lunes, 11 de mayo de 2026

Él es tu vida

 Él es tu vida

“Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.”, Génesis 2:9

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.” Apocalipsis 2:7

En el libro de Génesis, se da testimonio del árbol de la vida, que representaba la vida eterna, (Génesis 3:22). El hombre escogió el árbol de la ciencia del bien y del mal, que representaba el rechazo del hombre hacia Dios y como consecuencia la muerte.

Pero Jesús nos fue dado por el Padre como regalo inmerecido, para restaurar la condición inicial y volver a la gloria de Dios, Él es el árbol de la vida, la vid verdadera (Juan 15:5), a la que fuimos vinculados o incrustados para tomar de su sabia.

Para entender en mayor profundidad el concepto de “vida eterna” o la vida que nos da Cristo, recordemos por tanto que en el Nuevo Testamento, los autores distinguen entre diferentes tipos de vida: Bios, vida física o biológica, Psuche, vida del alma, personalidad o intelecto y Zoe, la vida increada, eterna y divina de Dios.

Entonces, el pasaje de Juan 1:4-5, define a Jesús como la fuente original de esta vida divina que ilumina a la humanidad. Y el Señor Jesús nos toma para él para darnos esa vida superior: “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.”, Juan 10:28

En Apocalipsis 2:7, El señor promete el derecho de “comer del árbol de la vida (Zoe)”. Aquí, el fruto del árbol es el acceso final y eterno a esa Zoe que estaba en Jesús desde el principio, pero, simbólicamente, significa participar de Cristo mismo.

Para aclarar algo importante, en Juan 10:10, nuestro Señor Jesús declara que vino para que tengamos vida (Zoe) en abundancia, pero esto no se refiere a bienes materiales, éxito o abundancia de bienes, sino a la plenitud de la naturaleza divina de Dios en el creyente, pues en Cristo lo tenemos todo y estamos completos en él (Colosenses 2:10)

En conclusión, Cristo es la fuente de la vida (Juan 1:4), el sustento (Juan 10:10), y la restauración de la vida (Apoc 2:7, Apocalipsis 22:2), pues el acceso al árbol se perdió en el Edén, pero se recupera a través de Jesús (la Zoe personificada), quien permite al ser humano volver a participar de la naturaleza de Dios.   Oración.

Padre, cuan inmenso amor, me permites ahora participar de la vida eterna desde el momento en que creí en Jesús, cuando puse mi esperanza en el único que es mi camino, y mi verdad y mi vida, que me llevó a ti y me dio nueva vida por el poder de tu Espíritu. Amen.

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