Mateo 4 -
CAPÍTULO
Versículos 1-11. La tentación de Cristo. 12-17. El comienzo del ministerio de Cristo en Galilea. 18-22. El llamado de Simón y los otros. 23-25. Jesús enseña y hace milagros.
Vv. 1-11.Con referencia a la tentación de Cristo obsérvese que fue tentado inmediatamente después de ser declarado Hijo de Dios y Salvador del mundo; los grandes privilegios y las señales especiales del favor divino no aseguran a nadie que no va a ser tentado. Pero si el Espíritu Santo da testimonio que hemos sido adoptados como hijos de Dios, eso contestará todas las sugerencias del espíritu malo.
Cristo fue llevado al combate. Si hacemos gala de nuestra propia fuerza, y desafiamos al diablo a tentarnos, provocamos a que Dios nos deje librados a nosotros mismos. Otros son tentados, cuando son desviados por su propia concupiscencia, y son seducidos, Santiago i, 14; pero nuestro Señor Jesús no tenía naturaleza corrupta, por tanto Él fue tentado sólo por el diablo. Se manifiesta en la tentación de Cristo que nuestro enemigo es sutil, mal intencionado y muy atrevido, pero se le puede resistir. Consuelo para nosotros es que Cristo sufrió siendo tentado, porque, así, se manifiesta que nuestras tentaciones, mientras no cedamos a ellas, no son pecado y sólo son aflicciones. En todas sus tentaciones Satanás atacaba para que Cristo pecara contra Dios.
1. Lo tentó a desesperarse de la bondad de su Padre, y a desconfiar del cuidado de su Padre. Una de las tretas de Satanás es sacar ventaja de nuestra condición externa; y los que son puestos en apreturas tienen que redoblar su guardia. Cristo respondió todas las tentaciones de Satanás con un “Está escrito”para darnos el ejemplo al apelar a lo que está escrito en la Biblia. Nosotros debemos adoptar este método cada vez que seamos tentados a pecar. Aprendamos a no seguir rumbos equivocados a nuestra provisión, cuando nuestras necesidades son siempre tan apremiantes: el Señor proveerá en una u otra forma.
2. Satanás tentó a Cristo a que presumiera del poder y protección de su Padre en materia de seguridad. No hay extremos más peligrosos que la desesperación y la presunción, especialmente en lo referido a los asuntos de nuestra alma. Satanás no objeta lugares sagrados como escenario de sus asaltos. No bajemos la guardia en ningún lugar. La ciudad santa es el lugar donde, con la mayor ventaja, tienta a los hombres al orgullo y la presunción. Todos los altos son lugares resbalosos; el avance en el mundo hace al hombre un blanco para que Satanás le dispare sus dardos de fuego. ¿Satanás está tan bien versado en las Escrituras que es capaz de citarlas fácilmente? Sí, lo está. Es posible que un hombre tenga su cabeza llena de nociones de las Escrituras, y su boca llena de expresiones de las Escrituras mientras su corazón está lleno de enconada enemistad con Dios y contra toda bondad. Satanás citó mal las palabras. Si nos salimos de nuestro camino, fuera del camino de nuestro deber, abandonamos la promesa y nos ponemos fuera de la protección de Dios. Este pasaje, Deuteronomio viii, 3, hecho contra el tentador, por tanto él omitió una parte. Esta promesa es firme y resiste bien. ¿Pero seguiremos en pecado para que la gracia abunde? No.
3. Satanás tentó a Cristo a la idolatría con el ofrecimiento de los reinos del mundo y la gloria de ellos. La gloria del mundo es la tentación más encantadora para quien no piensa y no se da cuenta; esto es lo que más fácilmente vence a los hombres. Cristo fue tentado a adorar a Satanás. Rechazó con aborrecimiento la propuesta. “¡Vete de aquí Satanás!”Algunas tentaciones son abiertamente malas; y no son para ser simplemente resistidas, sino para ser rechazadas de inmediato. Bueno es ser rápido y firme para resistir la tentación. Si resistimos al diablo, éste huirá de nosotros. Pero el alma que delibera está casi vencida. Encontramos sólo unos pocos que pueden rechazar resueltamente tales carnadas, como las que ofrece Satanás aunque, ¿de qué le aprovecha a un hombre si gana a todo el mundo y pierde su alma? -Cristo fue socorrido después de la tentación para estimularlo a seguir en su esfuerzo, y para estimularnos a confiar en Él, porque supo, por experiencia, lo que es sufrir siendo tentado, de modo que sabía lo que es ser socorrido en la tentación; por tanto, podemos esperar no sólo que sienta por su pueblo tentado, sino que venga con el oportuno socorro.
Vv. 12-17.Justo es que Dios quite el evangelio y los medios de gracia de quienes los desprecian y los arrojan de sí. Cristo no se quedará mucho tiempo donde no sea bienvenido. Los que están sin Cristo están en las tinieblas. Están instalados en esa condición, una postura contenta; la eligen antes que la luz; son voluntariamente ignorantes. Cuando viene el evangelio, viene la luz; cuando llega a cualquier parte, cuando llega a un alma, ahí se hace de día. La luz revela y dirige; así lo hace el evangelio.
La doctrina del arrepentimiento es buena doctrina del evangelio. No sólo el austero Juan el Bautista, sino el bondadoso Jesús predicó el arrepentimiento. Aún existe la misma razón para hacerlo así.
No se reconoció por completo que el reino de los cielos había llegado hasta la venida del Espíritu Santo después de la ascensión de Cristo.
Vv. 18-22.Cuando Cristo empezó a predicar empezó a reunir discípulos que debían ser oyentes, y luego predicadores, de su doctrina, que debían ser testigos de sus milagros, y luego testificar acerca de ellos. No fue a la corte de Herodes, ni fue a Jerusalén a los sumos sacerdotes ni a los ancianos, sino al mar de Galilea, a los pescadores. El mismo poder que llamó a Pedro y a Andrés podría haber traído a Anás y a Caifás, porque nada es imposible con Dios. Pero Cristo elige lo necio del mundo para confundir a lo sabio.
La diligencia es un llamado honesto a complacer a Cristo, y no es un obstáculo para la vida santa. La gente ociosa está más abierta a las tentaciones de Satanás que a los llamados de Dios. Es cosa feliz y esperanzadora ver hijos que cuidan a sus padres y cumplen su deber. Cuando Cristo venga es bueno ser hallado haciendo así. ¿Estoy en Cristo? Es una pregunta muy necesaria que nos hagamos, y luego de esa, ¿estoy en mi llamado? -Habían seguido antes a Cristo como discípulos corrientes, Juan i, 37; ahora deben dejar su oficio. Los que siguen bien a Cristo deben, a su mandato, dejar todas las cosas para seguirle a Él, deben estar dispuestos a separarse de ellas. Esta instancia del poder del Señor Jesús nos exhorta a depender de su gracia. Él habla y está hecho.
Vv. 23-25.Donde iba Cristo confirmaba su misión divina por medio de milagros, que fueron emblema del poder sanador de su doctrina y del poder del Espíritu que lo acompañaban. Ahora no encontramos en nuestros cuerpos el milagroso poder sanador del Salvador, pero si somos curados por la medicina, la alabanza es igualmente suya. Aquí se usan tres palabras generales. Él sanó toda enfermedad o dolencia; ninguna fue demasiado mala, ninguna demasiado terrible, para que Cristo no la sanara con una palabra. Se nombran tres enfermedades: la parálisis que es la suprema debilidad del cuerpo; la locura que es la enfermedad más grande de la mente; y la posesión demoníaca que es la desgracia y calamidad más grandes de todas; pero Cristo sanó todo y, así, al curar las enfermedades del cuerpo demostró que su gran misión al mundo era curar los males espirituales. El pecado es enfermedad, dolencia y tormento del alma: Cristo vino a quitar el pecado y, así, curar el alma.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
martes, 29 de diciembre de 2009
Exodos 15
Exodos 15 -
CAPÍTULO 15
Versículos 1-21. El cántico de Moisés por la liberación de Israel. 22-27. Las aguas amargas de Mara-Los israelitas llegan a Elim.
Vv. 1-21.Este cántico es el más antiguo que conocemos. Es un cántico santo para el honor de Dios, para exaltar su nombre y celebrar su alabanza y solamente la suya pues en lo más mínimo magnifica a ningún hombre. La santidad al Señor está en cada parte suya. Puede ser considerado como tipo y profecía de la destrucción final de los enemigos de la iglesia.
Dichosos aquellos cuyo Dios es el Señor. Ellos tienen trabajo para hacer, tentaciones con las cuales contender y aflicciones que soportar y en sí mismos son débiles pero su gracia es la fortaleza de ellos. A menudo están apenados pero en Él tienen consuelo; Él es el cántico de ellos. El pecado y la muerte y el infierno los amenazan pero Él es y será la salvación de ellos. El Señor es un Dios todopoderoso y ¡ay de aquellos que luchan con su Hacedor! Él es un Dios de incomparable perfección; Él es glorioso en santidad; su santidad es su gloria. Su santidad se muestra en el odio del pecado y su ira contra los pecadores obstinados. Se ve en la liberación de Israel y su fidelidad a su propia promesa. Él es temible en alabanzas; aquello que es materia de alabanza para los siervos de Dios, es muy espantoso para sus enemigos. Él está obrando prodigios , cosas fuera del curso corriente de la naturaleza; maravillas para aquellos en cuyo favor son hechas, que son tan indignos que no tenían razón para esperarlas. Hubo prodigios de poder y prodigios de gracia; en ambos Dios era para ser humildemente adorado.
Vv. 22-27.En el desierto de Shur los israelitas no tuvieron agua. En Mara tuvieron agua pero era amarga de modo que no pudieron beberla. Dios puede hacernos amargo eso que más nos prometamos a nosotros mismos y, a menudo lo hace así en el desierto de este mundo, para que nuestras carencias y desengaños en la criatura nos lleven al Creador en cuyo solo favor puede tenerse consuelo verdadero.
En su malestar la gente se afanó y peleó con Moisés. Los hipócritas pueden mostrar mucho afecto y parecer fervorosos en los ejercicios religiosos pero caen en el momento de la tentación. Aun los creyentes verdaderos será tentados, en momentos de aguda prueba, a afanarse, desconfiar y rezongar. Pero en cada prueba debemos echar nuestra preocupación sobre el Señor y derramar nuestros corazones ante Él. Entonces hallaremos que una voluntad sumisa, una conciencia pacífica y los consuelos del Espíritu Santo volverán soportable a la prueba más amarga, hasta agradable, sí.
Moisés hizo lo que el pueblo había descuidado hacer; él clamó al Señor. Dios proveyó bondadosamente para ellos. Él dirigió a Moisés hacia un árbol que arrojó a las aguas que, de inmediato, fueron endulzadas. Algunos hacen de este árbol un tipo de la cruz de Cristo que endulza las aguas amargas de la aflicción para todos los fieles y les capacita para regocijarse en la tribulación. Pero el israelita rebelde no saldrá mejor librado que el egipcio rebelde. La amenaza es solamente implícita, la promesa es explícita. Dios es el gran Médico. Si somos bien conservados, es Él que nos mantiene; si somos mejorados, Él es quien nos recupera. Él es nuestra vida y el largo de nuestros días. No olvidemos que somos preservados de la destrucción y librados de nuestros enemigos para ser los siervos del Señor.
En Elim tuvieron agua buena y suficiente. Aunque por un tiempo Dios puede ordenar que su pueblo acampe al lado de las aguas amargas de Mara, esa no será por siempre su suerte. No desfallezcamos en las tribulaciones.
CAPÍTULO 15
Versículos 1-21. El cántico de Moisés por la liberación de Israel. 22-27. Las aguas amargas de Mara-Los israelitas llegan a Elim.
Vv. 1-21.Este cántico es el más antiguo que conocemos. Es un cántico santo para el honor de Dios, para exaltar su nombre y celebrar su alabanza y solamente la suya pues en lo más mínimo magnifica a ningún hombre. La santidad al Señor está en cada parte suya. Puede ser considerado como tipo y profecía de la destrucción final de los enemigos de la iglesia.
Dichosos aquellos cuyo Dios es el Señor. Ellos tienen trabajo para hacer, tentaciones con las cuales contender y aflicciones que soportar y en sí mismos son débiles pero su gracia es la fortaleza de ellos. A menudo están apenados pero en Él tienen consuelo; Él es el cántico de ellos. El pecado y la muerte y el infierno los amenazan pero Él es y será la salvación de ellos. El Señor es un Dios todopoderoso y ¡ay de aquellos que luchan con su Hacedor! Él es un Dios de incomparable perfección; Él es glorioso en santidad; su santidad es su gloria. Su santidad se muestra en el odio del pecado y su ira contra los pecadores obstinados. Se ve en la liberación de Israel y su fidelidad a su propia promesa. Él es temible en alabanzas; aquello que es materia de alabanza para los siervos de Dios, es muy espantoso para sus enemigos. Él está obrando prodigios , cosas fuera del curso corriente de la naturaleza; maravillas para aquellos en cuyo favor son hechas, que son tan indignos que no tenían razón para esperarlas. Hubo prodigios de poder y prodigios de gracia; en ambos Dios era para ser humildemente adorado.
Vv. 22-27.En el desierto de Shur los israelitas no tuvieron agua. En Mara tuvieron agua pero era amarga de modo que no pudieron beberla. Dios puede hacernos amargo eso que más nos prometamos a nosotros mismos y, a menudo lo hace así en el desierto de este mundo, para que nuestras carencias y desengaños en la criatura nos lleven al Creador en cuyo solo favor puede tenerse consuelo verdadero.
En su malestar la gente se afanó y peleó con Moisés. Los hipócritas pueden mostrar mucho afecto y parecer fervorosos en los ejercicios religiosos pero caen en el momento de la tentación. Aun los creyentes verdaderos será tentados, en momentos de aguda prueba, a afanarse, desconfiar y rezongar. Pero en cada prueba debemos echar nuestra preocupación sobre el Señor y derramar nuestros corazones ante Él. Entonces hallaremos que una voluntad sumisa, una conciencia pacífica y los consuelos del Espíritu Santo volverán soportable a la prueba más amarga, hasta agradable, sí.
Moisés hizo lo que el pueblo había descuidado hacer; él clamó al Señor. Dios proveyó bondadosamente para ellos. Él dirigió a Moisés hacia un árbol que arrojó a las aguas que, de inmediato, fueron endulzadas. Algunos hacen de este árbol un tipo de la cruz de Cristo que endulza las aguas amargas de la aflicción para todos los fieles y les capacita para regocijarse en la tribulación. Pero el israelita rebelde no saldrá mejor librado que el egipcio rebelde. La amenaza es solamente implícita, la promesa es explícita. Dios es el gran Médico. Si somos bien conservados, es Él que nos mantiene; si somos mejorados, Él es quien nos recupera. Él es nuestra vida y el largo de nuestros días. No olvidemos que somos preservados de la destrucción y librados de nuestros enemigos para ser los siervos del Señor.
En Elim tuvieron agua buena y suficiente. Aunque por un tiempo Dios puede ordenar que su pueblo acampe al lado de las aguas amargas de Mara, esa no será por siempre su suerte. No desfallezcamos en las tribulaciones.
lunes, 28 de diciembre de 2009
El tiempo oportuno de Cristo
24 de diciembre
El tiempo oportuno de Cristo
Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo.
Gálatas 4:4
La primera Navidad ocurrió en el momento oportuno. Gálatas 4:4-5 dice: "Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley". ¿Qué era "el cumplimiento del tiempo"? El tiempo soberano de Dios. Él ordenó los acontecimientos mundiales para que todo estuviera preparado para la venida de Cristo y la subsiguiente evangelización de los apóstoles.
Al hacer un análisis de la iglesia primitiva, nos asombra la rápida difusión del evangelio en menos de un siglo. La mano soberana de Dios se destaca con toda claridad. La venida de Cristo no pudo haber sido en un tiempo más propicio. ¿Por qué nació Jesús?
Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
Marcos 10:45
He aquí un aspecto de la historia de la Navidad que casi nunca se cuenta: aquellas suaves manitas, formadas por el Espíritu Santo en el vientre de María, fueron hechas para que los clavos las atravesaran. Aquellos pies pequeños color de rosa que no podían andar un día caminarían hasta una colina polvorienta para ser clavados a una cruz. Aquella linda cabecita con ojos chispeantes y una boca impaciente estaba formada para que algún día los hombres pusieran sobre ella una corona de espinas. Aquel tierno niñito, amoroso y apacible, envuelto en pañales, un día sería desgarrado violentamente por una lanza.
Jesucristo nació para morir.
No piense que estoy tratando de apagar su entusiasmo navideño. Lejos de eso, ya que la muerte de Jesús, aunque planificada y llevada a cabo por hombres con malvadas intenciones, no fue de ningún modo una tragedia. En realidad, representa la mayor victoria sobre el mal que alguien haya logrado.
El tiempo oportuno de Cristo
Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo.
Gálatas 4:4
La primera Navidad ocurrió en el momento oportuno. Gálatas 4:4-5 dice: "Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley". ¿Qué era "el cumplimiento del tiempo"? El tiempo soberano de Dios. Él ordenó los acontecimientos mundiales para que todo estuviera preparado para la venida de Cristo y la subsiguiente evangelización de los apóstoles.
Al hacer un análisis de la iglesia primitiva, nos asombra la rápida difusión del evangelio en menos de un siglo. La mano soberana de Dios se destaca con toda claridad. La venida de Cristo no pudo haber sido en un tiempo más propicio. ¿Por qué nació Jesús?
Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
Marcos 10:45
He aquí un aspecto de la historia de la Navidad que casi nunca se cuenta: aquellas suaves manitas, formadas por el Espíritu Santo en el vientre de María, fueron hechas para que los clavos las atravesaran. Aquellos pies pequeños color de rosa que no podían andar un día caminarían hasta una colina polvorienta para ser clavados a una cruz. Aquella linda cabecita con ojos chispeantes y una boca impaciente estaba formada para que algún día los hombres pusieran sobre ella una corona de espinas. Aquel tierno niñito, amoroso y apacible, envuelto en pañales, un día sería desgarrado violentamente por una lanza.
Jesucristo nació para morir.
No piense que estoy tratando de apagar su entusiasmo navideño. Lejos de eso, ya que la muerte de Jesús, aunque planificada y llevada a cabo por hombres con malvadas intenciones, no fue de ningún modo una tragedia. En realidad, representa la mayor victoria sobre el mal que alguien haya logrado.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Mateo 3
Mateo 3 -
CAPÍTULO 3
Versículos 1-6. Juan el Bautista.-Su predicación, su estilo de vida, y el bautismo. 7-12. Juan reprueba a los fariseos y a los saduceos. 13-17. El bautismo de Jesús.
Vv. 1-6.Después de Malaquías no hubo profeta hasta Juan el Bautista. Apareció primero en el desierto de Judea. No era un desierto deshabitado, sino parte del país, no densamente poblado ni muy aislado. Ningún lugar es tan remoto como para excluirnos de las visitas de la gracia divina.
Predicaba la doctrina del arrepentimiento: “Arrepentíos”. La palabra aquí usada implica un cambio total de modo de pensar: un cambio de juicio, de la disposición, y de los afectos, una inclinación diferente y mejor del alma. Consideren sus caminos, cambien sus sus pensamientos: han pensado mal; piensen de nuevo y piensen bien. Los penitentes verdaderos tienen pensamientos de Dios y de Cristo, del pecado y de la santidad, de este mundo y del otro, diferentes de los que que tuvieron. El cambio del pensamiento produce un cambio de camino. Este es el arrepentimiento del evangelio, el cual se produce al ver a Cristo, al captar su amor, y de la esperanza de perdón por medio de Él. Es un gran estímulo para que nosotros nos arrepintamos; arrepentíos, porque vuestros pecados serán perdonados si os arrepentís. Volveos a Dios por el camino del deber, y Él, por medio de Cristo, se volverá a vosotros por el camino de la misericordia. Ahora es tan necesario que nos arrepintamos y nos humillemos para preparar el camino del Señor, como lo era entonces. Hay mucho que hacer para abrir camino para Cristo en un alma, y nada más necesario que el descubrimiento del pecado, y la convicción de que no podemos ser salvados por nuestra propia justicia. El camino del pecado y de Satanás es un camino retorcido, pero para preparar un camino para Cristo es necesario enderezar las sendas, Hebreos xii, 13.
Quienes tienen por actividad llamar a los demás a lamentar el pecado y a mortificarlo, deben llevar una vida seria, una vida de abnegación y desprecio del mundo. Dando a los demás este ejemplo, Juan preparó el camino para Cristo.
Muchos fueron al bautismo de Juan, pero pocos mantuvieron la profesión que hicieron. Puede que haya muchos oyentes interesados, pero pocos creyentes verdaderos. La curiosidad y el amor de la novedad y variedad pueden llevar a muchos a oír una buena predicación, siendo afectados momentaneamente, a muchos que nunca se someten a su autoridad. Los que recibieron la doctrina de Juan, testificaron su arrepentimiento confesando sus pecados. Están listos para recibir a Jesucristo como su justicia sólo los que son llevados con tristeza y vergüenza a reconocer su culpa. Los beneficios del reino de los cielos, ahora ya muy cerca, les fueron sellados por el bautismo. Juan los purificó con agua, en señal de que Dios los limpiaría de todas sus iniquidades, dando a entender con esto que, por naturaleza y costumbre, todos estaban contaminados y no podían ser recibidos en el pueblo de Dios a menos que fueran lavados de sus pecados en el manantial que Cristo iba a abrir, Zacarías xiii, 1.
Vv. 7-12.Dar aplicación para las almas de los oyentes es la vida de la predicación; así fue la de Juan. Los fariseos ponían el énfasis principal en observancias externas, descuidando los asuntos de más peso de la ley moral, y el significado espiritual de sus ceremonias legales. Otros eran hipócritas detestables que hacían con sus pretensiones de santidad un manto de la iniquidad. Los saduceos estaban en el extremo opuesto, negando la existencia de los espíritus y el estado futuro. Ellos eran los infieles burladores de esa época y ese país.
Hay una gran ira venidera. Gran interés de cada uno es huir de la ira. Dios, que no se deleita en nuestra ruina, nos ha advertido; advierte por la palabra escrita, por los ministros, por la conciencia. No son dignos del nombre de penitentes, ni de sus privilegios, los que dicen que lamentan sus pecados, pero siguen en ellos. Conviene a los penitentes ser humildes y bajos a sus propios ojos, agradecer la mínima misericordia, ser pacientes en las grandes aflicciones, estar alerta contra toda apariencia de mal, abundar en todo deber, y ser caritativos al juzgar al prójimo.
Aquí hay una palabra de cautela, no confiar en los privilegios externos. Hay muchos cuyos corazones carnales son dados a seguir lo que ellos mismos dicen dentro de sí y dejan de lado el poder de la palabra de Dios que convence de pecado y su autoridad. Hay multitudes que no llegan al cielo por descansar en los honores y las simples ventajas de ser miembros de una iglesia externa.
He aquí una palabra de terror para el negligente y confiado. Nuestros corazones corruptos no pueden dar buen fruto a menos que el Espíritu regenerador de Cristo implante la buena palabra de Dios en ellos. Sin embargo, todo árbol, con muchos dones y honores, por verde que parezca en su profesión y desempeño externo, si no da buen fruto, frutos dignos de arrepentimiento, es cortado y echado al fuego de la ira de Dios, el lugar más apto para los árboles estériles; ¿para qué otra cosa sirven? Si no dan fruto, son buenos como combustible.
Juan muestra el propósito y la intención de la aparición de Cristo, la cual ellos ahora esperaban con prontitud. No hay formas externas que puedan limpiarnos. Ninguna ordenanza, sea quien sea el que la administre, o no importa la modalidad, puede suplir la necesidad del bautismo del Espíritu Santo y de fuego. Sólo el poder purificador y limpiador del Espíritu Santo puede producir la pureza de corazón, y los santos afectos que acompañan a la salvación. Cristo es quien bautiza con el Espíritu Santo. Esto hizo con los extraordinarios dones del Espíritu enviados a los apóstoles, Hechos ii, 4. Esto hace con las gracias y consolaciones del Espíritu, dados a quienes le piden, Lucas xi, 13; Juan vii, 38, 39; ver Hechos xi, 16.
Obsérvese aquí, la iglesia externa en la era de Cristo, Isaías xxi, 10. Los creyentes verdaderos son el trigo, sustanciosos, útiles y valiosos; los hipócritas son paja, livianos y vacíos, inútiles, sin valor, llevados por cualquier viento; están mezclados, bueno y malo, en la misma comunión externa. Viene el día en que serán separados la paja y el trigo. El juicio final será el día que haga la diferencia, cuando los santos y los pecadores sean apartados para siempre. En el cielo los santos son reunidos, y no más esparcidos; están a salvo y ya no más expuestos; separados del prójimo corrompido por fuera y con afectos corruptos por dentro, y no hay paja entre ellos. El infierno es el fuego inextinguible que ciertamente será la porción y el castigo de los hipócritas e incrédulos. Aquí la vida y la muerte, el bien y el mal, son puestos ante nosotros: según somos ahora en el campo, seremos entonces en la era.
Vv. 13-17.Las condescendencias de la gracia de Cristo son tan asombrosas que aun los creyentes más firmes apenas pueden creerlas al principio; tan profundas y misteriosas que aun quienes conocen bien su mente, están prontos a ofrecer objeciones contra la voluntad de Cristo. Quienes tienen mucho del Espíritu de Dios, mientras están aquí ven que necesitan pedir más de Cristo. No niega que Juan tenía necesidad de ser bautizado por Él, pero declara que debe ser bautizado por Juan. Cristo está ahora en estado de humillación. Nuestro Señor Jesús consideró conveniente, para cumplir toda justicia, apropiarse de cada institución divina, y mostrar su disposición para cumplir con todos los preceptos justos de Dios.
En Cristo y por medio de Él, los cielos están abiertos para los hijos de los hombres. Este descenso del Espíritu sobre Cristo demuestra que estaba dotado sin medida con sus poderes sagradas. El fruto del Espíritu Santo es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.
En el bautismo de Cristo hubo una manifestación de las tres Personas de la Santa Trinidad. El Padre confirmando al Hijo como Mediador; el Hijo que solemnemente se encarga de la obra; el Espíritu Santo que desciende sobre Él para ser comunicado al pueblo por su intermedio. En Él son aceptables nuestros sacrificios espirituales, porque Él es el altar que santifica todo don, 1 Pedro ii, 5. Fuera de Cristo Dios es fuego consumidor; en Cristo, un Padre reconciliado. Este es el resumen del evangelio, el cual debemos abrazar jubilosamente por fe.
CAPÍTULO 3
Versículos 1-6. Juan el Bautista.-Su predicación, su estilo de vida, y el bautismo. 7-12. Juan reprueba a los fariseos y a los saduceos. 13-17. El bautismo de Jesús.
Vv. 1-6.Después de Malaquías no hubo profeta hasta Juan el Bautista. Apareció primero en el desierto de Judea. No era un desierto deshabitado, sino parte del país, no densamente poblado ni muy aislado. Ningún lugar es tan remoto como para excluirnos de las visitas de la gracia divina.
Predicaba la doctrina del arrepentimiento: “Arrepentíos”. La palabra aquí usada implica un cambio total de modo de pensar: un cambio de juicio, de la disposición, y de los afectos, una inclinación diferente y mejor del alma. Consideren sus caminos, cambien sus sus pensamientos: han pensado mal; piensen de nuevo y piensen bien. Los penitentes verdaderos tienen pensamientos de Dios y de Cristo, del pecado y de la santidad, de este mundo y del otro, diferentes de los que que tuvieron. El cambio del pensamiento produce un cambio de camino. Este es el arrepentimiento del evangelio, el cual se produce al ver a Cristo, al captar su amor, y de la esperanza de perdón por medio de Él. Es un gran estímulo para que nosotros nos arrepintamos; arrepentíos, porque vuestros pecados serán perdonados si os arrepentís. Volveos a Dios por el camino del deber, y Él, por medio de Cristo, se volverá a vosotros por el camino de la misericordia. Ahora es tan necesario que nos arrepintamos y nos humillemos para preparar el camino del Señor, como lo era entonces. Hay mucho que hacer para abrir camino para Cristo en un alma, y nada más necesario que el descubrimiento del pecado, y la convicción de que no podemos ser salvados por nuestra propia justicia. El camino del pecado y de Satanás es un camino retorcido, pero para preparar un camino para Cristo es necesario enderezar las sendas, Hebreos xii, 13.
Quienes tienen por actividad llamar a los demás a lamentar el pecado y a mortificarlo, deben llevar una vida seria, una vida de abnegación y desprecio del mundo. Dando a los demás este ejemplo, Juan preparó el camino para Cristo.
Muchos fueron al bautismo de Juan, pero pocos mantuvieron la profesión que hicieron. Puede que haya muchos oyentes interesados, pero pocos creyentes verdaderos. La curiosidad y el amor de la novedad y variedad pueden llevar a muchos a oír una buena predicación, siendo afectados momentaneamente, a muchos que nunca se someten a su autoridad. Los que recibieron la doctrina de Juan, testificaron su arrepentimiento confesando sus pecados. Están listos para recibir a Jesucristo como su justicia sólo los que son llevados con tristeza y vergüenza a reconocer su culpa. Los beneficios del reino de los cielos, ahora ya muy cerca, les fueron sellados por el bautismo. Juan los purificó con agua, en señal de que Dios los limpiaría de todas sus iniquidades, dando a entender con esto que, por naturaleza y costumbre, todos estaban contaminados y no podían ser recibidos en el pueblo de Dios a menos que fueran lavados de sus pecados en el manantial que Cristo iba a abrir, Zacarías xiii, 1.
Vv. 7-12.Dar aplicación para las almas de los oyentes es la vida de la predicación; así fue la de Juan. Los fariseos ponían el énfasis principal en observancias externas, descuidando los asuntos de más peso de la ley moral, y el significado espiritual de sus ceremonias legales. Otros eran hipócritas detestables que hacían con sus pretensiones de santidad un manto de la iniquidad. Los saduceos estaban en el extremo opuesto, negando la existencia de los espíritus y el estado futuro. Ellos eran los infieles burladores de esa época y ese país.
Hay una gran ira venidera. Gran interés de cada uno es huir de la ira. Dios, que no se deleita en nuestra ruina, nos ha advertido; advierte por la palabra escrita, por los ministros, por la conciencia. No son dignos del nombre de penitentes, ni de sus privilegios, los que dicen que lamentan sus pecados, pero siguen en ellos. Conviene a los penitentes ser humildes y bajos a sus propios ojos, agradecer la mínima misericordia, ser pacientes en las grandes aflicciones, estar alerta contra toda apariencia de mal, abundar en todo deber, y ser caritativos al juzgar al prójimo.
Aquí hay una palabra de cautela, no confiar en los privilegios externos. Hay muchos cuyos corazones carnales son dados a seguir lo que ellos mismos dicen dentro de sí y dejan de lado el poder de la palabra de Dios que convence de pecado y su autoridad. Hay multitudes que no llegan al cielo por descansar en los honores y las simples ventajas de ser miembros de una iglesia externa.
He aquí una palabra de terror para el negligente y confiado. Nuestros corazones corruptos no pueden dar buen fruto a menos que el Espíritu regenerador de Cristo implante la buena palabra de Dios en ellos. Sin embargo, todo árbol, con muchos dones y honores, por verde que parezca en su profesión y desempeño externo, si no da buen fruto, frutos dignos de arrepentimiento, es cortado y echado al fuego de la ira de Dios, el lugar más apto para los árboles estériles; ¿para qué otra cosa sirven? Si no dan fruto, son buenos como combustible.
Juan muestra el propósito y la intención de la aparición de Cristo, la cual ellos ahora esperaban con prontitud. No hay formas externas que puedan limpiarnos. Ninguna ordenanza, sea quien sea el que la administre, o no importa la modalidad, puede suplir la necesidad del bautismo del Espíritu Santo y de fuego. Sólo el poder purificador y limpiador del Espíritu Santo puede producir la pureza de corazón, y los santos afectos que acompañan a la salvación. Cristo es quien bautiza con el Espíritu Santo. Esto hizo con los extraordinarios dones del Espíritu enviados a los apóstoles, Hechos ii, 4. Esto hace con las gracias y consolaciones del Espíritu, dados a quienes le piden, Lucas xi, 13; Juan vii, 38, 39; ver Hechos xi, 16.
Obsérvese aquí, la iglesia externa en la era de Cristo, Isaías xxi, 10. Los creyentes verdaderos son el trigo, sustanciosos, útiles y valiosos; los hipócritas son paja, livianos y vacíos, inútiles, sin valor, llevados por cualquier viento; están mezclados, bueno y malo, en la misma comunión externa. Viene el día en que serán separados la paja y el trigo. El juicio final será el día que haga la diferencia, cuando los santos y los pecadores sean apartados para siempre. En el cielo los santos son reunidos, y no más esparcidos; están a salvo y ya no más expuestos; separados del prójimo corrompido por fuera y con afectos corruptos por dentro, y no hay paja entre ellos. El infierno es el fuego inextinguible que ciertamente será la porción y el castigo de los hipócritas e incrédulos. Aquí la vida y la muerte, el bien y el mal, son puestos ante nosotros: según somos ahora en el campo, seremos entonces en la era.
Vv. 13-17.Las condescendencias de la gracia de Cristo son tan asombrosas que aun los creyentes más firmes apenas pueden creerlas al principio; tan profundas y misteriosas que aun quienes conocen bien su mente, están prontos a ofrecer objeciones contra la voluntad de Cristo. Quienes tienen mucho del Espíritu de Dios, mientras están aquí ven que necesitan pedir más de Cristo. No niega que Juan tenía necesidad de ser bautizado por Él, pero declara que debe ser bautizado por Juan. Cristo está ahora en estado de humillación. Nuestro Señor Jesús consideró conveniente, para cumplir toda justicia, apropiarse de cada institución divina, y mostrar su disposición para cumplir con todos los preceptos justos de Dios.
En Cristo y por medio de Él, los cielos están abiertos para los hijos de los hombres. Este descenso del Espíritu sobre Cristo demuestra que estaba dotado sin medida con sus poderes sagradas. El fruto del Espíritu Santo es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.
En el bautismo de Cristo hubo una manifestación de las tres Personas de la Santa Trinidad. El Padre confirmando al Hijo como Mediador; el Hijo que solemnemente se encarga de la obra; el Espíritu Santo que desciende sobre Él para ser comunicado al pueblo por su intermedio. En Él son aceptables nuestros sacrificios espirituales, porque Él es el altar que santifica todo don, 1 Pedro ii, 5. Fuera de Cristo Dios es fuego consumidor; en Cristo, un Padre reconciliado. Este es el resumen del evangelio, el cual debemos abrazar jubilosamente por fe.
sábado, 26 de diciembre de 2009
Exodos 14
Exodos 14 -
CAPÍTULO 14
Versículos 1-9. Dios lleva a los israelitas a Pi-hahirot.-Faraón los persigue. 10-14. Los israelitas se quejan-Moisés los consuela. 15-20. Instrucciones de Dios a Moisés-La nube entre los israelitas y los egipcios. 21-31. Los israelitas cruzan el Mar Rojo, los egipcios se ahogan.
Vv. 1-9.Faraón pensó que todo Israel estaba atrapado en el desierto y que sería presa fácil. Pero Dios dijo: Seré glorificado en Faraón. Siendo todos los hombres hechos para honra de su Hacedor, Él será honrado en aquellos por quienes Él no es honrado. Lo que pareciera ser para la ruina de la iglesia a menudo suele ser utilizado para ruina de los enemigos de la iglesia. Aunque Faraón satisfizo su maldad y venganza, él ayudó a que se cumplieran los consejos de Dios acerca de él. Aunque había dejado salir a Israel con toda razón, ahora estaba enojado consigo mismo por haberlo hecho. Dios hace que la envidia y furia de los hombres contra su pueblo, sea un tormento para ellos mismos. Los que vuelven sus rostros al cielo y viven piadosamente en Cristo Jesús deben esperar el acoso de las tentaciones y terrores de Satanás. Él no dejará mansamente que nadie salga de su servicio.
Vv. 10-14.No había camino abierto para Israel, sino hacia arriba y, de ahí, vino la liberación de ellos. Nosotros podemos estar en el camino del deber, siguiendo a Dios, y avanzando hacia el cielo, pero podemos estar rodeados de tribulaciones. Algunos clamaron al Señor; el temor los hizo orar y eso estuvo bien. Dios nos pone en aprietos para ponernos de rodillas. Otros clamaron contra Moisés; el miedo los hizo murmurar como si Dios no fuera aún capaz de hacer milagros. Ellos riñeron con Moisés por haberlos sacado de Egipto y, así, estaban enojados con Dios por la bondad más grande que se les había hecho; así de groseros son los absurdos de la incredulidad.
Moisés dice: No temáis. Cuando no podamos salir de los problemas, siempre es nuestro deber e interés, ponernos por sobre nuestros temores; que aviven nuestras oraciones y esfuerzos, pero que no silencien nuestra fe y esperanza. —“Estad firmes”; no penséis en salvaros a vosotros mismos luchando o huyendo; esperad las órdenes de Dios y obedecedlas. Conservad la serenidad, confiados en Dios para que penséis pacíficamente en la gran salvación que Dios está por obrar por vosotros. Si Dios permite que su pueblo esté en aprietos, hallará el camino para sacarlos.
Vv. 15-20.Las silenciosas oraciones de fe de Moisés prevalecieron delante de Dios más que los fuertes gritos de terror de Israel. La nube y la columna de fuego iban tras ellos donde necesitaban guardia, y eran un muro entre ellos y sus enemigos. La palabra y providencia de Dios tienen un lado negro y tenebroso para el pecado y los pecadores, pero un lado luminoso y agradable para el pueblo del Señor. Aquel que separó la luz de las tinieblas, Génesis i, 4, asignó la oscuridad a los egipcios y la luz a los israelitas. Esa diferencia habrá entre la herencia de los santos en luz y las negras tinieblas que será la porción de los hipócritas para siempre.
Vv. 21-31.La división del Mar Rojo fue terror para los cananeos, Josué ii, 9, 10; la alabanza y el triunfo de los israelitas, Salmo cxiv, 3; cvi, 9; cxxxvi, 13. Fue un tipo de bautismo, 1 Corintios x, 1, 2. El paso de los israelitas en medio del mar era tipo de la conversión de almas, Isaías xi, 15; y que los egipcios fueran ahogados en él era tipo de la ruina final de los pecadores impenitentes.
Dios mostró su omnipotencia abriendo un paso en medio de las aguas, de unas cuantas millas de largo. Dios puede llevar a su pueblo a través de las dificultades más grandes, y hacer camino donde no haya. Fue un ejemplo de su favor maravilloso hacia su Israel. Ellos pasaron en medio del mar, caminaron en seco por el fondo del mar. Fue hecho para animar al pueblo de Dios de todas las épocas para que confíen en Dios en las dificultades más grandes. ¿Qué no puede hacer el que hizo esto? ¿Qué no hará Él por quienes le temen y aman, puesto que hizo esto por los israelitas quejosos e incrédulos? -Luego sobrevino la ira recta y justa de Dios sobre sus enemigos y los de su pueblo. La ruina de los pecadores la acarrean ellos mismos por su propio furor y soberbia. Ellos pudieran haber dejado en paz a Israel, pero no quisieron; ahora les gustaría huir del rostro de Israel, pero no pueden. Los hombres no se convencen hasta que es demasiado tarde, de que los que se meten contra el pueblo de Dios, lo hacen para su propio perjuicio.
Se ordenó a Moisés que extendiera su mano sobre el mar; las aguas regresaron y ahogaron a toda la hueste de los egipcios. Faraón y sus siervos, que se habían endurecido mutuamente en pecado, juntos cayeron ahora, sin escapar ninguno. Los israelitas vieron muertos a los egipcios sobre las arenas. El espectáculo los afectó mucho. Cuando los hombres ven las obras de Dios y se dan cuenta del beneficio recibido, le temen y confían en Él. ¡Qué bueno sería para nosotros si siempre estuviéramos de buen ánimo, como a veces pasa! He aquí el fin hacia el cual puede mirar el cristiano. Sus enemigos arden de furor y son poderosos; pero mientras él esté firmemente sostenido por Dios, pasará a salvo las olas, guardado por el mismo poder de su Salvador, que descenderá contra cada enemigo espiritual. Los enemigos de su alma que haya visto hoy, no los verá nunca más.
CAPÍTULO 14
Versículos 1-9. Dios lleva a los israelitas a Pi-hahirot.-Faraón los persigue. 10-14. Los israelitas se quejan-Moisés los consuela. 15-20. Instrucciones de Dios a Moisés-La nube entre los israelitas y los egipcios. 21-31. Los israelitas cruzan el Mar Rojo, los egipcios se ahogan.
Vv. 1-9.Faraón pensó que todo Israel estaba atrapado en el desierto y que sería presa fácil. Pero Dios dijo: Seré glorificado en Faraón. Siendo todos los hombres hechos para honra de su Hacedor, Él será honrado en aquellos por quienes Él no es honrado. Lo que pareciera ser para la ruina de la iglesia a menudo suele ser utilizado para ruina de los enemigos de la iglesia. Aunque Faraón satisfizo su maldad y venganza, él ayudó a que se cumplieran los consejos de Dios acerca de él. Aunque había dejado salir a Israel con toda razón, ahora estaba enojado consigo mismo por haberlo hecho. Dios hace que la envidia y furia de los hombres contra su pueblo, sea un tormento para ellos mismos. Los que vuelven sus rostros al cielo y viven piadosamente en Cristo Jesús deben esperar el acoso de las tentaciones y terrores de Satanás. Él no dejará mansamente que nadie salga de su servicio.
Vv. 10-14.No había camino abierto para Israel, sino hacia arriba y, de ahí, vino la liberación de ellos. Nosotros podemos estar en el camino del deber, siguiendo a Dios, y avanzando hacia el cielo, pero podemos estar rodeados de tribulaciones. Algunos clamaron al Señor; el temor los hizo orar y eso estuvo bien. Dios nos pone en aprietos para ponernos de rodillas. Otros clamaron contra Moisés; el miedo los hizo murmurar como si Dios no fuera aún capaz de hacer milagros. Ellos riñeron con Moisés por haberlos sacado de Egipto y, así, estaban enojados con Dios por la bondad más grande que se les había hecho; así de groseros son los absurdos de la incredulidad.
Moisés dice: No temáis. Cuando no podamos salir de los problemas, siempre es nuestro deber e interés, ponernos por sobre nuestros temores; que aviven nuestras oraciones y esfuerzos, pero que no silencien nuestra fe y esperanza. —“Estad firmes”; no penséis en salvaros a vosotros mismos luchando o huyendo; esperad las órdenes de Dios y obedecedlas. Conservad la serenidad, confiados en Dios para que penséis pacíficamente en la gran salvación que Dios está por obrar por vosotros. Si Dios permite que su pueblo esté en aprietos, hallará el camino para sacarlos.
Vv. 15-20.Las silenciosas oraciones de fe de Moisés prevalecieron delante de Dios más que los fuertes gritos de terror de Israel. La nube y la columna de fuego iban tras ellos donde necesitaban guardia, y eran un muro entre ellos y sus enemigos. La palabra y providencia de Dios tienen un lado negro y tenebroso para el pecado y los pecadores, pero un lado luminoso y agradable para el pueblo del Señor. Aquel que separó la luz de las tinieblas, Génesis i, 4, asignó la oscuridad a los egipcios y la luz a los israelitas. Esa diferencia habrá entre la herencia de los santos en luz y las negras tinieblas que será la porción de los hipócritas para siempre.
Vv. 21-31.La división del Mar Rojo fue terror para los cananeos, Josué ii, 9, 10; la alabanza y el triunfo de los israelitas, Salmo cxiv, 3; cvi, 9; cxxxvi, 13. Fue un tipo de bautismo, 1 Corintios x, 1, 2. El paso de los israelitas en medio del mar era tipo de la conversión de almas, Isaías xi, 15; y que los egipcios fueran ahogados en él era tipo de la ruina final de los pecadores impenitentes.
Dios mostró su omnipotencia abriendo un paso en medio de las aguas, de unas cuantas millas de largo. Dios puede llevar a su pueblo a través de las dificultades más grandes, y hacer camino donde no haya. Fue un ejemplo de su favor maravilloso hacia su Israel. Ellos pasaron en medio del mar, caminaron en seco por el fondo del mar. Fue hecho para animar al pueblo de Dios de todas las épocas para que confíen en Dios en las dificultades más grandes. ¿Qué no puede hacer el que hizo esto? ¿Qué no hará Él por quienes le temen y aman, puesto que hizo esto por los israelitas quejosos e incrédulos? -Luego sobrevino la ira recta y justa de Dios sobre sus enemigos y los de su pueblo. La ruina de los pecadores la acarrean ellos mismos por su propio furor y soberbia. Ellos pudieran haber dejado en paz a Israel, pero no quisieron; ahora les gustaría huir del rostro de Israel, pero no pueden. Los hombres no se convencen hasta que es demasiado tarde, de que los que se meten contra el pueblo de Dios, lo hacen para su propio perjuicio.
Se ordenó a Moisés que extendiera su mano sobre el mar; las aguas regresaron y ahogaron a toda la hueste de los egipcios. Faraón y sus siervos, que se habían endurecido mutuamente en pecado, juntos cayeron ahora, sin escapar ninguno. Los israelitas vieron muertos a los egipcios sobre las arenas. El espectáculo los afectó mucho. Cuando los hombres ven las obras de Dios y se dan cuenta del beneficio recibido, le temen y confían en Él. ¡Qué bueno sería para nosotros si siempre estuviéramos de buen ánimo, como a veces pasa! He aquí el fin hacia el cual puede mirar el cristiano. Sus enemigos arden de furor y son poderosos; pero mientras él esté firmemente sostenido por Dios, pasará a salvo las olas, guardado por el mismo poder de su Salvador, que descenderá contra cada enemigo espiritual. Los enemigos de su alma que haya visto hoy, no los verá nunca más.
viernes, 25 de diciembre de 2009
El nacimiento virginal de Cristo
El nacimiento virginal de Cristo
Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.
Mateo 1:18
El nacimiento virginal es una suposición implícita en todo lo que la Biblia dice acerca de Jesús. Rechazar el nacimiento virginal es rechazar la deidad de Cristo, la exactitud y la autoridad de la Biblia, y muchas otras doctrinas relacionadas que son el fundamento de la fe cristiana. Nada es más importante que el nacimiento virginal para comprender quién es Jesucristo. Si negamos que Jesucristo es Dios, hemos negado la esencia misma del cristianismo. Todo lo demás que la Biblia enseña acerca de Cristo depende de la verdad que celebramos en Navidad: que Jesucristo es Dios encarnado. Si la historia de su nacimiento es simplemente una leyenda inventada, entonces lo es el resto de lo que la Biblia nos dice de Él. El nacimiento virginal es tan importante como la resurrección en la comprobación de su deidad. No es una verdad optativa. Cualquiera que rechace la deidad de Cristo rechaza absolutamente a Cristo, aunque aparente lo contrario (vea 1 Jn. 4:1-3). No hay otro nombre
No hay otro nombre bajo el cielo.
Hechos 4:12
El ángel que apareció a José subrayó el significado del nombre de Jesús: "Dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt. 1:21). Jesús, del hebreo Joshua, o Jehoshua, significa "Jehová salvará". El nombre mismo era un testimonio de la salvación de Dios. Pero el ángel le dijo a José que el Hijo de María sería la encarnación misma de la salvación de Jehová. Él mismo salvaría a su pueblo de sus pecados.
Después de la resurrección de Jesús, Pedro, hablando ante el sanedrín, también subrayó la importancia del nombre de Jesucrist "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hch. 4:12). No hay lugar para Cristo
Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
Lucas 2:7
Estoy convencido de que la mayoría de las personas se pierden la Navidad. Observan la temporada navideña porque la cultura dice que es lo que debe hacerse, pero las multitudes no piensan en la realidad de lo que están celebrando. Se ha añadido tanto mito y fantasía a la festividad que las personas ignoran el verdadero milagro del nacimiento de Cristo. La emoción legítima de la festividad se ha dejado llevar por un desenfreno hipócrita. Hace poco vi un periódico que tenía dos páginas de entrevistas a personas en la calle que dieron sus opiniones acerca del verdadero sentido de la Navidad... Algunas fueron sentimentales, diciendo que la Navidad es un tiempo familiar, una época para los niños, y así sucesivamente. Otras fueron humanistas, diciendo que la Navidad es un tiempo para celebrar el amor a los demás seres humanos, el espíritu generoso y toda esa serie de cosas. Otras fueron insensatamente hedonistas, considerando la Navidad simplemente como otra excusa para festejar. Ninguna persona hizo mención del incomprensible milagro del nacimiento de Dios como un niñito.
Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.
Mateo 1:18
El nacimiento virginal es una suposición implícita en todo lo que la Biblia dice acerca de Jesús. Rechazar el nacimiento virginal es rechazar la deidad de Cristo, la exactitud y la autoridad de la Biblia, y muchas otras doctrinas relacionadas que son el fundamento de la fe cristiana. Nada es más importante que el nacimiento virginal para comprender quién es Jesucristo. Si negamos que Jesucristo es Dios, hemos negado la esencia misma del cristianismo. Todo lo demás que la Biblia enseña acerca de Cristo depende de la verdad que celebramos en Navidad: que Jesucristo es Dios encarnado. Si la historia de su nacimiento es simplemente una leyenda inventada, entonces lo es el resto de lo que la Biblia nos dice de Él. El nacimiento virginal es tan importante como la resurrección en la comprobación de su deidad. No es una verdad optativa. Cualquiera que rechace la deidad de Cristo rechaza absolutamente a Cristo, aunque aparente lo contrario (vea 1 Jn. 4:1-3). No hay otro nombre
No hay otro nombre bajo el cielo.
Hechos 4:12
El ángel que apareció a José subrayó el significado del nombre de Jesús: "Dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt. 1:21). Jesús, del hebreo Joshua, o Jehoshua, significa "Jehová salvará". El nombre mismo era un testimonio de la salvación de Dios. Pero el ángel le dijo a José que el Hijo de María sería la encarnación misma de la salvación de Jehová. Él mismo salvaría a su pueblo de sus pecados.
Después de la resurrección de Jesús, Pedro, hablando ante el sanedrín, también subrayó la importancia del nombre de Jesucrist "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hch. 4:12). No hay lugar para Cristo
Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
Lucas 2:7
Estoy convencido de que la mayoría de las personas se pierden la Navidad. Observan la temporada navideña porque la cultura dice que es lo que debe hacerse, pero las multitudes no piensan en la realidad de lo que están celebrando. Se ha añadido tanto mito y fantasía a la festividad que las personas ignoran el verdadero milagro del nacimiento de Cristo. La emoción legítima de la festividad se ha dejado llevar por un desenfreno hipócrita. Hace poco vi un periódico que tenía dos páginas de entrevistas a personas en la calle que dieron sus opiniones acerca del verdadero sentido de la Navidad... Algunas fueron sentimentales, diciendo que la Navidad es un tiempo familiar, una época para los niños, y así sucesivamente. Otras fueron humanistas, diciendo que la Navidad es un tiempo para celebrar el amor a los demás seres humanos, el espíritu generoso y toda esa serie de cosas. Otras fueron insensatamente hedonistas, considerando la Navidad simplemente como otra excusa para festejar. Ninguna persona hizo mención del incomprensible milagro del nacimiento de Dios como un niñito.
jueves, 24 de diciembre de 2009
Mateo 2
Mateo 2 -
CAPÍTULO 2
Versículos 1-8. Los magos buscan a Cristo. 9-12. Los magos adoran a Jesús. 13-15. Jesús llevado a Egipto. 16-18. Herodes hace que maten a los infantes de Belén . 19-23. Muerte de Herodes.-Jesús traído a Nazaret.
Vv. 1-8.Los que viven completamente alejados de los medios de gracia suelen usar la máxima diligencia y aprenden a conocer lo máximo de Cristo y de su salvación. Pero ningún arte curioso ni el puro aprendizaje humano pueden llevar a los hombres a Él. Debemos aprender de Cristo atendiendo a la palabra de Dios, como luz que brilla en un lugar oscuro, y buscando la enseñanza del Espíritu Santo. Aquellos en cuyo corazón se levanta la estrella de la mañana, para darles el necesario conocimiento de Cristo, hacen de su adoración su actividad preferente.
Aunque Herodes era muy viejo, y nunca había mostrado afecto por su familia, y era improbable que viviera hasta que el recién nacido llegara a la edad adulta, empezó a turbarse con el temor de un rival. No comprendió la naturaleza espiritual del reino del Mesías. Cuidémonos de la fe muerta. El hombre puede estar persuadido de muchas verdades y aun puede odiarlas, porque interfieren con su ambición o licencia pecaminosa. Tal creencia le incomodará, y se decidirá más a oponerse a la verdad y la causa de Dios; y puede ser suficientemente necio para esperar tener éxito en eso.
Vv. 9-12.Cuánto gozo sintieron estos sabios al ver la estrella, nadie lo sabe tan bien como quienes, después de una larga y triste noche de tentación y abandono, bajo el poder de un espíritu de esclavitud, al fin reciben el Espíritu de adopción, dando testimonio a sus espíritus que son hijos de Dios. Podemos pensar qué desilusión fue para ellos cuando encontraron que una choza era su palacio, y su propia y pobre madre era la única servidumbre que tenía. Sin embargo, estos magos no se creyeron impedidos, porque habiendo hallado al Rey que buscaban, le ofrecieron sus presentes. Quien busca humilde a Cristo no tropezará si lo halla a Él y a sus discípulos en chozas oscuras, después de haberlos buscado en vano en los palacios y ciudades populosas. —¿Hay un alma ocupada en buscar a Cristo? ¿Querrá adorarlo y decir, ¡sí!, yo soy una criatura pobre y necia y nada tengo que ofrecer? ¡Nada! ¿No tienes un corazón, aunque indigno de Él, oscuro, duro y necio? Dáselo tal como es, y prepárate para que Él lo use y disponga como le plazca; Él lo tomará, y lo hará mejor, y nunca te arrepentirás de habérselo dado. Él lo modelará a su semejanza, y Él mismo se te dará y será tuyo para siempre.
Los presentes de los magos eran oro, incienso, y mirra. La providencia los mandó como socorro oportuno para José y María en su actual condición de pobreza. Así, nuestro Padre celestial, que sabe lo que necesitan sus hijos, usa a algunos como mayordomos para suplir las necesidades de los demás y proveerles aun desde los confines de la tierra.
Vv. 13-15.Egipto había sido una casa de esclavitud para Israel, y particularmente cruel para los infantes de Israel; pero va a ser un lugar de refugio para el santo niño Jesús. Cuando a Dios agrada, puede hacer que el peor de los lugares sirva al mejor de los propósitos. Esta fue una prueba de la fe de José y María. Pero la fe de ellos, siendo probada, fue hallada firme. Si nosotros y nuestros infantes estamos en problemas en cualquier tiempo, recordemos los apremios en que estuvo Cristo cuando era un infante.
Vv. 16-18.Herodes mató todos los niños varones, no sólo de Belén, sino de todas las aldeas de esa ciudad. La ira desenfrenada, armada con un poder ilícito, a menudo lleva a los hombres a crueldades absurdas. No fue cosa injusta que Dios permitiera esto; cada vida es entregada a su justicia tan pronto como empieza. Las enfermedades y las muertes de los pequeños son prueba del pecado original. Pero el asesinato de estos niños fue su martirio. ¡Qué temprano empezó la persecución contra Cristo y su reinado! -Herodes creía que había obstruido las profecías del Antiguo Testamento, y los esfuerzos de los magos para hallar a Cristo; pero el consejo del Señor permanecerá por astutas y crueles que sean las artimañas del corazón de los hombres.
Vv. 19-23.Egipto puede servir por un tiempo como estadía o refugio, pero no para quedarse a vivir. Cristo fue enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel, y a ellas debe retornar. Si miramos al mundo como a nuestro Egipto, el lugar de nuestra esclavitud y exilio, y sólo al cielo como nuestro Canaán, nuestro hogar, nuestro reposo, deberemos levantarnos rápido y partir de aquí cuando seamos llamados, como José salió de Egipto.
La familia debe establecerse en Galilea. Nazaret era lugar tenido en pobre estima, y Cristo fue crucificado con esta acusación, Jesús Nazareno. Donde quiera nos asigne la providencia los límites de nuestra habitación, debemos esperar compartir el reproche de Cristo; aunque podemos gloriarnos en ser llamados por su nombre, seguros de que si sufrimos con Él también seremos glorificados con Él.
CAPÍTULO 2
Versículos 1-8. Los magos buscan a Cristo. 9-12. Los magos adoran a Jesús. 13-15. Jesús llevado a Egipto. 16-18. Herodes hace que maten a los infantes de Belén . 19-23. Muerte de Herodes.-Jesús traído a Nazaret.
Vv. 1-8.Los que viven completamente alejados de los medios de gracia suelen usar la máxima diligencia y aprenden a conocer lo máximo de Cristo y de su salvación. Pero ningún arte curioso ni el puro aprendizaje humano pueden llevar a los hombres a Él. Debemos aprender de Cristo atendiendo a la palabra de Dios, como luz que brilla en un lugar oscuro, y buscando la enseñanza del Espíritu Santo. Aquellos en cuyo corazón se levanta la estrella de la mañana, para darles el necesario conocimiento de Cristo, hacen de su adoración su actividad preferente.
Aunque Herodes era muy viejo, y nunca había mostrado afecto por su familia, y era improbable que viviera hasta que el recién nacido llegara a la edad adulta, empezó a turbarse con el temor de un rival. No comprendió la naturaleza espiritual del reino del Mesías. Cuidémonos de la fe muerta. El hombre puede estar persuadido de muchas verdades y aun puede odiarlas, porque interfieren con su ambición o licencia pecaminosa. Tal creencia le incomodará, y se decidirá más a oponerse a la verdad y la causa de Dios; y puede ser suficientemente necio para esperar tener éxito en eso.
Vv. 9-12.Cuánto gozo sintieron estos sabios al ver la estrella, nadie lo sabe tan bien como quienes, después de una larga y triste noche de tentación y abandono, bajo el poder de un espíritu de esclavitud, al fin reciben el Espíritu de adopción, dando testimonio a sus espíritus que son hijos de Dios. Podemos pensar qué desilusión fue para ellos cuando encontraron que una choza era su palacio, y su propia y pobre madre era la única servidumbre que tenía. Sin embargo, estos magos no se creyeron impedidos, porque habiendo hallado al Rey que buscaban, le ofrecieron sus presentes. Quien busca humilde a Cristo no tropezará si lo halla a Él y a sus discípulos en chozas oscuras, después de haberlos buscado en vano en los palacios y ciudades populosas. —¿Hay un alma ocupada en buscar a Cristo? ¿Querrá adorarlo y decir, ¡sí!, yo soy una criatura pobre y necia y nada tengo que ofrecer? ¡Nada! ¿No tienes un corazón, aunque indigno de Él, oscuro, duro y necio? Dáselo tal como es, y prepárate para que Él lo use y disponga como le plazca; Él lo tomará, y lo hará mejor, y nunca te arrepentirás de habérselo dado. Él lo modelará a su semejanza, y Él mismo se te dará y será tuyo para siempre.
Los presentes de los magos eran oro, incienso, y mirra. La providencia los mandó como socorro oportuno para José y María en su actual condición de pobreza. Así, nuestro Padre celestial, que sabe lo que necesitan sus hijos, usa a algunos como mayordomos para suplir las necesidades de los demás y proveerles aun desde los confines de la tierra.
Vv. 13-15.Egipto había sido una casa de esclavitud para Israel, y particularmente cruel para los infantes de Israel; pero va a ser un lugar de refugio para el santo niño Jesús. Cuando a Dios agrada, puede hacer que el peor de los lugares sirva al mejor de los propósitos. Esta fue una prueba de la fe de José y María. Pero la fe de ellos, siendo probada, fue hallada firme. Si nosotros y nuestros infantes estamos en problemas en cualquier tiempo, recordemos los apremios en que estuvo Cristo cuando era un infante.
Vv. 16-18.Herodes mató todos los niños varones, no sólo de Belén, sino de todas las aldeas de esa ciudad. La ira desenfrenada, armada con un poder ilícito, a menudo lleva a los hombres a crueldades absurdas. No fue cosa injusta que Dios permitiera esto; cada vida es entregada a su justicia tan pronto como empieza. Las enfermedades y las muertes de los pequeños son prueba del pecado original. Pero el asesinato de estos niños fue su martirio. ¡Qué temprano empezó la persecución contra Cristo y su reinado! -Herodes creía que había obstruido las profecías del Antiguo Testamento, y los esfuerzos de los magos para hallar a Cristo; pero el consejo del Señor permanecerá por astutas y crueles que sean las artimañas del corazón de los hombres.
Vv. 19-23.Egipto puede servir por un tiempo como estadía o refugio, pero no para quedarse a vivir. Cristo fue enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel, y a ellas debe retornar. Si miramos al mundo como a nuestro Egipto, el lugar de nuestra esclavitud y exilio, y sólo al cielo como nuestro Canaán, nuestro hogar, nuestro reposo, deberemos levantarnos rápido y partir de aquí cuando seamos llamados, como José salió de Egipto.
La familia debe establecerse en Galilea. Nazaret era lugar tenido en pobre estima, y Cristo fue crucificado con esta acusación, Jesús Nazareno. Donde quiera nos asigne la providencia los límites de nuestra habitación, debemos esperar compartir el reproche de Cristo; aunque podemos gloriarnos en ser llamados por su nombre, seguros de que si sufrimos con Él también seremos glorificados con Él.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)