Derribando fortalezas para vivir en el Espíritu
"Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo" 2 Corintios 10:3-5
Tristemente muchos hijos de Dios aún están viviendo vidas esclavizadas cuando deberían estar experimentando la libertad que trae Cristo, hombres y mujeres sufriendo por faltantes en diferentes áreas de su vida, por heridas que vienen desde la niñez o por la incertidumbre de un futuro que no parece prometedor, peor aún sufriendo por causa de adicciones y pecados que están destruyendo no solo sus vidas sino la de sus familias y amigos.
En la segunda carta a los Corintios, se nos revela que existen fortalezas, que precisamente provienen de pensamientos equivocados que pueden llevar al creyente a sentirse vacío, lastimado y sin esperanza, y que terminan empujándolo a la promiscuidad, las drogas, el alcohol, la pornografía, o cualquier otro pecado que promete libertad pero en realidad lleva a la esclavitud.
¿Qué hacer para combatir esta problemática y poder empezar a experimentar la vida abundante que trae Cristo? La respuesta la encontramos en 2 Corintios 10:3-5 donde se nos declara que tenemos armas poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas: una de estas armas es la Palabra de Dios, como dice Hebreos 4:12 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” Y otra es la fe que como dice Hebreos 11:1 “Es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Estas dos armas son fundamentales para derribar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y para llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo tal como dice: 2 Corintios 10:3-5
Dejar de vivir en la esclavitud que trae un pensamiento equivocado es el deseo de Dios para sus hijos, pues hemos sido llamados a vivir en libertad, por eso hermanos debemos entender la importancia que tiene nuestra manera de pensar, de ahí la insistencia de renovar nuestros pensamientos, y de llenarnos de la Palabra de Dios, para aprender a vivir en el Espíritu. Oración
Padre Dios llévame a creer en tus promesas, pues sé que tu palabra es verdad, derrumba todo argumento que sea contrario a ti, quiero vivir en el Espíritu. Amén.
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