Compartir el gozo de los demás
Gozaos con los que se gozan.
Romanos 12:15
A primera vista, el concepto de compartir el gozo de otra persona parece fácil de aceptar. Pero cuando las bendiciones, la honra y el bienestar de esa persona es a costa de usted o tal vez hagan aparecer insatisfactorias las circunstancias suyas por comparación, es lógico que se sienta resentido o celoso en vez de sentirse feliz.
Sin embargo, es una característica cristiana que usted se alegre de las buenas circunstancias o de las recompensas de los demás, sobre todo de otros cristianos, sin que importe cuál sea su propia situación. "Si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan" (1 Co. 12:26). Compartir la tristeza de los demás
Llorad con los que lloran.
Romanos 12:15
Dios quiere que sea sensible ante las tristezas o dificultades de los demás. Eso es compasión, que por definición va más allá del deber de solidarizarse o simpatizar con alguien. Quiere decir en realidad entrar en el sufrimiento ajeno.
Dios es un Dios compasivo (Dt. 4:31), tanto que la Biblia dice que "nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana" (Lm. 3:22-23). El Hijo de Dios era genuinamente compasivo, mostrando la compasión del Padre cuando lloró con María y Marta ante el sepulcro de su hermano Lázaro (Jn. 11:35).
Si usted es hijo de Dios, ¿cómo puede menos que demostrar el carácter compasivo de su Señor? "Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia" (Col. 3:12).
viernes, 23 de julio de 2010
miércoles, 21 de julio de 2010
La hospitalidad bíblica
La hospitalidad bíblica
Practicando la hospitalidad.
Romanos 12:13
Los verdaderos discípulos de Cristo no solo deben satisfacer las necesidades de los creyentes y los incrédulos con los que se encuentran, sino también buscar oportunidades de ayudar a quienes no conocen. Esa es la definición bíblica de hospitalidad. Hebreos 13:2 nos dice: "No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles".
Usted debe considerar cualquier oportunidad de brindar hospitalidad como un feliz privilegio, no como una carga (1 P. 4:9). Sin duda Gayo tenía esa actitud correcta en su hospitalidad con los maestros que pasaban por su ciudad, ya que el apóstol Juan lo elogió: "Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje" (3 Jn. 5-6). Ame a sus enemigos
Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.
Romanos 12:14
La Biblia nos ordena no solo a que no aborrezcamos ni nos venguemos de quienes puedan perjudicarnos, sino que nos dice que debemos ir más allá y bendecirlos. Eso es lo que les dijo Jesús a quienes oyeron su Sermón del Monte: "Pero a vosotros los que oís, os dig Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian" (Lc. 6:27-28).
Para amar verdaderamente a sus enemigos, debe tratarlos como si fueran sus amigos.
Practicando la hospitalidad.
Romanos 12:13
Los verdaderos discípulos de Cristo no solo deben satisfacer las necesidades de los creyentes y los incrédulos con los que se encuentran, sino también buscar oportunidades de ayudar a quienes no conocen. Esa es la definición bíblica de hospitalidad. Hebreos 13:2 nos dice: "No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles".
Usted debe considerar cualquier oportunidad de brindar hospitalidad como un feliz privilegio, no como una carga (1 P. 4:9). Sin duda Gayo tenía esa actitud correcta en su hospitalidad con los maestros que pasaban por su ciudad, ya que el apóstol Juan lo elogió: "Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje" (3 Jn. 5-6). Ame a sus enemigos
Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.
Romanos 12:14
La Biblia nos ordena no solo a que no aborrezcamos ni nos venguemos de quienes puedan perjudicarnos, sino que nos dice que debemos ir más allá y bendecirlos. Eso es lo que les dijo Jesús a quienes oyeron su Sermón del Monte: "Pero a vosotros los que oís, os dig Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian" (Lc. 6:27-28).
Para amar verdaderamente a sus enemigos, debe tratarlos como si fueran sus amigos.
domingo, 18 de julio de 2010
Oración genuina
Oración genuina
Constantes en la oración.
Romanos 12:12
Para los cristianos consagrados, la oración será tan constante en su vida espiritual como el respirar lo es en su vida física. Eso fue así con los primeros creyentes y cómo adoraron, antes y después de la llegada del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 1:14; 2:42). Al principio la iglesia designó diáconos para que los apóstoles pudieran dedicarse persistentemente a "la oración y [al] ministerio de la palabra" (Hch. 6:4).
Dios quiere que usted ore "con el espíritu, pero... también con el entendimiento" (1 Co. 14:15) y "sin cesar" (1 Ts. 5:17). Por eso Pablo exhortó a Timoteo a que hiciera que "los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas" (1 Ti. 2:8). El espíritu de compartir
Compartiendo para las necesidades de los santos.
Romanos 12:13
La sociedad dice que cada uno de nosotros tiene determinadas posesiones, pero Dios dice que no tenemos nada. Somos sencillamente administradores de aquello con lo que Dios nos ha bendecido. Y parte de esa responsabilidad administrativa es a veces compartir los recursos personales con los hermanos necesitados.
El espíritu de compartir se vio de inmediato en la iglesia primitiva cuando los creyentes después de Pentecostés "perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones... [y] todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas" (Hch. 2:42, 44; vea también 1 Ti. 6:17-18). Pídale al Señor que lo ayude a demostrar ese mismo espíritu de compartir.
Constantes en la oración.
Romanos 12:12
Para los cristianos consagrados, la oración será tan constante en su vida espiritual como el respirar lo es en su vida física. Eso fue así con los primeros creyentes y cómo adoraron, antes y después de la llegada del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 1:14; 2:42). Al principio la iglesia designó diáconos para que los apóstoles pudieran dedicarse persistentemente a "la oración y [al] ministerio de la palabra" (Hch. 6:4).
Dios quiere que usted ore "con el espíritu, pero... también con el entendimiento" (1 Co. 14:15) y "sin cesar" (1 Ts. 5:17). Por eso Pablo exhortó a Timoteo a que hiciera que "los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas" (1 Ti. 2:8). El espíritu de compartir
Compartiendo para las necesidades de los santos.
Romanos 12:13
La sociedad dice que cada uno de nosotros tiene determinadas posesiones, pero Dios dice que no tenemos nada. Somos sencillamente administradores de aquello con lo que Dios nos ha bendecido. Y parte de esa responsabilidad administrativa es a veces compartir los recursos personales con los hermanos necesitados.
El espíritu de compartir se vio de inmediato en la iglesia primitiva cuando los creyentes después de Pentecostés "perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones... [y] todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas" (Hch. 2:42, 44; vea también 1 Ti. 6:17-18). Pídale al Señor que lo ayude a demostrar ese mismo espíritu de compartir.
sábado, 17 de julio de 2010
Verdadero servicio
Verdadero servicio
Sirviendo al Señor.
Romanos 12:11
Todo lo que usted haga en la vida cristiana debe ser compatible con la Palabra de Dios y verdaderamente en su servicio y para su gloria. En Romanos 12:11, la palabra que Pablo empleó para describir el servicio cristiano se refiere al servicio de un esclavo, cuya única tarea era llevar a la práctica la voluntad de su amo. Así es como usted debe servir a Dios: como siervo de Jesucristo.
Pero no puede servir al Señor con sus propias fuerzas así como no pudo ir a Él por su propio poder y voluntad. El poder de servir a Cristo viene de Dios. "Para lo cual también trabajo", dijo Pablo, "luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí" (Col. 1:29). Los Domingos
No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan. Hechos 2 :46
El evangelista Vance Havner escribió: «Mi padre era un fiel concurrente a la casa de Dios. Cuando quería y cuando no, cuando el sermón era bueno y cuando no lo era, mi padre siempre estaba allí».
Hoy no somos tan fieles, y nuestra sociedad tampoco ayuda demasiado. Un grupo de iglesias de Nueva Jersey emitió una invitación a las ligas deportivas públicas y privadas para que no programaran los partidos para los domingos antes del mediodía. Cada vez había menos familias en las iglesias a causa de que los niños debían participar en un juego.
Una congregación de Andover, Massachussets, realizó una encuesta para descubrir cuándo podía asistir la gente a la iglesia. La respuesta más común era el sábado a las cinco de la tarde, porque sus domingos ya tenían actividades programadas.
Necesitamos ir a la iglesia por muchas razones, de las cuales no es poca cosa la necesidad de comunión con otros cristianos. El cuerpo de Cristo es una familia en la que los miembros se involucran, se alientan y se edifican los unos a los otros. Los primeros cristianos parecían no poder dejar de congregarse.Todos los días se reunían en el templo y de casa en casa.
Vaya a la iglesia este domingo.
Sirviendo al Señor.
Romanos 12:11
Todo lo que usted haga en la vida cristiana debe ser compatible con la Palabra de Dios y verdaderamente en su servicio y para su gloria. En Romanos 12:11, la palabra que Pablo empleó para describir el servicio cristiano se refiere al servicio de un esclavo, cuya única tarea era llevar a la práctica la voluntad de su amo. Así es como usted debe servir a Dios: como siervo de Jesucristo.
Pero no puede servir al Señor con sus propias fuerzas así como no pudo ir a Él por su propio poder y voluntad. El poder de servir a Cristo viene de Dios. "Para lo cual también trabajo", dijo Pablo, "luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí" (Col. 1:29). Los Domingos
No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan. Hechos 2 :46
El evangelista Vance Havner escribió: «Mi padre era un fiel concurrente a la casa de Dios. Cuando quería y cuando no, cuando el sermón era bueno y cuando no lo era, mi padre siempre estaba allí».
Hoy no somos tan fieles, y nuestra sociedad tampoco ayuda demasiado. Un grupo de iglesias de Nueva Jersey emitió una invitación a las ligas deportivas públicas y privadas para que no programaran los partidos para los domingos antes del mediodía. Cada vez había menos familias en las iglesias a causa de que los niños debían participar en un juego.
Una congregación de Andover, Massachussets, realizó una encuesta para descubrir cuándo podía asistir la gente a la iglesia. La respuesta más común era el sábado a las cinco de la tarde, porque sus domingos ya tenían actividades programadas.
Necesitamos ir a la iglesia por muchas razones, de las cuales no es poca cosa la necesidad de comunión con otros cristianos. El cuerpo de Cristo es una familia en la que los miembros se involucran, se alientan y se edifican los unos a los otros. Los primeros cristianos parecían no poder dejar de congregarse.Todos los días se reunían en el templo y de casa en casa.
Vaya a la iglesia este domingo.
viernes, 16 de julio de 2010
dueño de mi vida
dueño de mi vida
Todo lo que quiero hacer
aquello que deseo lograr…
todo queda al descubierto
ante mi Padre Celestial
El conoce mi corazón
el es dueño de mi vida,
nada le puedo ocultar
al supremo “Anciano de Días”
Quien me ha otorgado un propósito
acorde a mis facultades
que solo podré cumplir
superando mis debilidades
Porque él nos ha hecho perfectos
a su imagen y semejanza,
con dos armas poderosas:
¡la fe y la esperanza!
La fe en su hijo amado:
“el camino de salvación”,
y la esperanza de contemplarlo…
¡cuán glorioso galardón!
Por eso soy muy feliz
y me rindo ante su presencia,
único digno de adorar…
merecedor de toda reverencia
A él sea dada la gloria
honra, alabanza y poder…
a él, dueño de mi vida
a aquél, que me permitió nacer
Todo lo que quiero hacer
aquello que deseo lograr…
todo queda al descubierto
ante mi Padre Celestial
El conoce mi corazón
el es dueño de mi vida,
nada le puedo ocultar
al supremo “Anciano de Días”
Quien me ha otorgado un propósito
acorde a mis facultades
que solo podré cumplir
superando mis debilidades
Porque él nos ha hecho perfectos
a su imagen y semejanza,
con dos armas poderosas:
¡la fe y la esperanza!
La fe en su hijo amado:
“el camino de salvación”,
y la esperanza de contemplarlo…
¡cuán glorioso galardón!
Por eso soy muy feliz
y me rindo ante su presencia,
único digno de adorar…
merecedor de toda reverencia
A él sea dada la gloria
honra, alabanza y poder…
a él, dueño de mi vida
a aquél, que me permitió nacer
jueves, 15 de julio de 2010
No hay lugar para el letargo
No hay lugar para el letargo
Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas.
Eclesiastés 9:10
No hay lugar para el letargo en la vida cristiana. Tal actitud no solo impide que usted haga lo bueno, sino que a veces significa que en realidad ha permitido que prospere el mal. Para que florezca la mala hierba, lo único que tiene que hacer el jardinero es dejar solo el jardín.
El autor de Hebreos se refirió a la recompensa que Dios tiene para quienes le sirven asiduamente: "Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún" (He. 6:10). La actitud entusiasta
Fervientes en espíritu.
Romanos 12:11
Uno de los defectos más arraigados de la humanidad es la carencia de entusiasmo individual. A menudo nuestros fracasos en lograr lo que debiéramos son resultado directo de la apatía y la falta de compromiso. Pero si usted es cristiano, eso no debe ser así.
El entusiasmo requiere resolución y persistencia respaldadas por el Espíritu, no simples buenas intenciones humanas. Henry Martyn, el incansable misionero de la India, dirigió su ministerio con entusiasmo y fervor bíblicos. Era su deseo "consumirse por Dios". Y el apóstol Pablo nos exhorta a que "no nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos" (Gá. 6:9).
Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas.
Eclesiastés 9:10
No hay lugar para el letargo en la vida cristiana. Tal actitud no solo impide que usted haga lo bueno, sino que a veces significa que en realidad ha permitido que prospere el mal. Para que florezca la mala hierba, lo único que tiene que hacer el jardinero es dejar solo el jardín.
El autor de Hebreos se refirió a la recompensa que Dios tiene para quienes le sirven asiduamente: "Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún" (He. 6:10). La actitud entusiasta
Fervientes en espíritu.
Romanos 12:11
Uno de los defectos más arraigados de la humanidad es la carencia de entusiasmo individual. A menudo nuestros fracasos en lograr lo que debiéramos son resultado directo de la apatía y la falta de compromiso. Pero si usted es cristiano, eso no debe ser así.
El entusiasmo requiere resolución y persistencia respaldadas por el Espíritu, no simples buenas intenciones humanas. Henry Martyn, el incansable misionero de la India, dirigió su ministerio con entusiasmo y fervor bíblicos. Era su deseo "consumirse por Dios". Y el apóstol Pablo nos exhorta a que "no nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos" (Gá. 6:9).
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