sábado, 9 de noviembre de 2019

Jesús es único e incomparable


Jesús es único e incomparable

Oración.
Gracias Jesús porque viviste para mostrarme el camino, tu plan desde el principio fue pagar el precio por mi pecado en una cruz, eres único e incomparable por dar tu vida por mi rescate y por ser el mediador de un nuevo pacto, donde puedo acercarme con confianza a la presencia de mi Padre celestial. Amén.
“Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz”, Juan 18:36-37
“porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”, Lucas 19:10
Jesús es único e incomparable, sólo Él pudo pagar el precio para quitar el pecado de la humanidad. En ningún otro hubo posibilidad alguna, pues no se trata de hombres sino de Dios dando la única solución para el mundo caído. El amor por el mundo fue lo que lo motivó a hacerse hombre y venir a habitar en medio de nosotros para cumplir con su misión de morir por nuestra culpabilidad. La misión de Jesús Dios-Hombre fue clara desde el principio, no se distrajo con ninguna otra cosa que no fuera el plan de salvación. Sabía a qué vino y qué tenía que hacer. Por eso nunca se desvió. Vino con el conocimiento del propósito eterno y su participación para el cumplimiento de este.
Cristo es el único camino de regreso al Padre, ya que por el pecado de Adán nos desviamos de Él. Por eso lo anunció, lo reconoció y lo vivió. En Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Sólo Jesús es la solución aunque muchos todavía piensan que todos los caminos conducen a Dios pero no es así, buscan su presencia en falsas religiones, sectas, esoterismo y ocultismo, pero nunca la hallarán.
Él es el único mediador. 1 Timoteo 2:5 “Porque hay un solo Dios, y un sólo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. Qué buena noticia, no necesitamos intermediarios, podemos ir directamente a la presencia del Padre por medio de Jesucristo. No existe otro que esté más cerca de Dios que Él. Fue el único que se sacrificó por nosotros, nadie más lo hizo, el único que nos defendió y nos reconcilió con el Padre.
Esta es la gran verdad de la fe cristiana. Hay un sólo Dios vivo, no necesitamos más dioses falsos, ni ángeles, ni imágenes, ni intermediarios, ahora nuestro acceso es directo al Padre por medio de Jesucristo. Acercarse a nosotros le costó a Dios la muerte de su Hijo. Jesús por su sacrificio recuperó para sí a los hombres; dio su vida para revelarnos el amor de Dios y traernos de vuelta a casa. Cristo vino a traer eternidad.
Pero no basta con saber que el Señor Jesucristo murió, resucitó y se sentó victorioso para interceder por nosotros, debemos encontrar el significado de lo que hizo para nuestras vidas y tomar una decisión frente a esto. Cuando decidimos seguir a Cristo debe haber un cambio radical en nuestro interior.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Rindamos nuestra vida a Dios


Rindamos nuestra vida a Dios

“Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez,y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; Desde el seno del Seol clamé, Y mi voz oíste. Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, Y me rodeó la corriente; Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; Mas aún veré tu santo templo. Las aguas me rodearon hasta el alma, Rodeóme el abismo; El alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. Los que siguen vanidades ilusorias, Su misericordia abandonan. Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; Pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.”, Jonás 2.1–10
Jonás había oído de Dios, quiso hacer su propia voluntad y esto le trajo grandes problemas, ¿se imaginan sentirse encerrado en el estómago de un pez? Así como el hijo pródigo tuvo que volver la mirada a Dios, y rendirse en su presencia, Jonás tuvo que hacerlo, y lo expresa en esta intensa oración. A veces el mundo es como el estómago de ese pez, asfixiante y oscuro, no podemos sentirnos cómodos en medio de tanta inmundicia, quizás rodeados de muchas cosas que nos alejan de Dios, pues el mundo entero está bajo el maligno, y queremos decir «me levantaré e iré a mi Padre». Como Jonás debemos clamar: «Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo». No importa dónde estemos, ningún lugar es impropio para la oración. Dios sólo mira el alma arrepentida que quiere rendirse de nuevo a Él.
Tenemos al Espíritu Santo que ha venido a convencer este mundo de pecado, justicia y de juicio como dice Juan 16:8. Nuestra misión primordial no es introducir cambios sociales o políticos en el mundo, sino proclamar que la salvación es la salida. No esperemos la perfección de este mundo, sino anhelemos el momento en que Cristo regrese y establezca su reino en este mundo y su justicia eterna, mientras tanto hablemos de Él, para que muchos lo puedan disfrutar junto a nosotros. Como Jonás, hoy rindamos nuestra vida a Dios.  Oración.
Señor, queremos rendirnos a ti en este día pues hemos comprendido que separados de ti nada podemos hacer, enséñanos a hacer tu voluntad que es agradable y perfecta, a conocerte para comprender que tus caminos son más altos que los nuestros y tus pensamientos también, pues quieres lo mejor para nosotros. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 7 de noviembre de 2019

Edifiquemos sobre un fundamento limpio


Edifiquemos sobre un fundamento limpio

“Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará. Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban. Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar. Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño. Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche. Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro.”, Nehemías 4:1-10
Nehemías había recibido permiso del rey Artajerjes, a quien servía como copero, para ir a su ciudad Jerusalén con una compañía de obreros y reconstruirla, pues la ciudad había sido derribada, el templo reducido a cenizas y el pueblo asolado por los enemigos. El llamado de Dios a Nehemías no fue fácil, pues tendría que enfrentarse a enemigos que se oponían a la reconstrucción de Jerusalén, además al desánimo de un pueblo que lo había perdido todo, pues sólo decían: “el escombro es mucho y no podemos edificar el muro“. Pero cuando un hombre acepta el desafío de Dios, es capaz de motivarse a sí mismo y de motivar a otros para cumplir los propósitos de Dios. Esta motivación debe empezar con una oración sincera y específica sobre la necesidad de ver la gloria de Dios. Los creyentes estamos llamados a batallar contra los enemigos internos y externos, que nos impiden construir una vida espiritual sólida. Somos edificadores y no podemos permitir que el pecado, los vicios y malos hábitos, como la indiferencia, la apatía, la pereza, el placer pecaminoso, el materialismo, la mundanalidad y la falta de oración y búsqueda de la Palabra de Dios impidan la edificación de nuestra vida espiritual. Hay que remover el escombro y sacar la basura para que no resulte ineficaz nuestro servicio al Señor.
Los enemigos externos son las personas que como Sanbalat y Tobías utilizaron el enojo, el ridículo y la burla para tratar de disuadir a los judíos de construir el muro, son los que nos desaniman para que no sigamos a Dios. Nehemías los ignoró y en cambio oró, y la obra continuó. Cuando se burlen de nosotros por nuestra fe o nos critiquen por servir a Dios y hacer lo correcto, hagamos lo de Nehemías y no nos desalentemos, expresemos a Dios lo que estamos sintiendo y recordemos que su presencia constante nos da la fuerza para continuar.
Permitamos al Señor ser el fundamento de nuestra vida, nuestra roca en la cual debemos anclarnos, para ser fuertes. Oración.
Señor, gracias porque tu gracia en nuestro corazón produce en nosotros buenas obras, permite que crezcamos en el conocimiento tuyo para poder edificar sobre un fundamento firme capaz de soportar las más grandes pruebas, entonces podremos ofrecerte algo para la eternidad.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 6 de noviembre de 2019

Cristo está vivo


Cristo está vivo
“Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.”, Hechos 1:6-11
El Señor Jesús antes de ascender a los cielos dio pruebas de su resurrección a muchos de nuestros hermanos del primer siglo, lo hizo para que afianzaran su fe y siguieran anunciando las buenas nuevas, aceptaron este desafío en un tiempo donde muchos negaban este hecho. Muchos aún niegan el realismo de la resurrección corporal de Cristo y rechazan la declaración de San Lucas cuando afirmó que Jesús estaba vivo y fue visto por un gran número de personas. Lastimosamente, para muchos Jesús está muerto y la única imagen que observan es su cuerpo clavado en la cruz.
Sin embargo, Cristo está vivo y sigue cambiando y transformando las vidas de todos los que depositan su fe en Él. El diablo sabe eso y por eso levanta argumentos para atacar la estructura de la doctrina cristiana y en estos últimos tiempos la apostasía ha llegado a muchos corazones.
Nuestra vida y testimonio es otra prueba indubitable de que Cristo es un Dios vivo que puede hacer grandes cosas en este mundo incrédulo. Dichosos los que creen en Él sin haberlo visto, los que lo sentimos y lo dejamos vivir en nosotros a través de su Santo Espíritu. Como dice Romanos 8:11” Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. Cada creyente renovado es un testimonio del Dios vivo.  Oración.
Gracias Jesús porque resucitaste, con esto nos has dado una prueba indudable para nuestra fe, eres el Dios Vivo que merece todo honor y gloria por los siglos, por eso no debemos temer, pues tú estás por encima de la muerte. Gracias por darnos la esperanza de la resurrección. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 5 de noviembre de 2019

Consumado es


Consumado es
«Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.», Juan 19:29-30
«Consumado es», esta palabra en el idioma original es sólo una, y fue pronunciada por el Señor Jesús «tetelestai». Fue su grito de victoria y de terminación con el pecado de la humanidad, con la esclavitud del dolor y la enfermedad. En esa sola Palabra Jesús declaró un hecho y una verdad poderosa, su triunfo sobre el maligno. Pero éste, derrotado y vencido, no ha cesado de oponerse a que hombres y mujeres comprendan el significado de este último grito de victoria de Jesús, por eso hay muchos que siguen buscando la paz y el descanso de su alma, pero no se han dado cuenta de que la salvación es una obra ya realizada. Siguen tratando de hacer cosas buscando el perdón y el favor de Dios. No saben que la salvación no se puede ganar, sólo aceptarse, porque ya Cristo lo hizo todo en la cruz.
Su obra de salvación se completó y es nuestro deber proclamar que Jesús es el salvador.       Oración.
Señor gracias por darnos tu salvación, por abrir nuestros ojos y oídos espirituales y entender la grandeza de tu obra en la cruz. Todo lo hiciste por nosotros. Nos amaste sin medida y nos regalaste la vida eterna. Llévanos a compartir esta verdad a otros. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 4 de noviembre de 2019

No te quedes callado


No te quedes callado

“Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios”, Hechos 18:9-11
Una noche el Señor le habló a Pablo en visión y le dijo “No tengas miedo, habla con libertad, no te quedes callado, pues yo estoy contigo y nadie te hará daño ni te atacará, hay mucha gente para mí en este lugar”. Qué palabras tan alentadoras para el apóstol de parte de nuestro Señor. La obra era grande y había mucha gente en esa ciudad que Él ya había dispuesto. Por eso ante los grandes desafíos, debemos confiar en la providencia y cuidado de Dios, Él ha prometido no dejarnos solos sino estar todos los días a nuestro lado.
Debemos seguir hablando sin temor, es necesario hacerlo porque muchos van a creer en Jesucristo en el lugar donde estemos. El Señor ya ha preparado los corazones para que escuchen el mensaje de salvación. Ningún temor humano debe limitar la obra de Dios.
Recordemos a Moisés cuando Dios lo escoge para sacar al pueblo de Israel de Egipto, buscó muchas excusas para eludir el llamado, pero para cada impedimento Dios le dio la solución. Una de esas excusas era que no sabía hablar y Dios le dice en Éxodo 4:10-12 “Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! Nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar”.
Una vez más cumple la promesa de que su poder se perfecciona en nuestra debilidad, por eso todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.
Debemos también entender que siempre nos enfrentaremos a que el evangelio seguirá siendo rechazado por algunos y abrazado por otros. Pero que esto no debe impedir que hablemos, testifiquemos y compartamos del amor de Jesús.
No miremos entonces los momentos difíciles que nos esperan cuando estemos sembrando el mensaje del evangelio para que no nos desanimemos, pongamos la mirada en Jesús y visualicemos la abundante cosecha de personas entregándose a Cristo por las palabras de nuestra boca. Que el ejemplo y la pasión de Pablo nos alienten a seguir. ¿Qué hace falta para que esa pasión se encienda en nuestro corazón?  Oración.
Señor no permitas que el temor me paralice y me impida hablar a las personas que me rodean de tu amor, pon la seguridad en mí de que eres el Dios Todopoderoso que habita en mi corazón y que todos los días caminas a mi lado. Tú has proporcionado todos los medios para ayudarme, por eso iré a donde me digas, confiando en que me darás el valor, la confianza y la palabra para hacerlo. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 3 de noviembre de 2019

Necesitamos morir a aquello que no nos deja dar fruto


Necesitamos morir a aquello que no nos deja dar fruto
“De cierto, de cierto os digo, que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.”, Juan 12:24
“Dijo además Jehová a Moisés: Toma especias aromáticas, estacte y uña aromática y gálbano aromático e incienso puro; de todo en igual peso, y harás de ello el incienso, un perfume según el arte del perfumador, bien mezclado, puro y santo. Y molerás parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti. Os será cosa santísima.”, Éxodo 30:34-36
 “Y molerás parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti“. Pensemos en las instrucciones que Dios mandó para la adoración en su tabernáculo en el Antiguo Testamento. Algunos de los ingredientes del aceite de la unción tenían que molerse totalmente para poderse usar y para que liberaran su fragancia. Esa pulverización del aceite también es una representación de la obra de Cristo en la cruz. De esa misma manera que el incienso tenía que ser molido, Cristo tuvo que también ser molido para ser el Salvador del mundo. El Señor Jesús se llamó a sí mismo grano de trigo. Siendo grano de harina, podía ser el Pan de la Vida, para salvación de muchos.
Dios también desea sacar lo bueno de nosotros, pero a veces es necesario que el Señor pulverice nuestra vida para podernos hacer de nuevo. Dios puede producir en medio del quebrantamiento una fragancia que lo glorifique. Puede hacer de nosotros mejores personas, pero necesitamos de su cincel para que pulverice los que nos daña y su pincel de amor para que pinte lo que es mejor en nosotros. Oración.
Señor, gracias por colocar tus ojos en nosotros, tú conoces nuestro interior y sabes que necesitamos cambiar, si es necesario pulveriza todo aquello que impida que tú fluyas a través de nuestras vidas, queremos ser grato olor de Cristo para todos aquellos que nos rodean, para que nuestra vida sea un canal por donde se manifieste tu bondad y tu amor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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