de Jesús creían que el ser simplemente descendientes físicos de Abraham era suficiente para la entrada en el cielo. Y hoy muchos creen que con ir a la iglesia o ser moralmente buenos es suficiente para la salvación. Después de todo, piensan ellos, Dios es demasiado bueno para excluir a alguien que no sea tan malo.
Dios quiere que todos entren por la puerta estrecha porque Él "no que ninguno perezca sino que todos procedan al arrepentimiento" (2 P. 3:9). Pero usted no pasará por la puerta estrecha a menos que siga el consejo de Carlos Spurgeon: "Usted y sus pecados se apartan o usted y su Dios nunca se juntarán. No puede mantener ningún pecado; tiene que abandonarlos todos, tiene que sacarlos como a los reyes cananeos de la cueva y ahorcarlos al sol". La vida penitente
Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.
Santiago 2:17
Si usted se ha apartado de sus pecados y ha tomado el camino de justicia de Dios, llevará una vida transformada. El tema de Primera Juan es que la persona verdaderamente redimida mostrará una vida verdaderamente transformada. "El que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo" (1 Jn. 2:5-6).
Quienes enseñan que el arrepentimiento y la vida penitente no son parte necesaria del evangelio no están presentando el evangelio que predicó Jesús. Tal evangelio de presunción y de justicia propia es del mundo, no de Dios.
Arrepentíos, y creed en el evangelio.
Marcos 1:15
Si quiere entrar por la puerta estrecha, tiene que arrepentirse. Muchos judíos de la época de Jesús creían que el ser simplemente descendientes físicos de Abraham era suficiente para la entrada en el cielo. Y hoy muchos creen que con ir a la iglesia o ser moralmente buenos es suficiente para la salvación. Después de todo, piensan ellos, Dios es demasiado bueno para excluir a alguien que no sea tan malo.
Dios quiere que todos entren por la puerta estrecha porque Él "no que ninguno perezca sino que todos procedan al arrepentimiento" (2 P. 3:9). Pero usted no pasará por la puerta estrecha a menos que siga el consejo de Carlos Spurgeon: "Usted y sus pecados se apartan o usted y su Dios nunca se juntarán. No puede mantener ningún pecado; tiene que abandonarlos todos, tiene que sacarlos como a los reyes cananeos de la cueva y ahorcarlos al sol". La vida penitente
Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.
Santiago 2:17
Si usted se ha apartado de sus pecados y ha tomado el camino de justicia de Dios, llevará una vida transformada. El tema de Primera Juan es que la persona verdaderamente redimida mostrará una vida verdaderamente transformada. "El que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo" (1 Jn. 2:5-6).
Quienes enseñan que el arrepentimiento y la vida penitente no son parte necesaria del evangelio no están presentando el evangelio que predicó Jesús. Tal evangelio de presunción y de justicia propia es del mundo, no de Dios.
domingo, 8 de agosto de 2010
El joven rico
El joven rico
¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
Lucas 18:24
Cuando el joven rico le preguntó a Jesús respecto a la salvación, nuestro Señor probó de inmediato su disposición a dejarlo todo y a seguirl "vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme" (Lc. 18:22). Cuando el joven rico no prestó atención a las palabras de Jesús, demostró que no estaba dispuesto a someterse al señorío de Cristo.
El que quiera aceptar la salvación debe rendir el control de su vida al Salvador. Eso significa estar dispuesto a abandonarlo todo para seguirlo, o estar contento con todo lo que le ha dado, sabiendo que puede soberanamente darle más cuando le sirve.
La salvación es cambiar todo lo que usted es por todo lo que Cristo es. Por lo tanto, la fe salvadora no es simplemente un acto mental; ella calcula el costo (Lc. 14:28) y humildemente clama a Dios como hizo el publicano en Lucas 18:13: "Dios, sé propicio a mí, pecador". Dependencia como la de los niños
Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
Mateo 18:3
Mientras hablaba de la genuina salvación, Jesús hizo una apropiada comparación con las características de los niños. Para ser salvo, usted debe ir a Cristo con la actitud dependiente y la perspectiva de un niñ sencillo, indefenso, confiado, sincero, sin pretensiones y sin ambiciones.
No es que los niños no tengan pecado, sino que son cándidos y modestos, dependientes de los demás y libres de egoístas reclamos de grandeza. Se someten al cuidado de sus padres y de otros seres queridos, dependiendo de ellos para que satisfagan todas sus necesidades. Esa es la actitud humilde y dependiente que debe tener todo el que procure entrar en el reino de Jesucristo.
¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
Lucas 18:24
Cuando el joven rico le preguntó a Jesús respecto a la salvación, nuestro Señor probó de inmediato su disposición a dejarlo todo y a seguirl "vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme" (Lc. 18:22). Cuando el joven rico no prestó atención a las palabras de Jesús, demostró que no estaba dispuesto a someterse al señorío de Cristo.
El que quiera aceptar la salvación debe rendir el control de su vida al Salvador. Eso significa estar dispuesto a abandonarlo todo para seguirlo, o estar contento con todo lo que le ha dado, sabiendo que puede soberanamente darle más cuando le sirve.
La salvación es cambiar todo lo que usted es por todo lo que Cristo es. Por lo tanto, la fe salvadora no es simplemente un acto mental; ella calcula el costo (Lc. 14:28) y humildemente clama a Dios como hizo el publicano en Lucas 18:13: "Dios, sé propicio a mí, pecador". Dependencia como la de los niños
Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
Mateo 18:3
Mientras hablaba de la genuina salvación, Jesús hizo una apropiada comparación con las características de los niños. Para ser salvo, usted debe ir a Cristo con la actitud dependiente y la perspectiva de un niñ sencillo, indefenso, confiado, sincero, sin pretensiones y sin ambiciones.
No es que los niños no tengan pecado, sino que son cándidos y modestos, dependientes de los demás y libres de egoístas reclamos de grandeza. Se someten al cuidado de sus padres y de otros seres queridos, dependiendo de ellos para que satisfagan todas sus necesidades. Esa es la actitud humilde y dependiente que debe tener todo el que procure entrar en el reino de Jesucristo.
sábado, 7 de agosto de 2010
El único evangelio
El único evangelio
Y en ningún otro hay salvación.
Hechos 4:12
Si usted da testimonio a otros de que el evangelio de Jesucristo es el único evangelio, el único camino a Dios, no está proclamando su propio punto de vista de la religión correcta, sino la revelación de la verdad de Dios. Usted no predica el evangelio de Cristo sencillamente porque lo conoce, porque se ajusta a su personalidad o porque quiere ser intolerante y exclusivo. Usted presenta el evangelio de Cristo porque es el único camino provisto por Dios para que las personas encuentren la salvación del pecado y de la muerte eterna.
Usted predica el evangelio de Cristo como el único evangelio porque Él dij "Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo" (Jn. 10:9). Usted da testimonio de ese evangelio porque está de acuerdo con el apóstol Pablo en que "hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Ti. 2:5).
De modo que está en buena compañía y tiene un fundamento sólido cuando da testimonio a quienes no conocen a Jesucristo del único camino de salvación dado por Dios. Entrar por la puerta
Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia.
Tito 3:5
Cuando usted entra por la puerta estrecha de la salvación, tiene que pasar solo. Tal vez una puerta de torniquete represente mejor el concepto de la puerta estrecha. Solo una persona a la vez, sin equipaje, puede pasar por una puerta de torniquete. Dios ha ordenado que las personas entren en su reino individualmente, no en grupos. Usted no puede aprovecharse de lo que haya logrado su iglesia, su familia o sus amigos, sin que importe cuán espirituales sean.
La puerta de Dios es tan angosta que además de pasar por ella solo, tiene que ir desnudo. No puede pasar por la puerta vestido de pecado y terquedad. Como dijera el himn "Nada en la mano llevo, sino que a tu cruz me aferro". Ese es el camino de la cruz, que es el evangelio. Y el evangelio es la puerta estrecha, que implica negación de sí mismo. Jesús dij "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará" (Mt. 16:24-25).
Y en ningún otro hay salvación.
Hechos 4:12
Si usted da testimonio a otros de que el evangelio de Jesucristo es el único evangelio, el único camino a Dios, no está proclamando su propio punto de vista de la religión correcta, sino la revelación de la verdad de Dios. Usted no predica el evangelio de Cristo sencillamente porque lo conoce, porque se ajusta a su personalidad o porque quiere ser intolerante y exclusivo. Usted presenta el evangelio de Cristo porque es el único camino provisto por Dios para que las personas encuentren la salvación del pecado y de la muerte eterna.
Usted predica el evangelio de Cristo como el único evangelio porque Él dij "Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo" (Jn. 10:9). Usted da testimonio de ese evangelio porque está de acuerdo con el apóstol Pablo en que "hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Ti. 2:5).
De modo que está en buena compañía y tiene un fundamento sólido cuando da testimonio a quienes no conocen a Jesucristo del único camino de salvación dado por Dios. Entrar por la puerta
Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia.
Tito 3:5
Cuando usted entra por la puerta estrecha de la salvación, tiene que pasar solo. Tal vez una puerta de torniquete represente mejor el concepto de la puerta estrecha. Solo una persona a la vez, sin equipaje, puede pasar por una puerta de torniquete. Dios ha ordenado que las personas entren en su reino individualmente, no en grupos. Usted no puede aprovecharse de lo que haya logrado su iglesia, su familia o sus amigos, sin que importe cuán espirituales sean.
La puerta de Dios es tan angosta que además de pasar por ella solo, tiene que ir desnudo. No puede pasar por la puerta vestido de pecado y terquedad. Como dijera el himn "Nada en la mano llevo, sino que a tu cruz me aferro". Ese es el camino de la cruz, que es el evangelio. Y el evangelio es la puerta estrecha, que implica negación de sí mismo. Jesús dij "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará" (Mt. 16:24-25).
jueves, 5 de agosto de 2010
La puerta estrecha
La puerta estrecha
Entrad por la puerta estrecha.
Mateo 7:13
Muchos han admirado los principios enseñados en el Sermón del Monte, pero la mayoría no ha seguido esos principios. Muchos han respetado a Jesús como un gran maestro pero nunca lo han recibido como Salvador y Señor. Eso es porque no han entrado por "la puerta estrecha"; la puerta de Dios, la única que lleva a la vida eterna.
El camino angosto de la vida cristiana es por la puerta estrecha de Cristo mismo. "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie llega al Padre sino por mí" (Jn. 14:6). ¿Ha entrado usted por la puerta estrecha? Dos religiones
¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?
1 Reyes 18:21
La humanidad siempre ha tenido dos sistemas religiosos a su disposición. Uno es de Dios y se basa en su obra misericordiosa. El otro es de la humanidad y se basa en las obras de hombres y mujeres. Uno es únicamente de gracia soberana y se acepta por fe. El otro es únicamente de obras humanas y se efectúa en la carne. Uno brota de un corazón sincero, el otro de la hipocresía exterior.
Aun la ley de Moisés, aunque de Dios, no era un medio de salvación. Era un medio de mostrarles a las personas su necesidad de salvación. "Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Ro. 3:20). Cuando Jesucristo vino, nos enseñó que no podemos por nosotros mismos cumplir esa perfecta ley. Él puso en claro que debemos escoger la religión de la gracia y de la fe y no la religión de la ley y de las obras.
Entrad por la puerta estrecha.
Mateo 7:13
Muchos han admirado los principios enseñados en el Sermón del Monte, pero la mayoría no ha seguido esos principios. Muchos han respetado a Jesús como un gran maestro pero nunca lo han recibido como Salvador y Señor. Eso es porque no han entrado por "la puerta estrecha"; la puerta de Dios, la única que lleva a la vida eterna.
El camino angosto de la vida cristiana es por la puerta estrecha de Cristo mismo. "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie llega al Padre sino por mí" (Jn. 14:6). ¿Ha entrado usted por la puerta estrecha? Dos religiones
¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?
1 Reyes 18:21
La humanidad siempre ha tenido dos sistemas religiosos a su disposición. Uno es de Dios y se basa en su obra misericordiosa. El otro es de la humanidad y se basa en las obras de hombres y mujeres. Uno es únicamente de gracia soberana y se acepta por fe. El otro es únicamente de obras humanas y se efectúa en la carne. Uno brota de un corazón sincero, el otro de la hipocresía exterior.
Aun la ley de Moisés, aunque de Dios, no era un medio de salvación. Era un medio de mostrarles a las personas su necesidad de salvación. "Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Ro. 3:20). Cuando Jesucristo vino, nos enseñó que no podemos por nosotros mismos cumplir esa perfecta ley. Él puso en claro que debemos escoger la religión de la gracia y de la fe y no la religión de la ley y de las obras.
martes, 3 de agosto de 2010
Nuestro Dios a Tiempo
Nuestro Dios a Tiempo
Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.
Salmo 139:16
En junio de 1926 Raymond Edman, misionero en Ecuador, se enfermó de tifus. Cuando finalmente lo examinó médico, se diagnosticó su condición como incurable, y se hicieron planes para el funeral. En Boston un amigo interrumpió una reunión de oración sintiendo la necesidad de orar por el misionero. Años más tarde, en 1967, el Dr. Raymond Edman, presidente de Wheaton College, terminó su discurso ante el cuerpo estudiantil en la capilla, se desmanejó y murió.
El primer encontrón de Raymond Edman con la muerte fue cuarenta y un años demasiado pronto; Dios tenía una universidad que quería que Edman dirija antes de ir a su hogar en el cielo. El calendario de Dios, especialmente en cuestiones de vida o muerte, es la mayor seguridad del creyente.
Nadie descubrió que eso más que los amigos y familia de Lázaro. Cuando Jesús en efecto revivificó a Lázaro, fue para la gloria de Dios. Nadie excepto Dios puede devolver la vida a un cadáver que ha estado muerto por cuatro días (Juan 11:39). Si usted está enfrentando una crisis de vida o muerte, recuerde: Dios nunca se adelanta ni se atrasa.
Cuando su calendario no es el mismo que el de Dios, alguien está o adelantado o atrasado. Y, ¿adivine quién nunca se ha adelantado ni se ha atrasado?
Padre, gracias porque tu horario es perfecto, y que siempre llegas a tiempo.
Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.
Salmo 139:16
En junio de 1926 Raymond Edman, misionero en Ecuador, se enfermó de tifus. Cuando finalmente lo examinó médico, se diagnosticó su condición como incurable, y se hicieron planes para el funeral. En Boston un amigo interrumpió una reunión de oración sintiendo la necesidad de orar por el misionero. Años más tarde, en 1967, el Dr. Raymond Edman, presidente de Wheaton College, terminó su discurso ante el cuerpo estudiantil en la capilla, se desmanejó y murió.
El primer encontrón de Raymond Edman con la muerte fue cuarenta y un años demasiado pronto; Dios tenía una universidad que quería que Edman dirija antes de ir a su hogar en el cielo. El calendario de Dios, especialmente en cuestiones de vida o muerte, es la mayor seguridad del creyente.
Nadie descubrió que eso más que los amigos y familia de Lázaro. Cuando Jesús en efecto revivificó a Lázaro, fue para la gloria de Dios. Nadie excepto Dios puede devolver la vida a un cadáver que ha estado muerto por cuatro días (Juan 11:39). Si usted está enfrentando una crisis de vida o muerte, recuerde: Dios nunca se adelanta ni se atrasa.
Cuando su calendario no es el mismo que el de Dios, alguien está o adelantado o atrasado. Y, ¿adivine quién nunca se ha adelantado ni se ha atrasado?
Padre, gracias porque tu horario es perfecto, y que siempre llegas a tiempo.
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