no nos apartemos nunca de nuestro SEÑOR JESUCRISTO
martes, 6 de octubre de 2009
Genesis 27
Genesis 27 -
CAPÍTULO 27
Versículos 1-5. Isaac manda a Esaú que vaya de caza. 6-17. Rebeca instruye a Jacob sobre cómo obtener la bendición. 18-29. Jacob obtiene la bendición fingiendo ser Esaú. 30-40. El temor de Isaac-La importunidad de Esaú. 41-46. Esaú amenaza la vida de Jacob-Rebeca envía lejos a Jacob.
Vv. 1-5.Las promesas del Mesías y de la tierra de Canaán habían pasado a Isaac. Ahora tenía unos 135 años de edad y sus hijos, alrededor de 75. No habiendo considerado debidamente la palabra divina referida a sus dos hijos de que el mayor serviría al menor, resolvió dar todo el honor y el poder que había en la promesa a Esaú, su hijo mayor. Nosotros somos muy buenos para tomar medidas conforme a nuestro propio razonar más que según la revelación divina y, por eso, perdemos frecuentemente nuestro camino.
Vv. 6-17.Rebeca sabía que la bendición estaba preparada para Jacob y esperaba que él la tuviera. Pero hizo mal a Isaac al engañarlo; hizo mal a Jacob al tentarlo para que hiciera mal. Puso una piedra de tropiezo en el camino de Esaú y le dio un pretexto para odiar a Jacob y aborrecer la religión. Todos eran culpables. Era una de aquellas medidas retorcidas que a menudo se adoptan para hacer progresar las promesas divinas; como si el fin justificase o excusase los medios incorrectos. Así, pues, muchos han actuado mal con la idea de ser útiles para fomentar la causa de Cristo. La respuesta a todas esas cosas es la que Dios dirigió a Abraham: “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto”.
Fue un decir muy apresurado de Rebeca: “Hijo mío, sea sobre mí tu maldición”. Cristo ha llevado la maldición de la ley por todos los que se uncen al yugo del mandamiento, el mandamiento del evangelio. Pero es demasiado osado que una criatura diga: “sea sobre mí tu maldición”.
Vv. 18-29.Con cierta dificultad, Jacob se salió con la suya y obtuvo la bendición. Esta bendición es en términos muy generales. No se mencionan las misericordias distintivas del pacto con Abraham. Esto podría deberse a que Isaac pensaba en Esaú, aunque era Jacob quien estaba delante suyo. No podía ignorar la forma en que Esaú había despreciado las cosas mejores. Además, su inclinación por Esaú, al punto de no tomar en cuenta la voluntad de Dios, debe haber debilitado enormemente su propia fe en esas cosas. Por tanto, podría esperarse que la escasez estuviera en su bendición, concorde con su estado mental.
Vv. 30-40.Cuando Esaú comprendió que Jacob había obtenido la bendición, clamó con un muy grande y amargo llanto. Viene el día en que quienes ahora se toman a la ligera las bendiciones del pacto y venden su derecho a las bendiciones espirituales por lo carente de valor, en vano las pedirán con urgencia. Isaac tembló mucho cuando se dio cuenta el engaño que le hicieron. Los que siguen la opción de sus propios afectos más que la voluntad divina, se meten en confusión. Pero él pronto se recuperó y confirmó la bendición que había dado a Jacob diciendo: Yo lo bendije y será bendito.
Los que se apartan de su sabiduría y de su gracia, de su fe y de la buena conciencia, en aras de los honores, las riquezas o los placeres de este mundo, por más que finjan celo por la bendición, se han juzgado indignos de ella y su condenación será la que les corresponde.
Una bendición corriente fue dada a Esaú. Era lo que deseaba. Los deseos débiles de felicidad sin la elección correcta del fin, y el uso correcto de los medios, engañan a muchos llevándolos a su propia ruina. Las multitudes van al infierno con sus bocas llenas de buenos deseos.
La gran diferencia es que no hay nada en la bendición de Esaú que apunte a Cristo; y sin eso, la grosura de la tierra y el producto del campo, de bien poco valen. Así, pues, por fe Isaac bendijo a sus dos hijos, según lo que debía ser su suerte.
Vv. 41-46.Esaú aborreció a Jacob por la bendición que éste obtuvo. Así siguió por el camino de Caín, que asesinó a su hermano porque había recibido la aceptación de Dios, de la cual Caín se había hecho indigno. Esaú se propuso impedir que Jacob o su descendencia tuviera el dominio, quitándole la vida. Los hombres pueden inquietarse por los consejos de Dios, pero no pueden cambiarlos. Para evitar una tragedia Rebeca advirtió a Jacob del peligro y le aconsejó que se fuera en aras de su seguridad. No debemos esperar demasiada sabiduría y decisión aún en los más prometedores de los hijos; más bien debemos tener cuidado de mantenerlos apartados del camino del mal. Cuando leemos este capítulo no debemos dejar de observar que no debemos seguir ni al mejor de los hombres más allá de lo que hagan conforme a la ley de Dios. No debemos hacer mal para que venga bien. Aunque para cumplir sus propósitos Dios no tomó en cuenta las malas acciones registradas en este capítulo, de todos modos vemos su juicio en las penosas consecuencias para todas las partes involucradas.
Fue privilegio y ventaja particular de Jacob transmitir estas bendiciones espirituales a todas las naciones. El Cristo, el Salvador del mundo, iba a nacer de cierta familia y Jacob fue preferido y no Esaú por el beneplácito del Dios Omnipotente que ciertamente es el mejor juez de lo que es bueno y tiene el derecho indudable de dispensar sus favores según lo estime conveniente, Romanos ix, 12–15.
CAPÍTULO 27
Versículos 1-5. Isaac manda a Esaú que vaya de caza. 6-17. Rebeca instruye a Jacob sobre cómo obtener la bendición. 18-29. Jacob obtiene la bendición fingiendo ser Esaú. 30-40. El temor de Isaac-La importunidad de Esaú. 41-46. Esaú amenaza la vida de Jacob-Rebeca envía lejos a Jacob.
Vv. 1-5.Las promesas del Mesías y de la tierra de Canaán habían pasado a Isaac. Ahora tenía unos 135 años de edad y sus hijos, alrededor de 75. No habiendo considerado debidamente la palabra divina referida a sus dos hijos de que el mayor serviría al menor, resolvió dar todo el honor y el poder que había en la promesa a Esaú, su hijo mayor. Nosotros somos muy buenos para tomar medidas conforme a nuestro propio razonar más que según la revelación divina y, por eso, perdemos frecuentemente nuestro camino.
Vv. 6-17.Rebeca sabía que la bendición estaba preparada para Jacob y esperaba que él la tuviera. Pero hizo mal a Isaac al engañarlo; hizo mal a Jacob al tentarlo para que hiciera mal. Puso una piedra de tropiezo en el camino de Esaú y le dio un pretexto para odiar a Jacob y aborrecer la religión. Todos eran culpables. Era una de aquellas medidas retorcidas que a menudo se adoptan para hacer progresar las promesas divinas; como si el fin justificase o excusase los medios incorrectos. Así, pues, muchos han actuado mal con la idea de ser útiles para fomentar la causa de Cristo. La respuesta a todas esas cosas es la que Dios dirigió a Abraham: “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto”.
Fue un decir muy apresurado de Rebeca: “Hijo mío, sea sobre mí tu maldición”. Cristo ha llevado la maldición de la ley por todos los que se uncen al yugo del mandamiento, el mandamiento del evangelio. Pero es demasiado osado que una criatura diga: “sea sobre mí tu maldición”.
Vv. 18-29.Con cierta dificultad, Jacob se salió con la suya y obtuvo la bendición. Esta bendición es en términos muy generales. No se mencionan las misericordias distintivas del pacto con Abraham. Esto podría deberse a que Isaac pensaba en Esaú, aunque era Jacob quien estaba delante suyo. No podía ignorar la forma en que Esaú había despreciado las cosas mejores. Además, su inclinación por Esaú, al punto de no tomar en cuenta la voluntad de Dios, debe haber debilitado enormemente su propia fe en esas cosas. Por tanto, podría esperarse que la escasez estuviera en su bendición, concorde con su estado mental.
Vv. 30-40.Cuando Esaú comprendió que Jacob había obtenido la bendición, clamó con un muy grande y amargo llanto. Viene el día en que quienes ahora se toman a la ligera las bendiciones del pacto y venden su derecho a las bendiciones espirituales por lo carente de valor, en vano las pedirán con urgencia. Isaac tembló mucho cuando se dio cuenta el engaño que le hicieron. Los que siguen la opción de sus propios afectos más que la voluntad divina, se meten en confusión. Pero él pronto se recuperó y confirmó la bendición que había dado a Jacob diciendo: Yo lo bendije y será bendito.
Los que se apartan de su sabiduría y de su gracia, de su fe y de la buena conciencia, en aras de los honores, las riquezas o los placeres de este mundo, por más que finjan celo por la bendición, se han juzgado indignos de ella y su condenación será la que les corresponde.
Una bendición corriente fue dada a Esaú. Era lo que deseaba. Los deseos débiles de felicidad sin la elección correcta del fin, y el uso correcto de los medios, engañan a muchos llevándolos a su propia ruina. Las multitudes van al infierno con sus bocas llenas de buenos deseos.
La gran diferencia es que no hay nada en la bendición de Esaú que apunte a Cristo; y sin eso, la grosura de la tierra y el producto del campo, de bien poco valen. Así, pues, por fe Isaac bendijo a sus dos hijos, según lo que debía ser su suerte.
Vv. 41-46.Esaú aborreció a Jacob por la bendición que éste obtuvo. Así siguió por el camino de Caín, que asesinó a su hermano porque había recibido la aceptación de Dios, de la cual Caín se había hecho indigno. Esaú se propuso impedir que Jacob o su descendencia tuviera el dominio, quitándole la vida. Los hombres pueden inquietarse por los consejos de Dios, pero no pueden cambiarlos. Para evitar una tragedia Rebeca advirtió a Jacob del peligro y le aconsejó que se fuera en aras de su seguridad. No debemos esperar demasiada sabiduría y decisión aún en los más prometedores de los hijos; más bien debemos tener cuidado de mantenerlos apartados del camino del mal. Cuando leemos este capítulo no debemos dejar de observar que no debemos seguir ni al mejor de los hombres más allá de lo que hagan conforme a la ley de Dios. No debemos hacer mal para que venga bien. Aunque para cumplir sus propósitos Dios no tomó en cuenta las malas acciones registradas en este capítulo, de todos modos vemos su juicio en las penosas consecuencias para todas las partes involucradas.
Fue privilegio y ventaja particular de Jacob transmitir estas bendiciones espirituales a todas las naciones. El Cristo, el Salvador del mundo, iba a nacer de cierta familia y Jacob fue preferido y no Esaú por el beneplácito del Dios Omnipotente que ciertamente es el mejor juez de lo que es bueno y tiene el derecho indudable de dispensar sus favores según lo estime conveniente, Romanos ix, 12–15.
lunes, 5 de octubre de 2009
Genesis 26
Genesis 26 -
CAPÍTULO 26
Versículos 1-5. Isaac va a Gerar debido a una hambruna. 6-11. Niega a su esposa y es reprendido por Abimelec. 12-17. Isaac se enriquece-La envidia de los filisteos. 18-25. Isaac excava pozos-Dios lo bendice. 26-33. Abimelec hace un pacto con Isaac. 34, 35. Las esposas de Esaú.
Vv. 1-5. Isaac había sido educado en una dependencia de fe en la concesión divina de la tierra de Canaán para él y sus herederos; ahora que hay hambre en la tierra, Isaac sigue aferrado al pacto. El valor real de las promesas de Dios no puede disminuir para el creyente por ninguna providencia contraria que le sobrevenga. Si Dios se compromete a estar con nosotros y nosotros estamos donde Él quiere, nada sino nuestra propia incredulidad y desconfianza pueden impedir nuestro consuelo. La obediencia de Abraham a la orden divina fue la evidencia de esa fe por la cual, como pecador, fue justificado ante Dios, y el efecto de ese amor por el cual obra la fe verdadera. Dios testifica que él aprobó esta obediencia para animar a otros, especialmente a Isaac.
Vv. 6-11. Nada hay de imitable ni de excusable en la negación que hace Isaac de su esposa. La tentación de Isaac es la misma que venció a su padre y en dos ocasiones. Esto hizo que su pecado fuera más grave. Las caídas de los que nos han precedido son otras tantas rocas sobre las cuales han naufragado los demás; el relato de ellas es como poner boyas para salvar a los marineros del futuro. Este Abimelec no es el mismo que vivió en la época de Abraham pero ambos actuaron rectamente. Los pecados de los profesantes los avergüenzan delante de los que no son religiosos.
Vv. 12-17.Dios bendijo a Isaac. Obsérvese que Dios le bendijo con gran crecimiento para estimular a los inquilinos pobres, honestos y trabajadores que trabajan las tierras de otras personas.
Los filisteos envidiaban a Isaac. Este es un ejemplo de la vanidad del mundo; pues mientras más tengan los hombres, más envidia suscitan y se ven expuestos a la censura y a la injuria. También pertenece a la corrupción de la naturaleza el que sin duda es un mal principio: que los hombres se lamenten por el bien de otros. Ellos hicieron que Isaac saliera del país de ellos. La sabiduría que es de lo alto nos enseña a ceder nuestro derecho y a retirarnos de las peleas. Si somos injustamente expulsados de un lugar, el Señor nos hará lugar en otra parte.
Vv. 18-25.Isaac se enfrentó a mucha oposición al excavar pozos. Dos fueron llamados Contención y Enemistad. Vea la naturaleza de las cosas mundanas: provocan peleas y ocasionan discordias; y a menudo la suerte del más tranquilo y pacífico es que aunque evite las peleas no puede impedir que se peleen con él. ¡Qué misericordia es tener mucha agua y tenerla sin pelear por ella! Isaac excavó un pozo, a la larga, por el cual no contendieron. Aquellos que se esfuerzan por lograr la tranquilidad rara vez fracasan. Aun cuando los hombres son falsos y malos, Dios sigue siendo fiel y bondadoso; y su tiempo para mostrarse así es cuando más desengañados estamos de los hombres. La misma noche en que Isaac llegó a Beerseba agotado e inquieto, Dios dio consuelo a su alma. Quienes están seguros de la presencia de Dios pueden moverse con comodidad.
Vv. 26-33.Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace que estén en paz con él, Proverbios xvi, 7. Los corazones de los reyes están en sus manos y cuando le place puede volverlos para favorecer a su pueblo. No es malo estar alerta al tratar con quienes han actuado injustamente. Pero Isaac no insistió en la injusticia que le habían hecho; entabló libremente amistad con ellos. La religión nos enseña a ser amistosos y, en cuanto dependa de nosotros, tener paz con todos los hombres. La providencia sonrió por lo que hizo Isaac; Dios bendijo sus labores.
Vv. 34, 35.Esaú fue necio al casarse con dos esposas juntas, y peor aun al casarse con cananeas, ajenas a la bendición de Abraham y sujetas a la maldición de Noé. Le dolió a sus padres que se casara sin el consejo ni consentimiento. Los hijos que causan preocupaciones a sus padres buenos tienen pocas razones para esperar la bendición de Dios.
domingo, 4 de octubre de 2009
engañosa
engañosa
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.
Salmo 23:4
Tenemos que comprender que Dios va a permitirnos que pasemos por las pruebas y que Él está obrando para que todo resulte en su propósito santo (Ro. 8:28). Sé que todos soñamos con un ambiente perfecto de comodidad y tranquilidad. Aunque cualquier reposo temporal de las pruebas nos lleve a creer que podamos hallar una permanente liberación de ellas, nuestra vida en la tierra nunca estará libre de las pruebas. Podemos vivir en una felicidad engañosa, nunca presagiando ningún problema y prediciendo un futuro desahogado, pero eso es una fantasía. Cristo advirtió a sus discípulos y a todos los que sigan sus pasos que esperaran pruebas en esta vida (Jn. 15:18--16:6).
El puritano Thomas Manton observó una vez que Dios tuvo un Hijo sin pecado, pero ningún hijo sin una cruz. Como cristianos, podemos estar seguros de que tendremos pruebas. Pero nuestra confianza es que tendremos victoria sobre ellas por la presencia de Dios. Vendrán las pruebas, pero la gracia de Dios estará con nosotros en nuestro tiempo de necesidad. ¿Qué hay en su corazón?
Dios lo dejó [al rey Ezequías], para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón.
2 Crónicas 32:31
Dios no necesitaba probar a Ezequías para saber lo que había en su corazón. Dios ya lo sabía por su omnisciencia. Pero Él nos prueba para que podamos averiguarlo. Nos ayuda a hacer un recuento espiritual acerca de nosotros mismos al traer pruebas a nuestra vida a fin de demostrar la fortaleza o la debilidad de nuestra fe. Si en la actualidad está pasando por una prueba y se enoja con Dios preguntándose por qué le sucede eso, esa es una buena señal de que tiene una fe débil. Si, por otra parte, está descansando y regocijándose en el Señor, habiendo puesto la prueba en sus manos, entonces tiene una fe fuerte.
sábado, 3 de octubre de 2009
Genesis 25
Genesis 25 -
CAPÍTULO 25
Versículos 1-10. La familia de Abraham por Cetura-Muerte y sepultura de Abraham. 11-18. Dios bendice a Isaac-Los descendientes de Ismael. 19-26. Nacimiento de Esaú y Jacob. 27, 28. Diferentes caracteres de Esaú y Jacob. 29-34. Esaú desprecia su primogenitura y la vende.
Vv. 1-10.No todos los días, hasta de los mejores y más grandes santos, son días notables; algunos se deslizan silenciosamente; tales fueron los últimos días de Abraham. He aquí una lista de los hijos de Abraham con Cetura y la disposición que él hizo de su patrimonio. Después de nacer estos hijos puso su casa en orden, con prudencia y justicia. Hizo esto mientras estaba vivo. Sabio es que los hombres hagan lo que tengan que hacer mientras viven, en la mayor medida posible.
Abraham vivió 175 años; justo cien años más que al entrar en Canaán; todo ese tiempo fue peregrino en un país extranjero. Poco importa que nuestra estada en esta vida sea larga o corta siempre y cuando dejemos detrás un testimonio de la fidelidad y bondad del Señor, y un buen ejemplo para nuestra familia. Se nos cuenta que sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron. Parece que el mismo Abraham los había reunido mientras él vivía.
No cerremos la historia de la vida de Abraham sin bendecir a Dios por tal testimonio del triunfo de la fe.
Vv. 11-18.Ismael tuvo doce hijos, cuyas familias llegaron a ser distintas tribus. Poblaron un país muy grande que yace entre Egipto y Asiria, llamado Arabia. La cantidad y la fuerza de esta familia fue el fruto de la promesa hecha a Agar y a Abraham en lo tocante a Ismael.
Vv. 19-26.Isaac parece no haber sido muy probado sino que pasó sus días tranquilamente. Jacob y Esaú fueron respuesta a la oración; sus padres los obtuvieron por oración luego de estar mucho tiempo sin hijos. El cumplimiento de la promesa de Dios siempre es seguro, aunque suele ser lento. La fe de los creyentes prueba y ejercita su paciencia, y las misericordias largamente esperadas son mejor recibidas cuando llegan.
Isaac y Rebeca tenían presente la promesa de que todas las naciones serían benditas en su descendencia, por tanto, no solamente deseaban hijos sino que ansiaban todas las cosas que parecieran marcar el futuro carácter de ellos. Nosotros debemos preguntar al Señor en oración por todas nuestras dudas. En muchos de nuestros conflictos con el pecado y la tentación podríamos adoptar las palabras de Rebeca: “Si es así, ¿para qué vivo yo?”Si uno es hijo de Dios, ¿por qué soy tan negligente o carnal? Si uno es hijo de Dios, ¿por qué tan temeroso o tan cargado con el pecado?
Vv. 27, 28. Esaú cazaba las bestias del campo con destreza y éxito hasta que llegó a ser un vencedor que dominaba a sus vecinos. Jacob era un hombre sencillo, que gustaba de los deleites verdaderos del retiro, más que de todos los pretendidos placeres. Él fue un extranjero y peregrino en su espíritu, y un pastor todos sus días. Isaac y Rebeca tuvieron solo estos dos hijos: uno era el favorito del padre y el otro de la madre. Aunque los padres piadosos deben sentir más afecto hacia un hijo piadoso, sin embargo, no deben mostrar preferencias. Que sus afectos los conduzcan a hacer lo que es justo y equitativo con cada hijo o surgirán males.
Vv. 29-34.Aquí tenemos la transacción hecha entre Jacob y Esaú por la primogenitura, que era de Esaú por nacimiento pero de Jacob por la promesa. Era un privilegio espiritual y vemos el deseo de Jacob por la primogenitura pero procuró obtenerla por medios torcidos, no según su carácter de hombre sencillo. Él tenía razón al codiciar fervientemente los mejores dones; hizo mal al aprovecharse de la necesidad de su hermano. La herencia de los bienes mundanos del padre de ellos no le correspondía a Jacob y no estaba incluida en esta proposición. Pero que incluía la posesión futura de la tierra de Canaán por parte de los hijos de sus hijos, y el pacto hecho con Abraham en cuanto a Cristo la Simiente prometida. El creyente Jacob valoró estas cosas por encima de todo; el incrédulo Esaú las despreció. Aunque debemos tener el juicio de Jacob para procurar la primogenitura, debemos evitar cuidadosamente toda malicia al tratar de conseguir aun las mayores ventajas.
El guiso de Jacob agradó a los ojos de Esaú. “Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo”; por eso fue llamado Edom o Rojo. Satisfacer el apetito sensual arruina miles de almas preciosas. Cuando los corazones de los hombres andan en pos de sus ojos, Job xxxi, 7, y cuando sirven a sus vientres, pueden tener la seguridad de que serán castigados. Si nos empeñamos en negarnos a nosotros mismos, rompemos la fuerza de la mayoría de las tentaciones. No puede suponerse que Esaú estuviera muriéndose de hambre en la casa de Isaac. Las palabras significan yo voy hacia la muerte; él parece decir: “Yo nunca viviré para heredar Canaán o ninguna de estas supuestas bendiciones futuras y lo que signifiquen para quien las tenga cuando yo esté muerto y haya partido”. Este sería el lenguaje de lo profano con que el apóstol lo califica, Hebreos xii, 16; y este menosprecio de la primogenitura es su culpa, versículo 34. Es la mayor necedad separarnos de nuestro interés en Dios, Cristo y el cielo, por las riquezas, los honores y los placeres de este mundo; es un negocio tan malo como el que vende su primogenitura por un plato de guiso.
Esaú comió y bebió, agradó a su paladar, satisfizo su apetito y, luego, se levantó descuidadamente y se fue, sin pensar seriamente ni lamentar el mal negocio que había hecho. Así, Esaú despreció su primogenitura. Por su negligencia y desprecio posteriores y justificándose en lo que había hecho, puso el asunto en el olvido. La gente es destruida no tanto por hacer lo que es malo como por hacerlo y no arrepentirse de ello.
viernes, 2 de octubre de 2009
Genesis 24
Genesis 24 -
CAPÍTULO 24
Versículos 1-9. Preocupación de Abraham por el matrimonio de Isaac. 10-28. Viaje del siervo de Abraham a Mesopotamia-Su encuentro con Rebeca. 29-53. Rebeca y sus familiares consienten al matrimonio de ella. 54-67. El feliz encuentro y matrimonio de Isaac y Rebeca.
Vv. 1-9.El efecto del buen ejemplo, la buena enseñanza y la adoración de Dios en una familia, generalmente se ve en la piedad, la fidelidad, la prudencia y el afecto de los siervos. Vivir en esas familias o tener tales siervos son, ambas cosas, bendiciones de Dios que deben ser altamente valoradas y reconocidas con gratitud. Sin embargo, no hay en la vida preocupación de mayor importancia para nosotros, el prójimo o la iglesia de Dios que el matrimonio. Por tanto, siempre debe emprenderse con mucho cuidado y prudencia especialmente en referencia a la voluntad de Dios, y con oración por su dirección y bendición. Donde no se consulta ni se considera a los buenos padres, no puede esperarse bendiciones de Dios. Al disponer de sus hijos, los padres deben consultar cuidadosamente el bienestar de sus almas, y su progreso en el camino al cielo.
Obsérvese el cometido que Abraham dio a un buen siervo, uno cuya conducta, fidelidad y afecto, para con él y su familia, conocía desde hacía mucho tiempo. Obsérvese también que Abraham recuerda que Dios lo sacó prodigiosamente de la tierra de su nacimiento, por un llamado de su gracia, y, por tanto, no duda que Él prospere su preocupación de no llevar a su hijo de regreso allá. Dios hará que eso termine en consuelo para nosotros cuando sinceramente tenemos la mira puesta en su gloria.
Vv. 10-28.El siervo de Abraham reconocía devotamente a Dios. Nosotros estamos autorizados para encargar en detalle nuestros asuntos al cuidado de la divina providencia. Propone una señal, no porque tratara de no seguir más adelante si no era prosperado en ello; más bién es una oración para que Dios provea una buena esposa para su joven amo; y esa fue una buena oración. Ella debía ser sencilla, trabajadora, humilde, alegre, servicial y hospedadora. No importa cuál sea la moda, el sentido común y la piedad nos indican que estas son las cualidades apropiadas para una esposa y madre, pues es quien será compañera de su marido, administradora de las cosas domésticas y encargada de la formación de la mente de sus hijos. Cuando el mayordomo fue a buscar una esposa para su amo, no fue a lugares de diversión y placer pecaminoso orando para encontrar a una allí, sino que fue al pozo de agua, esperando encontrar allí a una que estuviera ocupada. Oró que agradara a Dios hacer claro y llano su camino ante él en este asunto. Nuestros tiempos están en las manos de Dios; no sólo los sucesos mismos sino sus tiempos. Debemos cuidarnos de no ser audaces en exceso insistiendo en lo que Dios debe hacer, no sea que los hechos debiliten nuestra fe en lugar de fortalecerla. Pero Dios lo escuchó y le allanó el camino. En todos los aspectos Rebeca respondía a las características que él buscaba en la mujer que iba a ser la esposa de su amo. Cuando llegó al pozo, ella se agachó, llenó su jarro y se enderezó para irse a casa. No se detuvo a mirar al forastero y sus camellos sino que se ocupó de sus asuntos y no hubiera sido apartada de ellos sino por una oportunidad de hacer el bien. No se puso a conversar con él por curiosidad o confiada, sino que le respondió con modestia. Satisfecho de que el Señor había oído su oración, regaló a la doncella unos adornos de los que se usan en los países orientales; al mismo tiempo que le preguntaba sobre su familia. Al saber que era pariente de su amo, inclinó la cabeza y adoró, bendiciendo a Dios. Sus palabras fueron dirigidas al Señor pero dichas al alcance del oído de Rebeca, que pudo darse cuenta quién era él y de dónde venía.
Vv. 29-53.La concertación del matrimonio de Isaac y Rebeca se narra con mucho detalle. Tenemos que notar la providencia de Dios en los hechos corrientes de la vida humana y, en ellos, ejercer prudencia y otras gracias.
Labán fue a pedirle al siervo de Abraham que entrara pero no antes de ver el aro y el brazalete en manos de su hermana. Conocemos el carácter de Labán por su conducta posterior y podemos pensar que él no hubiera estado tan libre para hospedarlo si no hubiera esperado ser bien recompensado.
El siervo estaba dedicado a su tarea. Aunque terminaba un viaje y había llegado a la casa que buscaba, no comería sino hasta cumplir su diligencia. Hacer nuestro trabajo y cumplir nuestros cometidos, sean para Dios o el hombre, debe ser preferido por nosotros antes que la comida; era la comida y bebida de nuestro Salvador, Juan iv, 34. Les cuenta el encargo que su amo le dio, con la razón de ellos. Relata lo pasado en el pozo, para apoyar la proposición, mostrando sencillamente el dedo de Dios en ello. Los sucesos que nos parecen efecto de una elección, de planes o del azar, son determinados por Dios. Esto no impide, más bien estimula, el uso de todos los medios apropiados. Ellos aceptan libre y alegremente la proposición; cuando procede del Señor, todo asunto probablemente resultará fácil. El siervo de Abraham reconoce agradecido el buen éxito que ha hallado. Él era un hombre humilde y los hombres humildes no se avergüenzan de su situación en la vida, cualquiera sea. Todas nuestras preocupaciones temporales son dulces si se mezclan con la piedad.
Vv. 54-67.El siervo de Abraham, como quien opta por su trabajo antes que por su placer, estaba presuroso por llegar a casa. Demorarse y quedarse no son propios en absoluto de un hombre sabio y bueno que es fiel a su deber.
Como los hijos no deben casarse sin el consentimiento de sus padres, así los padres no deben casarlos sin el de ellos. Rebeca consintió, no sólo en ir sino en irse de inmediato. La bondad del carácter de Rebeca muestra que nada incorrecto había en su respuesta aunque no concuerde con nuestras costumbres modernas. Podemos esperar que ella tuviera una idea tal de la religión y piedad de la familia a la que iba, que se sintió dispuesta a olvidar a su propia gente y la casa de su padre. Sus amigas la despidieron con atenciones apropiadas y con cordiales buenos deseos. Ellas bendijeron a Rebeca. Cuando nuestras relaciones entran en una situación nueva, debemos encomendarlas por medio de la oración a la bendición y gracia de Dios.
Isaac estaba bien ocupado cuando se encontró con Rebeca. Salió a aprovechar una tarde tranquila en un lugar solitario para meditar y orar, esos ejercicios divinos por los cuales conversamos con Dios y con nuestros propios corazones. Las almas santas aman el retiro; nos hará bien estar a solas con frecuencia si usamos eso en forma correcta; y nunca estamos menos solos que cuando estamos a solas.
Observe qué hijo tan afectuoso era Isaac: casi tres años habían pasado desde que murió su madre y, sin embargo, él aún no se había consolado. Vea también qué marido cariñoso fue con su esposa. Los hijos respetuosos prometen ser maridos cariñosos; el que cumple con honor su primera posición en la vida, probablemente haga lo mismo en las siguientes.
jueves, 1 de octubre de 2009
Genesis 23
Genesis 23 -
CAPÍTULO 23
Versículos 1-13. La muerte de Sara-Abraham solicita un lugar para sepultura. 14-20. El sepulcro de Sara.
Vv. 1-13.La vida más prolongada debe pronto llegar a su fin. Bendito sea Dios de que hay un mundo donde el pecado, la muerte, la vanidad y la vejación no pueden entrar. Bendito sea su nombre de que ni siquiera la muerte puede separar a los creyentes de la unión con Cristo. Aquellos a quienes más amamos, sí, hasta nuestros cuerpos, que cuidamos tanto, deben pronto volverse asquerosos montones de polvo y ser enterrados fuera de la vista. Entonces, ¡cuán sueltos estaremos de todas las ataduras y adornos terrenales! Procuremos más bien que nuestras almas estén adornadas con gracias celestiales.
Abraham rindió honor y respeto a los príncipes de Het, aunque eran impíos cananeos. La religión de la Biblia nos insta a respetar debidamente a todos los que están en autoridad, sin halagar sus personas ni alentar sus delitos si son persona indignas. La noble generosidad de estos cananeos avergüenza y condena el carácter cerrado, egoísta y áspero de muchos que se califican de israelitas. No fue por orgullo que Abraham rechazó la dádiva porque detestara estar obligado a Efrón, sino por justicia y prudencia. Abraham podía pagar el terreno y, por tanto, no quiso aprovecharse de la generosidad de Efrón. La honestidad, así como el honor nos prohíben aprovecharnos de la generosidad de nuestro prójimo e imponernos sobre los que dan libremente.
Vv. 14-20.La prudencia y la justicia nos mandan ser equitativos y francos en nuestros tratos; los negocios engañosos no iluminan. Abraham paga el dinero sin fraude ni demora. Paga todo de inmediato sin dejarse nada; y bien pesado, de buena ley entre mercaderes, sin engaño. Véase cómo se usaba antiguamente el dinero, para facilidad del comercio, y con cuánta honestidad debía pagarse una deuda. Aunque toda la tierra de Canaán era de Abraham por la promesa, aún no había llegado el tiempo de poseerla, y él tuvo la ocasión de comprar y pagar. El dominio no se funda en la gracia. El derecho de los santos a una herencia eterna no les da derecho a las posesiones de este mundo ni les justifica para hacer el mal.
Honesta y equitativamente Efrón hace un título válido de la tierra. Como aquello se compra, debe pagarse con honestidad, así lo que se vende debe ser entregado y asegurado honestamente. Manejemos nuestras preocupaciones con puntualidad y exactitud para evitar discordias.
Abraham enterró a Sara en la cueva o bóveda, que había en el campo comprado. Eso le haría querida la tierra a su descendencia. Vale la pena notar que un lugar para sepultar era el único trozo de tierra que Abraham poseía en Canaán. Los que menos tienen en esta tierra, encuentran una tumba en ella. Este sepulcro estaba en el extremo del campo; cualesquiera sean nuestras posesiones, hay un lugar para sepultura al final de ellas. Era una señal de su fe y esperanza de resurrección. Abraham se contenta con seguir siendo un peregrino mientras viva, pero se asegura un lugar donde, cuando muerta, su carne pueda descansar con esperanza. Después de todo, la principal preocupación es con quién resucitaremos.
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