viernes, 20 de febrero de 2026

Cristo, eres mi plenitud

 Cristo, eres mi plenitud

«Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida.» Jeremías 31:25

Cuánto descanso produce el meditar en la Palabra de Dios todos los días, pues en ella encontramos promesas preciosas como la del pasaje principal de hoy. Lo escrito en el libro de Jeremías es dicho por Dios al pueblo de Israel quienes estaban enfrentando una esclavitud en Babilonia, el Señor no solo les ha prometido que saldrán de aquel lugar, sino también que Él es quien satisfará su alma cansada y entristecida. Cuando meditamos en la esclavitud en la que se encontraba el pueblo de Israel, entenderemos que tuvo que haber sido un tiempo muy difícil el tener que servir a alguien más en todo momento, sujetarse a lo que otros dijeren y hacer conforme a lo que ellos quisieren; en la actualidad no sufrimos de esclavitud, pero podríamos llegar a decir que hay cosas que nos hacen sentir como si estuviésemos siendo esclavos, con un cansancio y hasta tristeza por no poder hacer más de lo que quisiéramos, por ejemplo: un trabajo demandante que no nos permite compartir tiempo suficiente con nuestra familia, los hijos que no dan tregua para cumplir con las labores del hogar o para invertir un poco de tiempo en nosotras mismas, entre otras obligaciones más.

Lo que el Señor nos quiere llevar a recordar por medio de este devocional es que toda alma cansada encuentra descanso en Él cuando nos sujetamos a Él y le permitimos a Cristo vivir en nosotros, cuando ésto sucede por medio de la fé y con la ayuda de Su Espíritu Santo entonces toda carga se vuelve liviana y fácil de llevar, por eso el Señor nos dice: «Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará;» Salmos 55:22a.

Hermanos, si hoy estamos enfrentando cansancio o tristeza debemos recordar esta promesa de Dios pues el descanso y el gozo que estamos buscando se encuentra sólo en el Señor, Él es el único que satisface por completo nuestra alma cansada, agobiada, frustrada y entristecida, pues como lo dice Su Palabra sólo en Cristo hay plenitud (Salmos 16:11b, Colosenses 2:9-10).   Oración.

«Padre, Tu Palabra es mi alimento, mi sustento, es la que me anima y da fuerzas para seguir adelante. Señor he creído que Tu promesa es fiel y que eres solamente Tú quien en todo tiempo le dará satisfacción a esta alma que en ocasiones se deja cansar y turbar por los afanes de la vida. Amén. 



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