lunes, 23 de julio de 2012

LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO


LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO

 

Es muy común entre la hermandad preguntar: ¿qué es la blasfemia contra el Espíritu Santo? Y generalmente esta blasfemia es también llamada el "pecado imperdonable", basándose en lo que dijo Juan (1 Juan 5.16) y lo que dijo el Señor Jesucristo, cuando acusó a los fariseos de blasfemar contra el Espíritu Santo, indicando que este pecado "no tiene jamás perdón" (Marcos 3.30). Tomando en cuenta lo interesante que es este tema, vamos a considerar unos conceptos que nos sirvan para entender mejor la problemática de la blasfemia contra el Espíritu de Dios.
Blasfemar es "hablar en contra","denigrar", "desacreditar", "hablar mal de", "difamar"; a lo cual se puede agregar "insultar" al Espíritu Santo, cuando la blasfemia es contra el Espíritu de Dios, como lo hicieron los fariseos del tiempo de Jesús.
Jesucristo defendió al Espíritu Santo al señalar con su justa indignación la maldad que abundaba en los corazones de los fariseos. Inclusive el mismo Jesús se puso al frente indicando que aun el pecado contra él sería perdonado. Pero el pecado contra el Espíritu Santo jamás sería perdonado. Contra Cristo toda la humanidad ha pecado - por eso fue él sacrificado. Pablo (antes Saulo) blasfemó contra Cristo y contra la iglesia - pero fue perdonado (1 Timoteo 1.13).
A partir de la actitud de los fariseos en su oposición al ministerio de nuestro Señor Jesucristo, se puede saber más de qué implica esta forma de blasfemia. Marcos 3.30 señala que el pecado contra el Espíritu Santo ocurrió cuando los fariseos dijeron que Jesús tenía un espíritu inmundo, es decir un espíritu de Satanás. Principalmente por su incredulidad esos judíos no podían aceptar que Jesús obraba por voluntad de Dios. No podían entender cómo podía hacer Jesús sus milagros; no podían someter su orgullo intelectual; no podían doblegar su voluntad ante aquel galileo ajeno a sus tradiciones. La única explicación para ellos era que Jesucristo hacía milagros por el poder del diablo. "Este no echa fuera demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios" (Mateo 12.24).
Los fariseos no se dieron cuenta que ellos mismos eran movidos por el espíritu de Beelzebú, pues sus pensamientos eran malignos. Inclusive tenían en mente matar a Jesús, a pesar de tener ante sus ojos la encarnación misma del poder de Dios expresado en toda buena obra que él hacía.
"Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio..."
"Procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros".
"El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios".
"Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio?" (Juan 8.44,37,47,48).
El problema de la incredulidad es que ésta cierra definitivamente las puertas a toda verdad de Dios. Es como un ciego que no ve la luz de Cristo. No acepta ninguna revelación divina aunque sea confirmada con señales. Pero la incredulidad tiene trascendencia, pues no hace sólo mal para este siglo sino también para el venidero. Por la incredulidad hay personas que se perderán eternamente aunque tengan la oportunidad de escuchar el mensaje de Dios.
Todo lo que Jesús hacía (sus obras efectuadas por el poder del Espíritu Santo) eran orientadas hacia la formación de la fe en los hombres. Todo lo que se oponía a este propósito espiritual puede considerarse como blasfemia contra el Espíritu Santo. Esteban demostró que el pueblo se había perdido por causa de su incredulidad (Nehemías 9.30), lo cual es equivalente a resistir al Espíritu Santo (Hechos 7.51). Los fariseos resistieron a Jesús (quien era lleno del Espíritu de Dios) y le dieron muerte. Los judíos resistieron a Esteban (hombre lleno de Dios), y lo mataron.
Ananías y Safira fueron castigados por Dios con la muerte por haber mentido al Espíritu Santo (Hechos 5.1-11). Menospreciaron el poder de Dios. No creyeron que Dios fuera capaz de darse cuenta de su pecado. Tampoco creyeron que Dios fuera capaz de castigarlos tan severamente.
Los que pisotean la sangre de Cristo se pierden eternamente, no porque hagan algo contra la sangre de Cristo, sino porque rechazan el único medio que Dios ha dejado para la salvación de los hombres (Hebreos 10.29). Es importante observar en este pasaje que se menciona el Espíritu degracia, indicando la relación entre el Espíritu Santo y la salvación.
"Pisotear la sangre de Cristo" debe entenderse aquí como rechazar el plan eterno de Dios para la salvación que ha sido difundido por medio del Evangelio. Los que rechazan el Evangelio, rechazan al Espíritu Santo, porque el Evangelio (la Palabra) es un producto directo del Espíritu Santo.
El pecado imperdonable es también el "pecado voluntario", el rechazo consciente de la única fuente de salvación que existe en el mundo. Es el menosprecio de la dádiva más grande y hermosa que Dios ha dado a la humanidad. Cuando el hombre muere sin recibir el don divino, la gracia, se pierde para siempre.
Cuando hay incredulidad en el individuo, su mente queda cauterizada, sellando así su perdición. Dios ya nada puede hacer por él - y sólo le queda su propia condenación. Y es peor aun cuando una persona se ha bautizado y se ha retirado para no volver más (Hebreos 10.26,27).
La exhortación para hoy es no resistir al Espíritu Santo. La palabra de Dios dice: "Si oyeres hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones"(Hebreos 3.7). La función del Espíritu Santo hoy es "convencer al mundo de pecado" (Juan 16.8). Y quien no oye al Espíritu, pierde su oportunidad de salvación. Quien rechaza al Espíritu Santo anula su salvación, ya no queda más sacrificio por los pecados para él (Hebreos 10.26).
"Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma" (Hebreos 10.39).

domingo, 22 de julio de 2012

Perdiendo a los salvos



Perdiendo a los salvos


Qué desalentador saber que el diablo ha capturado el corazón de un miembro infiel de la iglesia
La responsabilidad de predicar el evangelio de Jesucristo e implorar a los pecadores obedecer este llamado corresponde a la iglesia de nuestro Señor (Marcos 16.15). Debemos ser persistentes en nuestros esfuerzos para llevar a otros a Cristo. El cuerpo del Señor está para continuar esta gran obra que nuestro Salvador inició mientras el vivió en la tierra (Lucas 19. 10). Nunca debemos cansarnos en este tremendo desafío. Sin embargo, también hay una necesidad de recuperar a los salvos que se han perdido.
Esa idea parece extraña, pero es un problema permanente que afecta y deja perplejo a los miembros espiritualmente fuertes de cualquier congregación. Cristianos interesados gastan gran cantidad de tiempo y esfuerzo en traer un alma perdida a Cristo, y al mismo tiempo son perturbados cuando son testigos de la pérdida de los salvos. En otras palabras, ganamos unos pocos y perdemos unos pocos. Si pudiéramos retener a todos aquellos que han sido bautizados en Cristo, nuestros edificios de la iglesia estarían llenos a su máxima capacidad. Ancianos, diáconos, predicadores, maestros y todos los cristianos fieles se sienten frustrados con la pérdida de miembros y, a menudo preguntan, "¿Quién tiene la culpa?"
Aunque muchos de nosotros tenemos la culpa si el apropiado cuidado no se ha demostrado a los que se extravían, el mismo Señor abordó este serio problema en su parábola respecto al sembrador (Lucas 8. 4-15). La semilla (la palabra) no era diferente, a medida que cayó en varios suelos (corazones). La diferencia era en los suelos (corazones). Muchos miembros, al no tener la profundidad real en Cristo, caen en las diversas tentaciones de Satanás. Otros permiten que los cuidados y placeres de este mundo los atraigan lejos de madurez en asuntos espirituales. Ellos no encuentran tiempo para meditar en la infinita gracia y amor de Dios, orar, estudiar la Biblia, asistir a períodos de adoración, visitar a los enfermos o enseñar al pecador del amor de Dios.
Muchos cristianos han llorado en silencio, ya que han visto almas ganadas por Satanás a pesar del manifiesto interés, el amor y la preocupación por parte de los miembros espirituales de la iglesia. Qué desalentador saber que el diablo ha capturado el corazón de un miembro infiel de la iglesia.
Nuestros hermanos y hermanas rebeldes deben observar la advertencia en Hebreos 6. 4-6 sabiendo que están crucificando al Hijo de Dios de nuevo y poniéndolo en vergüenza pública. Aquellos que se han desviado de Dios, como lo hizo el hijo pródigo en Lucas 15, deben volver sus sentidos, darse cuenta de su condición perdida, arrepentirse de sus pecados y orar a Dios por el perdón de sus ofensas (Hechos 8.22; 1 Juan 1. 8-10).
Habiendo dicho todo eso, no estamos librados de nuestra responsabilidad para hacer todo esfuerzo posible por hacer volver al hermano o hermana rebelde a Cristo Jesús. Pablo nos enseña:
"Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado" (Gálatas 6.1).
Esto no es una opción. Pablo hace obligatoria la parte de los hermanos fieles para llegar al hermano débil y equivocado a que se arrepienta de su infidelidad. Si este cuidado se muestra y el hijo rebelde de Dios es rescatado, un alma será salvada.
"Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados" (Santiago 5.20).

sábado, 21 de julio de 2012

EL GOZO DE SEGUIR A CRISTO




 EL GOZO DE SEGUIR A CRISTO  
 
Quiero hablarles acerca del gozo que significa seguir a Cristo. Cuando el Maestro estuvo en el mundo llamó a hombres de todas las clases sociales para que le siguieran. El evangelista Mateo transcribe el siguiente llamamiento del Señor: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11.28-30).
Era un llamamiento para venir y aprender, venir a vivir, venir y trabajar por la vida eterna. Cristo sabía que muchos de los que llegarían a seguirle no sabrían el significado de este seguimiento, por eso vuelve a decir, esta vez a sus discípulos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame" (Mateo 16.24). No era, desde luego, cosa sencilla seguir a Cristo. Abandonar los propósitos de uno en la vida, vivir con una responsabilidad distinta, seguir de cerca el plan propuesto por el Maestro para llegar a ser discípulo, no era cosa fácil. Pero Dios ha querido siempre lo difícil.
El propósito principal en seguir a Cristo está en llegar a ser semejante a él. Esto lo declara el mismo Señor en otro pasaje de la Biblia, con las siguientes palabras: "El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor" (Mateo 10.24-25). El gozo de Cristo, la vida poderosa, victoriosa del Señor, el trabajo alegre que conduce a la creación de un mundo nuevo, de un estado de cosas distintas, todo viene como consecuencia de seguir a Cristo. Es un principio elemental que uno llega a parecerse a la persona que sigue o al ideal que profesa. Siguiendo a Cristo somos gradualmente transformados a una vida distinta, mejor y eterna en los cielos. Sentimos en nuestra alma un gozo nuevo; nos sentimos perdonados de nuestros pecados y en posesión de una paz gozosa, de una salvación sin límites.

viernes, 20 de julio de 2012

Una mente Pura

 Una mente Pura:
A. (1Ped.2:21-22 ) “Quien no hizo pecado ni se hallo engaño en su boca”
1.Definición de engaño: Trampa, falsedad, malicia, fraude ,mentira2.(Heb.4:15) 
a. El nunca le dio oportunidad a la tentacion de llevarlo al pecado.
3. Tener una mente pura, es llave para derrotar y conquistar el pecado.
B. (Sant.4:8) Debemos acercarnos mas a Dios, y alejados de las cosas del mundo, para que nuestra mente sea pura como la de Jesús.
1. Muchos de nuestros problemas fueran evitados si nosotros hiciéramos las cosas correctas desde el principio.
2. El pecado nos conduce a mas pecado.

jueves, 19 de julio de 2012

La Mente de Cristo


La Mente de Cristo


A. En estos versículos se nos exhorta a: “Tener la mente de Cristo”
1. Este es un pensamiento hermoso ya que ese es el deseo de todo verdadero Cristiano.
B. El Ejemplo de Jesús es esencial para cada uno de nosotros.
1. Si queremos tener los beneficios d su muerte debemos imitarle.
C. Cristo fue un ser que no se preocupo por el mismo, sino mas bien por los demás. En nuestro texto principal, Pablo escribió acerca del supremo ejemplo de Jesús y la necesidad nuestra de imitarle a El, no solo externamente sino internamente
“Espiritualmente”.
D. Tienes tu hermano la mente de Cristo?
1. Como era la mente de Cristo?

I. Una Mente Humilde:
A. Hoy día es bastante difícil querer imitar a Cristo, ya que para eso hay que tener una mente humilde, lo cual muchas veces los seres–humanos no estamos dispuestos a tener.
B. En (Filp.2:5-8) Jesús mostró la mas grande humildad de mente cuando El:
1. Se despojo de las riquezas celestiales.
2. Vino al mundo, vivió como hombre y murió en la cruz.
C. Cuando Jesús se pudo haber exaltado a si mismo, no lo hizo.
1. En lugar de ser maestro se hizo el siervo.
2. En lugar de vivir, murió en la cruz.
D. Somos nosotros del tipo de Cristiano que esta dispuesto a sacrificar nuestra vida por otros?
1. En (Mat.11:29) Jesús es el mayor modelo para imitar.

miércoles, 18 de julio de 2012

Creciendo en Conocimiento


Creciendo en Conocimiento


"Si invocas a la inteligencia y pides que la prudencia te asista; si la buscas como si fuera plata y la examinas como a un tesoro, entonces entenderas el temor de Jehova y hallaras el conocimiento de Dios, porque Jehova da la sabiduria y de su boca proceden el conocimiento y la inteligencia"
(Proverbios 2:3-6)

Como creyentes estamos llamados a crecer en conocimiento. Este crecimiento es al igual que la fe uno de los ingredientes necesarios para el avance en la vida espiritual. Dios nos ha dejado mandamientos en su Palabra, La Biblia, acerca de la necesidad de crecer en conocimiento y es eso lo que debemos hacer. También nos dice la Palabra que "El principio de la sabiduria es el temor a Jehova".

cuando meditamos en la palabra de DIOS veremos la necesidad del conocimiento, la práctica del creciemiento en conocimiento y el resultado del conocimiento.

El conocimiento es necesario

No importa lo que usted este haciendo, es necesario que lo hago con conocimiento. El mecánico será mejor mecanico si conoce mas acerca del funcionamiento de los motores. El Medico, mientras mas conozca sobre el funcionamiento del cuerpot humano, mejor será. El cocinero mientras mas platos conozca, mejor cocinero será. Por consiguiente, el cristiano mientras mas conozca de Cristo mejor cristiano será.

domingo, 15 de julio de 2012

Romanos. 8


Romanos. 8
Versículos 1-9. La libertad de los creyentes respecto de la condenación. 10-17. Sus privilegios por ser los hijos de Dios. 18-25. Sus esperanzas ante las tribulaciones. 26, 27. La ayuda del Espíritu Santo en la oración. 28-31. Su interés en el amor de Dios. 32-39. Triunfo final por medio de Cristo.

Vv. 1-9.Los creyentes pueden ser castigados por el Señor, pero no serán condenados con el mundo. Por su unión con Cristo por medio de la fe, están seguros. ¿Cuál es el principio de su andar: la carne o el Espíritu, la naturaleza vieja o la nueva, la corrupción o la gracia? ¿Para cuál de estos hacemos provisión, por cuál somos gobernados? La voluntad sin renovar es incapaz de obedecer por completo ningún mandamiento. La ley, además de los deberes externos, requiere obediencia interna. Dios muestra su aborrecimiento del pecado por los sufrimientos de su Hijo en la carne, para que la persona del creyente fuera perdonada y justificada. Así, se satisfizo la justicia divina y se abrió el camino de la salvación para el pecador. El Espíritu escribe la ley del amor en el corazón, y aunque la justicia de la ley no sea cumplida por nosotros, de todos modos, bendito sea Dios, se cumple en nosotros; en todos los creyentes hay quienes responden a la intención de la ley.
El favor de Dios, el bienestar del alma, los intereses de la eternidad, son las cosas del Espíritu que importan a quienes son según el Espíritu. ¿Por cuál camino se mueven con más deleite nuestros pensamientos? ¿Por cuál camino van nuestros planes e ingenios? ¿Somos más sabios para el mundo o para nuestras almas? Los que viven en el placer están muertos, 1 Timoteo v, 6. El alma santificada es un alma viva, y esa vida es paz. La mente carnal no es sólo enemiga de Dios, sino la enemistad misma. El hombre carnal puede, por el poder de la gracia divina, ser sometido a la ley de Dios, pero la mente carnal, nunca; esta debe ser quebrantada y expulsada.
Podemos conocer nuestro estado y carácter verdadero cuando nos preguntamos si tenemos o no el Espíritu de Dios y de Cristo, versículo 9. Vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu. Tener el Espíritu de Cristo significa haber cambiado el designio en cierto grado al sentir que había en Cristo Jesús, y eso tiene que notarse en una vida y una conversación que corresponda a sus preceptos y a su ejemplo.